Lengua ranquel, vigorosa y rica

La lengua ranquel, que en un momento se la consideraba casi extinta, viene sosteniendo una tenaz lucha para resistir, permanecer como dialecto del mapudungun, la lengua de los mapuches. Descendientes que asimilaron esa forma de comunicación, y también aquellos que se alimentaron desde el vientre materno, sostienen la reinvindicación de una expresión vigorosa, rica, que no deja de evolucionar como elemento cultural esencial. Javier Villalba es un músico pampeano que utiliza el castellano y el ranquel para labrar las letras de sus canciones, perseverando desde su lugar -es también docente-, con la faena de buscar tumbar con ese multiculturalismo light, donde las culturas originarias están escondidas.
Villalba estará presentando el próximo sábado 1 de junio su último trabajo llamado Chai Rimel (Hoy, siempre), y la cita será en la sala ATTP de Santa Rosa (Bolivia 1286), a partir de las 21:00 horas. En el escenario estará acompañado por los músicos Lía Hernández (piano), Tobías Pignol (violín), Martín Cantero (teclados, secuencias), Misael Carrizo (bajo y contrabajo), y Gonzalo Álvarez (viola, guitarra y coros), quienes integran las agrupaciones Werken wenu (Mensajero del cielo) y Werken mapu (Mensajero de la tierra). Avalado por el Consejo Provincial de Lonkos, Villalba expondrá este trabajo en nuestra provincia a lo largo del 2019, y a su vez recibió dos invitaciones para mostrar Iñ Ruka (disco anterior) y Chai Rimel en el exterior. Una de ellas para asistir a Rousset (Francia), en el marco de los Encuentros de las Culturas del Mundo, y la restante para viajar a Brasilia (Brasil), sede en julio del 3er Congreso Internacional de Pueblos Originarios de Latinoamérica. Las entradas anticipadas para asistir el próximo sábado tienen un costo de 200 pesos y pueden solicitarse llamando al número telefónico 2954-15521717.

Se trata del cuarto disco editado por el cantautor pampeano luego de grabar Llegar (2000), A dedo (2011) e Iñ Ruka (Mi casa, 2015), que contiene canciones en lengua ranquel. En Chai Rimel, Villalba ratifica su compromiso con el rescate de la lengua, la búsqueda de nuevos sonidos y texturas que ambienten las historias de los ríos pampeanos; la naturaleza, recuerdos personales y la incansable búsqueda de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, entre otras temáticas. Ganador del Fondo de Fomento del INAMU (Instituto Nacional de la Música) en 2017-2018, región Patagónica, el disco fue grabado en los meses de marzo, junio y diciembre de 2018, y subido a las plataformas digitales en 2019 por la empresa discográfica EPSA Argentina. La placa contiene ocho composiciones, que son Nelaico, Chai Rimel, Palabrear, Punantu, Soy de Toay, Serás, Ñuke Chemkintum (sobre una poesía de Alejandro Almeida) y Chem weñan Lonko.
En ocasión de una entrevista realizada tiempo atrás por El Lobo Estepario, al ser consultado por sus raíces, Villaba contó: “Yo soy descendiente por parte de mi madre pero estaba esa cuestión de que “en casa eso no se habla”. El apellido de mi mamá era Videla, nosotros vivimos en distintas partes del país por el laburo de mi viejo, que estaba en una empresa que construía rutas, y cuando me llevaba a la escuela para anotarme le preguntaban el apellido, ella decía Villalba, le volvían a preguntar por el apellido de soltera y cuando respondía Videla, se le quedaban mirando. No sé si a ella le interesaba, pero no le surgían las ganas de contarme o transmitirme ese sentimiento. Cuando enfermó hace unos cinco años empecé a buscar sobre mis raíces, sabía que mi abuela había vivido en la estancia La Holanda. Hay una canción que habla de esa sensación de quedarme casi sin familia ante la muerte de mis padres por lo que comencé a indagar, a buscar, fue como un quiebre esa cuestión. Me acerqué a las comunidades originarias tratando de encontrar esas respuestas que mi vieja nunca me había dado, y ahora siento como que me adoptaron, que tengo una nueva familia. Todo lo que tiene que ver con el conocimiento del cuidado de la tierra, lo ancestral y principalmente lo referido a la lengua ranquel. Quizás fui por ese lado por una cuestión musical, además de tratar de rescatarla desde mi lugar como docente. Es un constante aprendizaje de todo aquello que se fue olvidando”.
Música de raíz folclórica como la huella, cueca o chacarera, se mezclan con los sonidos de rock o virtuales electrónicos en varios pasajes del disco, sin perder la esencia de la canción primigenia. Siete de las ocho canciones fueron grabadas en el estudio Tierra Adentro, con la producción de Federico Camiletti (aportó además pianos, secuencias y arreglos); y un tema en La Gran Ruta Discos, bajo la tutela de Mauricio Ponce. La masterización estuvo a cargo del pampeano Román Ramonda, que logró sintetizar estas texturas, clarificando y potenciando el audio final. El trabajo fue subido por la compañía EPSA a distintas plataformas digitales como Spotify, Deezer e iTunes, entre otros, y espera por su edición en CD, con un pequeño libro que contendrá las letras en lengua ranquel. Merece destacarse además el arte de tapa surrealista que resalta la obra musical, una creación junto a Matías Prieto Cané, que resumió en una vista panorámica todas las historias de Chai Rimel. Allí conviven el Choique con el nativo; los zorros custodian a Kuyen y Antú. Y la postal de nuestro río seco, con un puente hecho brazos y manos, que quieren abrazarlo y verlo seguir su curso.

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Autor

Raúl Bertone