Libro dedicado a la obra de Diana Aisenberg, una figura esencial

Con la idea de reunir en un mismo volumen la obra plástica de Diana Aisenberg, una figura esencial en la escena local, cuyo cuerpo de obra permanecía oculto detrás de su enérgica función de educadora, Adriana Hidalgo Editora acaba de publicar Aisenberg en su colección Los Sentidos, dedicada a artistas argentinos.
Docente de artistas desde hace más de tres décadas, pintora y materializadora de objetos, muestras y diccionarios colectivos, Diana Aisenberg es una personalidad indiscutiblemente influyente en el arte argentino de las últimas décadas. Este libro reúne por primera vez el trabajo tan numeroso como complejo que Aisenberg desarrolla desde hace tiempo, e incluye un ensayo de Roberto Amigo, una entrevista por María Moreno y un texto de Santiago Villanueva, quien describe el método educativo que implementa en sus clínicas, seminarios y talleres.
“Para Diana el arte es una relación personal, una red de amistades que se transforma en hecho artístico. La pintura es como las relaciones entre los sujetos: es el resultado de la combinación entre lo azaroso, lo afectivo y lo racional”, escribe Roberto Amigo en el texto que se titula “En un rincón de mi nacerá una planta”
Por estas páginas se pasean las madonas, los cuadros de los 80 en los que revisó la pintura religiosa en clave feminista, así como sus “Combos”, las instalaciones que cuestionaban la relación de la pintura con la realidad y que exhibió en diversos espacios expositivos.
No faltan sus interpretaciones pictóricas de la arquitectura del cielo; sus animales como gallinas y vacas, sus floreros sin flores, sus pizarrones didácticos y sus tributos a la madona de las artes, las instalaciones en las que invitó a participar a toda la comunidad artística.
La primera serie de madonnas que Aisenberg realizó en Buenos Aires cuando recién arribaba de Israel -donde se había exiliado desde 1976- inician su reflexión sobre los géneros pictóricos pero además, la acción de relacionarse, al ser rodeada por obras de otros artistas que le rindieran devoción (a la madonna).
El recorrido incluye, por ejemplo, la “Adoración a la madona de las artes”, que recorrió nueve estaciones del país: el Centro Cultural Recoleta, Museo de Arte Contemporáneo de Salta, Centro Cultural Parque España de Rosario, galería Daniel Abate, Centro Cultural Amadeo Conte Grand de San Juan, Museo de Bellas Artes Juan Ramón Vidal de Corrientes, Museo de la Universidad Nacional de Tucumán, Museo de Artes Plásticas Dámaso Arce de Olavarría y galería Costado de Mendoza.
Amigo hace mención también al diccionario de certezas e intuiciones “Historias del arte” una obra vital en la trayectoria de Aisenberg y expansiva, que actúa generando relaciones grupales virtuales y físicas en lugares cambiantes: barrios, escuelas, museos, espacios culturales; un proyecto que se originó en un curso en el Centro Cultural Rojas donde se discutían creativamente las definiciones ya establecidas de los términos artísticos de la historia del arte.
Todos podían participar si respondían a la convocatoria de Aisenberg: “Hola, te invito a escribir, busco definiciones, citas, recuerdos, rumores, reflexiones, pistas, caprichos, deseos, acerca de la palabra cautiva, sumate”, y así con cada palabra que integra el diccionario “de certezas e intuiciones” en una obra colectiva y de fuerte anclaje poético.
Diana Aisenberg nació en Buenos Aires, Argentina, en 1958 y se formó en la Bezalel Academy de Arte y Diseño de Jerusalem. Entre 1992 y 2005, obtuvo veinte de los premios de plástica más destacados del país, entre ellos el Manuel Belgrano y el Prilidiano Pueyrredón. Además, recibió el Premio Fortabat, el Premio de la Fundación Nuevo mundo, el Premio Constantini, el Premio Federico Klemm y el Premio Lufthansa, entre otros.
Realizó innumerables exposiciones y desde 1982 se dedica a la docencia, donde se destacó en la formación de artistas y en la programación y organización de jornadas experimentales para principiantes y avanzados.

Fuente: Telám, 6 de abril de 2015.

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