“Lo que sentí fue como una lluvia de creatividad”

Un estado de trance. Una especie de soplo divino. Hay una aceptación común de que la inspiración existe, pero que tiene que ser estimulada y canalizada de diferentes formas. Schopenhauer señalaba que la música nos revela la esencia íntima del mundo, a través de los ritmos, la sabiduría más profunda, y nos habla en una lengua que la razón no comprende. En ese sentido la música tiene la singularidad de poder expresar dolor, alegría, serenidad…Todo lo que podemos denominar sentimientos puros. Sebastián Díaz se instala hoy en lo que es la piedra angular sobre la que se asienta todo el edificio de la música. De ahí lo de la inspiración. Todo un flujo sonoro que fue aprendido y procesado, por lo que ahora siente que es el momento de que el oyente tenga algún tipo de sensación a la hora de escuchar una composición suya, un ritmo, una armonía.
“Todo habrá comenzado hace unos dos años y si tengo que describir lo que sentí, bueno, fue como una lluvia de creatividad. Empecé a sentir varias sensaciones a la vez, en mi cabeza, en mi corazón, me daban vueltas las ideas de una letra, de una melodía o de un acorde, y no entendía bien que era lo que pasaba. Hasta que un día, sentado al piano, empecé a volcar todo eso, no paraba durante todo un día y lo que más me llamaba la atención era todo lo que surgía cuando escribía, que me sucediera en lo musical, bueno, es mi terreno, pero salían frases o rimas. Eso hizo que incursionara en algo que no es nada sencillo como es componer, por eso yo siempre admiro a los tipos que tienen las dos capacidades, el don de escribir y de hacer música”, relató Díaz en el comienzo de la charla con El Lobo Estepario.
A lo largo de todos estos años Díaz no se ha quedado quieto. Tanto en su tarea en los talleres del Centro Cultural Maracó, al frente de distintos coros, ensayando y saliendo al ruedo con grupos diversos, brindando sus conocimientos en clases particulares que de tan numerosas en un momento terminó concentrando voluntades por doquier en lo que llamó El escondite de mis alumnos. Recibido como Profesor Superior de Órgano y Piano en el Instituto Musical Artístico de Domingo Beltramino, fueron importantes los cursos de perfeccionamiento de piano por los que transitó, asistiendo en calidad de becado durante dos años al Conservatorio Franz Liszt, o Conservatorio Beethoven, ambos de Buenos Aires. Ahora afrontará un lindo desafío. El domingo 26 de agosto presentará, en el marco del ciclo Cuerdas y Vientos a realizarse en la sala 1 del Centro Cultural Maracó, un espectáculo que contendrá sus propias composiciones clásicas contemporáneas, con Lola Díaz como artista invitada.
“Humildemente mi experiencia fue eso que cuento, no sé si me llamaría compositor o qué, pero después de dos años lo fui descubriendo, viendo lo que pasaba. Un momento creativo que considero es producto de un amplio recorrido por diferentes escenarios o géneros musicales, siempre desde muy pequeño me llamó la atención todo, paraba la oreja para escuchar cómo tocaba tal o cuál músico, si hacía tal arreglo, y de cada estilo fui absorbiendo diferentes cuestiones y así entró a pasarme esto, tanta información en la cabeza que llegó el momento de mostrarlo y volcarlo en una canción o en un arreglo”, agregó Díaz, quien denominó Antes y después a la velada que se viene, con inicio fijado para las 20.00 horas.
Es tan etérea la inspiración que cuando aparece, asoma, hay que atraparla al vuelo, intentar que no se escape, y una vez que eso sucede, irá creciendo para adquirir caminos insospechados. Díaz siente que golpeó a su puerta y es momento de adentrarse en ella. Cultivarla, darle vida. Hay casos en que una frase es el detonante de la idea de la canción. Claro que letra y música tienen que entrelazarse para formar un todo equilibrado. “No voy a decir que me aburrió cantar canciones de otros autores, pero como músico exigente y perfeccionista que soy, ante cada tema que interpretaba o cantaba trataba de buscarle la vuelta para que se escuchara de la mejor manera, que el arreglo tuviera calidad, y entonces me pregunté ¿por qué trabajar tanto en la obra de otro si puedo hacerlo para uno mismo? Toda esa energía que colocaba en canciones de otros autores la deposité en mi propia obra. Sigo siendo muy abierto musicalmente, me gustan todos los géneros, de cada cuestión rescato algo. Están quienes dicen “la música de ahora es una porquería, nada que ver con la de antes”, bueno, es evidente que antes era más técnica, con más acordes, pero soy un convencido que la actual ha ganado en sonido, te puede gustar o no por la letra, pero es increíble lo que ha evolucionado en cuanto al sonido”, agregó el músico.

– ¿Cuántas canciones comprende el programa que estarás presentando y en qué base musical se sostiene tu obra inicial?
– Van a ser 11 canciones y el repertorio lo fui creando un poco sustentado por mi base que ha sido bastante clásica. El tiempo transcurrido en los dos conservatorios de Buenos Aires me permitió formarme con Mozart, Bach, Chopin, Liszt o Beethoven, una parte de todo eso quedó en mi mente. Siempre me ha gustado lo acústico, el piano de madera, y a su vez desde hace algunos años me gusta mucho lo electrónico, entonces me pareció una buena forma de fusionar, si bien esta palabra no me gusta mucho, sería mezclar, unir, darle forma a lo acústico y a lo electrónico. Ligarlo, hoy que se critica tanto de un lado hacia el otro. De eso trata la música, unir, no separar. La música es para compartir.

– ¿En qué momento te encuentran estas intenciones creativas, estas ganas de componer?
– Siento que estoy en mi mejor momento artístico, así lo considero. Esto me hace feliz, uno siempre tiene etapas en la vida, con altibajos, momentos buenos y de los otros, y bueno, lo que estoy haciendo tiene que ver con un estado de ánimo. Es un momento de felicidad y es una forma de canalizarla. He transitado también momentos malos y agradezco me sucedieran, me han dado la posibilidad de meterme en esto. Si volviera en otra vida elegiría nuevamente ser músico pero te puedo asegurar que me dedicaría plenamente a mi obra, cueste lo que cueste, y fuera de lo económico. Obviamente soy alguien que vive de la música pero si esto que me sucede ahora lo llevara para el lado del dinero, sería como manosearlo, estropearlo.

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Autor

Raúl Bertone