Los elegidos de Eli Fernández (cantante)

Un libro: El poder del ahora, de Eckhart Tolle.

“Elijo este libro porque fue un antes y un después en mi mirada de ver la vida, de relacionarme con ella; también con la música, con el valor que tiene para mí, para mis días. El poder del ahora puede tomarse como un libro de autoayuda, pero para mi significó más que eso; me ayudó a encontrarme con mi camino espiritual y a abrir una puerta ahí. Dejar de lado la mente para meternos en el alma y fluir y vivir desde ahí; presenciar el aquí y ahora, lo que somos hoy, no ayer ni mañana, hoy. Es una tarea súper difícil, yo diría más bien de todos los días, pero cuando podemos valorar lo que sucede en este momento que podemos respirar, pisar, ver, sentir; las cosas empiezan a cobrar otra dimensión, una dimensión muchísimo más honda. El libro lo leí justo un tiempo antes de realizar un concierto muy importante para mí, era el concierto de egreso de La Colmena (donde yo hice mi carrera de vocalista) y fue realmente un despertar otras lucecitas que ni yo sabían que existían, poder despegar del miedo, de la ansiedad de lo que sería ese día (futuro concierto, en ese momento) y poder disfrutar cada ensayo, cada paso de la tesis y ni hablar el concierto. Fue mágico. Y yo siempre se lo atribuyo a este libro. El poder salir de la mente un rato para adentrarse en el alma y hacer música desde ahí, realmente me cambió mi forma de ver la vida y mi música”.

Fragmento: “Mantener la atención en el Ahora no implica negar las necesidades de tu vida. Se trata de reconocer que es lo fundamental. Eso te permite gestionar lo secundario con gran facilidad. No se trata de decir: «Ya no me ocupo de las cosas porque sólo existe el Ahora.» No. Empieza por encontrar lo que es más importante y haz del Ahora tu amigo, no tu enemigo. Reconócelo, hónralo. Cuando el Ahora es el fundamento y el núcleo principal de tu vida, ésta se despliega con facilidad”.

Una canción: Para ser, de Eliana Fernández y Sebastián Palacios.

“Elijo esta canción porque fue la primera que compuse y porque salió de una manera tan espontánea y natural que al ponerme a pensar qué canción era importante para mí no podía dejar de pensar que es esta. La misma habla de la lucha de dos madres (la mía y la de una amiga), ambas fallecieron de cáncer de mama pero lucharon y valoraron la vida como poca gente lo hace. El honrar la vida, disfrutar minuto a minuto cada respiración y sonreír a pesar de todo. En eso fue inspirada Para ser y es una canción que quiero mucho”.

Un disco: Diario del alma, de Laura Albarracín.

“Este disco también significó un antes y un después en mi forma de escuchar la música y el folclore más que todo. Gracias al Turco Diván que me había grabado el disco completo de Laura en un cassette, fue darle play y no parar de escucharlo y de imaginarme esa banda inmensa como sonaba, la voz arrolladora de Albarracín, tremenda. La fusión de los instrumentos, los arreglos, me voló la peluca y yo solo tenía 12 o 13 años. Para mí fue increíble. Me pasaba las tardes enteras cantando frente al espejo y soñando con grabar un disco así, tocar en vivo con músicos tan tremendos. Me da mucha felicidad saber que con el paso de los años, hoy por hoy grabé mi primer disco con un arreglador de la talla similar a la de Roberto Calvo -arreglador del disco Diario del alma– y tener tan excelentes músicos presentes. Para mí es un sueño cumplido”.

Una película: El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella.

“La elección resulta porque me parece, a mi criterio, una de las mejores películas argentinas. Profunda, comprometida política y socialmente, trayendo a la memoria una de las épocas más duras que vivimos en nuestro país como la nefasta dictadura militar. Y reivindicando también el amor y la justicia”.

Un poema: Destino del canto, de Atahualpa Yupanqui.

Nada resulta superior al destino del canto.
Ninguna fuerza abatirá tus sueños,
Porque ellos se nutren con su propia luz.
Se alimentan de su propia pasión.
Renacen cada día, para ser.
Sí, la tierra señala a sus elegidos.
El alma de la tierra, como una sombra, sigue a los seres
Indicados para traducirla en la esperanza, en la pena,
En la soledad.
Si tú eres el elegido, si has sentido el reclamo de la tierra,
Si comprendes su sombra, te espera
Una tremenda responsabilidad.
Puede perseguirte la adversidad,
Aquejarte el mal físico,
Empobrecerte el medio, desconocerte el mundo,
Pueden burlarse y negarte los otros,
Pero es inútil, nada apagará la lumbre de tu antorcha,
Porque no es sólo tuya.
Es de la tierra, que te ha señalado.
Y te ha señalado para tu sacrificio, no para tu vanidad.
La luz que alumbra el corazón del artista
Es una lámpara milagrosa que el pueblo usa
Para encontrar la belleza en el camino,
La soledad, el miedo, el amor y la muerte.
Si tú no crees en tu pueblo, si no amas, ni esperas,
Ni sufres, ni gozas con tu pueblo,
No alcanzarás a traducirlo nunca.
Escribirás, acaso, tu drama de hombre huraño,
Solo sin soledad …
Cantarás tu extravío lejos de la grey, pero tu grito
Será un grito solamente tuyo, que nadie podrá ya entender.
Sí, la tierra señala a sus elegidos.
Y al llegar el final, tendrán su premio, nadie los nombrará,
Serán lo “anónimo”,
Pero ninguna tumba guardará su canto…

“Este poema es muy importante para mí, resume lo que significa y entiendo el canto, su profundidad. Es la tierra la que nos elige, ella nos señala y nos dice que tenemos que estar acá, donde nos encontramos los artistas, nutriéndonos con nuestra propia luz, nuestra propia pasión para renacer cada día defendiendo esos sueños genuinos. No tengo más palabras porque todo lo dice Don Atahualpa y así lo siento tan puro al canto. ¡¿Qué haríamos sin las voces de los cantores/as?! ¡¿Qué haríamos sin esos dones que la madre tierra nos regala?! ¡¡Mágico, maravilloso!!”.

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Autor

Raúl Bertone