«Los músicos se están brindando en cuerpo y alma»

«Me gustaría que todos pudiéramos estar contenidos, protegidos, felices y conscientes, pero no se puede. Me han tildado de inocente, y sí, lo reconozco, a veces lo soy, pero no le escapo a la realidad, estoy atenta. Desde hace algún tiempo, trato de elegir el lado más luminoso; hoy aprendo sobre espiritualidad, naturaleza, algunas nuevas amistades, o de las viejas, reeditadas, maestros, espejos y mucha música y amor, y eso me tiene feliz. Trabajo en una oficina, contenta, y no vivo de la música, la música para mí es placer absoluto, al compartirla, estudiarla, escucharla, al cantar, al equivocarme, porque tocar, tocar, lo que se dice tocar, no toco ningún instrumento. Yo canto, ese es mi instrumento. Y sobre todo compartirla, ahí está mi disfrute. Compartir con el público, con amistades, insisto, nuevas o no tanto, pero a puro corazón. La devolución de la gente que nos escucha, y hablo en este momento de Ouia!, grupo del que soy parte, es muy gratificante. Pero no por virtuosismo, sino por calidad en sentido amplio, está todo pensado y ensayado y programado, a partir de eso fluimos, y creo que es lo que está sucediendo en general. Los músicos se están brindando en cuerpo y alma, no solo porque necesitan venderse, sino porque siento que nos necesitamos, cada uno desde su rol, para ir hacia adelante y ser mejores, mejor juntos, y salir de esta pandemia lo mejor posible. Ojalá no hubiera muertos y ni siquiera enfermos, ojalá. Siento (quizás, es lo que me gustaría) que estamos despertando, con maneras más o menos drásticas, pero la enseñanza o la forma de cómo uno supere este periodo gris/negro, depende de cada uno primero, y de las herramientas que tenga o pueda conseguir. Siendo este un medio pequeño, hay menos oportunidades para los músicos, de lugares para ir a tocar en épocas normales por ejemplo, pero el ingenio y las ganas van superando casi todo, en medio de la crisis, algunos para hacer catarsis, otros para compartir (¡qué insistidora!), otros de puro gusto nomás, y así…Pero el arte salva, de eso estoy segura, y no de mucho más, claro».

María Emilia Sapegno

Nació en Santa Rosa, en 1970. Estudió canto lírico en Buenos Aires con el profesor Matías Hacker, y ha tomado clínicas de canto con distintas exponentes de jazz de Buenos Aires. Integró el sexteto de jazz moderno CAS, el Quinteto Roldán, Quintento, la Banda Sinfónica de La Pampa y el Grupo de Jazz Santa Rosa, septeto de jazz tradicional fundado en 1977. Actualmente encabeza el grupo Ouia!. Realiza además presentaciones individuales, plasmando entre otros proyectos Canciones al cielo, espectáculo presentado en 2016 en la sala del teatro ATTP. En el plano actoral, debutó con el unipersonal Harina, la obra de Carolina Tejeda y Román Podolsky, dirigida por Leticia Hernando.

Foto de portada: Roberto Bustos.

Compartir

Autor

Raúl Bertone