“En marzo veré los ojos de té de la Pequeña”

Ya estaremos juntos de nuevo, Mocosa, y estaremos por lo menos más alegres. Este es un pueblo amarillo y triste, ya lo he recorrido entero, ya he hablado con todos mis conocidos, ya he leído todos los libros que traje, ya he visto todas las estrellas de este cielo. Por eso, ve modo de escribirme; te quiero tanto cuando pienso que esta no es mi vida enteramente, porque tu no estás y me faltas. El lunes me iré al campo: a dos leguas a caballo. Vendré a buscar tus cartas y a poner las que pueda escribirte, que no serán muchas ni muy interesantes. No pienses que vaya a Concepción, mejor piensa, pero no creas que pueda ir: está tan lejos y no podría traerte.
Todos mis proyectos de escribir, estudiar, pensar, se van derrumbando. Estoy mal en el pueblo, mal en mi casa, en todas partes. Hoy a las 12 tuve un deseo violento de volver a Santiago y enterrarme libremente en mi conventillo. Es posible que lo haga, por lo menos no es imposible. De todas maneras estudiaré en febrero (estudia!) y en marzo veré los ojos de té de la Pequeña. De la mala Mocosa que en 11 días me escribe diez renglones, y olvida el número de mi casilla.
No mereces una línea más.
Tuyo
Pablo

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Autor

Raúl Bertone