Mensaje para un lugar querido

Llanura que nos desvela. Realidad metafísica de nuestro ser. Jaula de su horizonte, definió Martínez Estrada en su célebre Radiografía de la Pampa, la concepción del mundo del hombre de nuestra llanura, a quien veía «cautivo en los límites de esa concepción (…) que no tiene salida al mundo». Es el hombre y su circunstancia, esa férrea ecuación de la que hablara Ortega y Gasset, en la que el inasible territorio argentino es la circunstancia modeladora de una nostalgia tan infinita como el vacío que atenaza a quien la habita.
Alejandro Avalos nació en Río Cuarto, vivió su juventud en General Villegas, y desde hace varios años está radicado en General Pico. En los últimos tiempos fue construyendo su postura de intérprete de tango, que lo sedujo sobremanera luego de transitar por diferentes géneros musicales. Formado inicialmente en la Orquesta de Cámara dirigida por el maestro Alberto Pelizzari, se largó luego al ruedo como solista, editando su primer disco titulado Abrazo de tango. Por estos días, Avalos se muestra acompañado por otros artistas piquenses en un trabajo que homenajea a nuestra provincia, y al cacique Pincén.
Se trata de Ül Aitue (cuyo significado en lengua ranquel es Canción para la tierra que uno ama), un poema escrito por Horacio Peñalva y musicalizado por el virtuoso guitarrista Julio Ortiz. La canción fue grabada en La Hoguera Records y el video, que se puede encontrar en la plataforma YouTube, ilustrado por la reconocida artista plástica Dora Rossi, fue realizado por Mariano Ananía. «Hace dos años, en uno de mis viajes a Buenos Aires, y estando en un bar cultural en pleno corazón porteño, conozco a un señor poeta llamado Horacio Peñalva, alguien que, entre otras cosas, acompañó a Violeta Parra, recitando sus poemas en los intervalos. La vida nos cruzó, nos pusimos a charlar, y cuando le dije que era pampeano, se interesó de manera especial, teniendo en cuenta que en su juventud había andado por aquí, y frecuentó Peña El Alero, acompañando Luis Franco, otro poeta y ensayista», contó Avalos, abriendo la charla con El Lobo Estepario.
Peñalva es escritor, poeta, compositor y dramaturgo. Nacido en Castelar, Buenos Aires, en 1942, su formación es autodidacta. En la década del ’60 publicó su primera producción poética, Castelar, al que suceden Azules e infancia, Vientos y mareas, Versos y canciones, y Todas las manos esperan, con prólogo de Franco. En la década del 70 residió en España. Compuso canciones en coautoría con Julio Lacarra (Memorial del oficio), Beto Sará, Jorge Giuliano y Freddy Vidal, entre otros. Sus libros de canciones son Cantar, Guitarra del sur, Coplas de madera y Canciones urbanas. Luego publicó Cartas sin despachar, Versos a Sarita, Bitácora terrestre y Cantata patagónica. Sus libros de cuentos son Tiempo de azul y verde, y Estaciones de la travesía. Es también autor de las obras de teatro Encuentro en la ciudad y El vendedor, y de las piezas infantiles El pájaro azul y María Florida en el fabuloso mundo del más acá.

Alejandro Avalos junto al poeta Horacio Peñalva.

Alejandro Avalos junto al poeta Horacio Peñalva.

«Esa noche conversamos mucho, el contacto continuó después por teléfono y a través de las redes sociales, hasta que un día me envía un poema diciéndome que lo había escrito en una mesa de El Alero, en aquellos primeros años de la década del 60. Me lo regalaba para que hiciera con él lo que deseara, además de contarme que nunca había sido musicalizado. Lo visité en su casa, entablamos una linda amistad, y si bien en ese momento le di mucha importancia, tal vez no tomaba plena conciencia de la riqueza de esa historia y de la bondad de este gran poeta. Hace algunos meses todo eso me hizo un click, despertando en mí el deseo de concretar una grabación. Pensé en hacer de la mejor manera todo lo que estuviera a mi alcance y por ese motivo me contacté con Julio (Ortiz), le dije que quería que le pusiera la música, con algún ritmo de nuestra región, a él le gustó mucho el poema y bueno, puso en marcha su gran capacidad creativa», agregó Avalos.
El cantante, que ya está bosquejando un nuevo trabajo en estudio, señaló que «con este tipo de realizaciones no buscó interés comercial ni nada parecido, solo quiero compartir. Y como artista independiente que soy afronté todo con mi propio bolsillo. Fueron situaciones que no busqué ni las pensé, se dieron con personas generosas, y no lo quise desperdiciar. En cuanto a Dorita (Rossi), mantenemos una amistad desde hace un tiempo, se trata de un ser humano maravilloso y de una talentosa artista plástica. Además busco que ahora en mis proyectos esté involucrado el género femenino, me parece fundamental darle participación a la mujer, que tanto tiene para brindar. Ella se enganchó enseguida con la idea, y así accedió a acompañarnos con su arte. Por último fue la edición del video, a Mariano (Ananía) ya lo conocía, coincidimos un día, nos pusimos a charlar y cuando le hablé del proyecto, se ofreció enseguida y con su talento se logró lo que finalmente terminó saliendo. Estamos felices poder hacerlo realidad».
Consultado por el disco de tango que se viene, Avalos adelantó que «concentrará ocho temas, tal vez haya algún vals, y estarán encuadrados más que nada en la línea gardeliana. También intervendrá una voz femenina, aunque aún no tengo definido el nombre. Lo que sí está confirmado es el acompañamiento del eximio guitarrista uruguayo Alfredo Sadi. Fue primera guitarra de Antonio Tormo, actuó en la banda uruguaya Los TNT, una de las precursoras del rock latino, integró el sexteto de Julio Decaro y el grupo Horacio Ferrer y sus Amigos, además de acompañar a Roberto Goyeneche, Alberto Marino y Alfredo Zitarrosa. La vida también me permitió conocerlo, lo visito cada vez que voy a Buenos Aires y con más de 80 años de edad, estará acompañándome en la grabación».

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Autor

Raúl Bertone