“Hace mucho tiempo que falta una política cultural”

La danza de Maximiliano Guerra está hecha de rigor y de pasión, de disciplina y de instinto, de mesura y de genialidad. Un excelente bailarín que triunfó en el mundo, que es también un tipo de barrio al que le gusta el fútbol. Y el hombre obsesionado por la perfección, que por suerte nunca alcanza pero que no deja de buscar. Su talento queda a la vista en cualquier escenario, hasta sin demasiados artilugios. Intérprete de gran versatilidad, innumerables obras dejaron trascender su sensibilidad artística como primera figura del Colón o durante sus pasos por el Teatro Argentino de La Plata, el Teatro de la Opera de Novosibirsk (Rusia) -fue el primer bailarín no ruso en interpretar Espartaco-, Los Angeles Ballet Company, la Deutsche Oper de Berlín, la Scala de Milán, el Wielki, el Kirov o el Bolshoi de Rusia, entre otros.
Este fin de semana Guerra se encuentra en nuestra ciudad acompañado por su mujer Patricia Baca Urquiza, exponiendo la obra llamada Fenómena Frida, un homenaje a la icónica artista mexicana Frida Kahlo. Aunque el motivo primario de su visita está ligado al dictado de un seminario intensivo de danza clásica que ambos brindan en las instalaciones de la Escuela de Arte Carmen. “No me gusta hablar del interior, considero que todos somos un país y eso de que Dios atiende en Buenos Aires, bueno, para mí no es así. En Buenos Aires obviamente está la información, la recibimos todo el tiempo, y lo que hacemos con Patricia es llevarla a todos los lugares posibles junto a Natalia Suasnabar, quien es la persona que organiza los Programas de capacitación y actualización en danza clásica. La intención es nivelar un poco todo. Hay bailarines que se recibieron o que han bailado un montón de años, y que no tienen puntaje para enseñar, por ejemplo. Nos encanta lo que hacemos desde hace más de 20 años, recorriendo ciudades, pueblos, con menos o con más gente, y la verdad que es algo maravilloso. La gente siempre está ávida de cultura, siempre tiene hambre, y nosotros somos la comida”, contó en su encuentro con la prensa.
Dueño de capacidades técnicas que lindan con la acrobacia, Guerra se distingue por el riguroso perfeccionismo que pone en cada paso que efectúa, por el respeto con que afronta los papeles más difíciles del repertorio clásico y por la humildad que destila. Preguntado sobre el presente que atraviesa la danza clásica en nuestro país, señaló que “se está trabajando en un proyecto de ley que permita unificar una forma de enseñanza. La docencia tiene mucho que ver con la generosidad, con el dar, uno cuando enseña recibe todo el tiempo, es un ida y vuelta. Yo aprendo mucho de los alumnos, todo el tiempo, y de los bailarines cuando los corrijo. La danza en Argentina siempre fue muy talentosa, tenemos bailarines desperdigados por compañías de todo el mundo, y eso hay que aprovecharlo. El talento hay que desarrollarlo de alguna forma. Hace mucho tiempo que falta una política cultural, y también educativa, esto lo vengo diciendo desde hace bastante. El otro día tuve una reunión con el Ministro de cultura y hablamos del tema. Creo que es necesario aggiornar, hay diferentes escuelas y eso fue lo que nos dio a los argentinos la posibilidad de bailar en todo el mundo. Mal no estamos, pero podríamos estar mejor. En los últimos tiempos la Escuela brasileña nos pasó por encima, nos superó, y nos tenemos que replantear eso. Hay que darle la oportunidad a los maestros, a los formadores”, destacó.

“El arte de Frida era itinerante”

Frida artista. Frida Mujer. Frida esposa. Frida transgresora. Frida ser humano excepcional que irrumpió en los convencionalismos de su época y que sus revolucionarias posturas hoy día siguen vigente. La vida de la artista y pintora mexicana Frida Kahlo (1907-1954) es recreada en el espectáculo Fenómeno Frida, haciendo hincapié en la pasional relación que mantuvo con el pintor Diego Rivera. Con el lenguaje de la danza, Guerra y Baca Urquiza recrean esta pareja bajo la dirección de la coreógrafa cubana Marlén Puello. “Estamos con la obra desde el 22 de septiembre del año pasado y ahora arrancamos una gira sin parar, comenzamos en Córdoba en abril. Ha tenido una repercusión enorme, la gente sale muy contenta. Marlén, que vive en Estocolmo, tuvo una mirada muy especial, muy humana y personal sobre esta mujer. Ella se concentra en Frida, quiere contar a través de ella como mujer, lo que se produce cuando conoce a Diego, el accidente en el tranvía que la mantuvo postrada, lo que debió sobrepasar, y cómo capitalizó su dolor, su tristeza y su alegría, en el arte. Sin olvidarnos del rol de la mujer en ese momento, de la posición ante la sociedad. Frida superaba límites, se vestía con trajes de hombre para la foto familiar, salía y se casó con alguien mucho más grande, manifestaba en la calle. Una mujer muy inquieta”, contó Baca Urquiza.
Frida fue ese humano capaz de armarse una y otra vez en el duro ejercicio de la vida. Romperse y volverse a construir. “Rivera armó a Frida y la puso en un pedestal importantísimo, lo hizo desde su admiración como colega, primero, y de su amor como pareja, después. Una de las cosas que me llamó la atención y que la tomé para el personaje es cuando Frida le preguntó si era talentosa para pintar o si no hacía otra cosa, y Diego le dijo “vos tenés que seguir pintando, vos pintás lo que sentís. Todos pintan lo que ven pero vos lo que tenés adentro”. Esto me pareció maravilloso, Rivera la ayuda y la acompaña a desarrollarse, y en un punto de la vida Frida supera a Diego, que tenía cientos de pinturas caras pero que estaban puestas en muros, mientras el arte de Frida era itinerante. Eran cuadros que viajaban”, concluyó Guerra.

Fotos: Jolo Aguirre.

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Autor

Raúl Bertone