Nidia Tineo: “Me interesé por la literatura antes de aprender a leer”

Nidia Tineo está preparando la presentación del libro “El baile de las ranas”, que será será el sábado 1° de Junio en la Biblioteca Estrada. Además se enteró hace pocos días que en el I Certamen Patagónico “De lo textual a lo público” fue galardonada y -según las bases-, será publicada en una antología de papel, pero además los cuentos serán llevados a representación teatral.

La escritora piquense Nidia Tineo es la noticia cultual por estos días. La llamamos escritora, pero también es agente cultural, e imaginadora, y ante todo una cálida persona que lleva su temperatura humana tan particular a sus libros y a todo cuanto la rodea. Imaginadora escribimos, inspirada puede ser otro epíteto, tanto como su anhelo de alcanzar un buen texto, en este caso perteneciente a la literatura infantil, y su disciplina para lograrlo. Un ejemplo de esto es que “El baile de las ranas” se fue gestando durante el año pasado, después que “presenté mi segundo libro ´La luna alunada y otros cuentos´, aunque algunos de los textos son de antes”, cuenta la propia Nidia y aclara: “quiero decir que los había escrito en años anteriores, por ejemplo el del cuento La familia Delos Dedos, la poesía La señora lagartija o Yo quiero un coheteEl rap de los dinosaurios que hace años que la hice. Pero otros textos que componen este libro, los escribí durante 2018. En el caso de Las lanas de la tía es un cuento que escribí en homenaje a una tía soltera, Andrea, que vivió siempre con nosotros y fue una especie de segunda madre. Incluso este cuento era el que le iba a dar el título al libro, pues ese cuento se llamaba de otra manera. Después, debido a los recorridos que estaba haciendo por las escuelas con los libros anteriores, hubo algunas anécdotas que me decidieron a titular este libro El baile de las ranas. Algunos de los cuentos de este libro, están inspirados en la obra de Laura Devetach, una escritora argentina, de literatura infantil, a quien admiro profundamente”.

Tineo envió en el mes de noviembre el original a la editorial, y hasta que fue publicado hubo muchísimas correcciones en textos, tal como adelantábamos, porque es parte fundamental en la tarea del escritor, por más que se trate de un trabajo “que siempre resulta arduo y que nunca termina, hasta que uno hace un corte porque en algún momento quiere que el libro salga”, explica.

Pero siempre hay un antes en todo libro, o para mejor decir, la llegada a un libro es el resultado de muchísimas cosas y muchísimos años, es el resultado de algo muy lejano al azar y que suele llevar toda una vida de preparación. El caso de Nidia Tineo no es diferente a la regla general: “mi relación con la literatura, creo que desde que tengo noción, siempre estuvo -rememora-. En la primera infancia, con las canciones y cuentos tradicionales. En mi casa, por la familia paterna, de origen español, había muchas historias, versos, nanas, coplas que especialmente mi padre decía en momentos de reunión familiar. Por el lado de mi madre, de ascendencia italiana, había muchas canciones que ella cantaba y bailaba. En mi casa -agrega-, a pesar que mis padres tenían hecha parte de la escuela primaria -en el caso de mamá hasta quinto grado y en el caso de papá, había terminado sexto- siempre hubo una biblioteca de libros diversos. A lo mejor, no de literatura en particular, pero sí de información general. Yo comencé a leer o interesarme por las historias, cuentos y poesías, desde muy pequeña. Incluso creo que antes de que supiera leer. Los textos de lectura de escuela primaria eran muy ricos, incluso recuerdo que el manual y el cuaderno que era de sexto grado de mi padre cuando había ido a la escuela, eran un lugar de consulta y lectura permanente de parte de nosotros.”

“Desde muy pequeña, recuerdo que cuando ya sabía leer, mi madre para las vacaciones me traía alguna novela juvenil que yo leía y releía infinitamente durante el tiempo que duraban las vacaciones de verano. Y tengo memoria del placer que me provocaba dicha lectura. Leía, luego de las actividades obligatorias que desde niña una tenía en la casa. Mi familia era numerosa y teníamos que colaborar en todo, desde muy chicos. Pero yo me hacía un tiempito a la hora de la siesta, me buscaba un lugar que me gustaba en el patio de aquella querida casa natal, para disfrutar de la lectura”, sigue contando esta narradora local que además se desempeña en el ámbito radial con un programa literario. Todo está en consonancia, su presente y su pasado, porque “desde que tenía corta edad, fueron llegando a mí otros textos, ya no provistos por mi madre, sino prestados por vecinas… y entonces, leí a Horacio Quiroga, María Elena Walsh, León Tolstoi, Anton Chéjov, Fedor Dostoievski, Nicolás Guillén, Miguel Hernández, Pablo Neruda, Omar Khayyam, Edgar Poe, y un largo etcétera -enumera Nidia-. En aquella época leí mucha literatura, de lo más diverso y no era precisamente literatura infantil. También desde muy niña me gustó leer el Martín Fierro de José Hernández. Creo que en cuarto grado supe de este libro y desde ese momento me atrapó la poesía gauchesca y entonces, en algunas ocasiones me gusta releerlo. Creo que hasta finales de mi adolescencia, leí con ansias mucha literatura, aunque no aquella que nos proponía la escuela secundaria que a veces me resultaba pesada. Excepto Federico García Lorca que lo empecé a leer a instancias de una profesora de Literatura de Primer año”, añade con nostalgia y alegría también por tener siempre sobre las aguas quietas del alma la presencia de libros importantes.

Más tarde la vida de Nidia siguió su curso y no en todos sus días por venir pudo retener la fuerza curiosa de la infancia, “tuve que dejar el secundario diurno y pasar a un nocturno porque tuve que trabajar desde muy jovencita -recuerda Tineo-. Así me fui alejando de la lectura de textos literarios, y durante el cursado de las carreras universitarias -como trabajaba, cursaba y tenía una hija que criar- sólo destiné mi tiempo que fue escaso por muchísimos años, a la lectura de los textos de estudio de los dos profesorados que cursé. Allí conocí a pensadores, filósofos y autores que, en algunos casos, me interesaron mucho, por ejemplo Heráclito, Sócrates, Platón, Aristóteles, Sartre, Heidegger, Miguel de Unamuno, etc. En esos tiempo creo que comencé a leer a Antonio Machado. Pero mis lecturas por muchos años -más de diez- se focalizaron en textos no literarios, sino pedagógicos, psicológicos (J. Piaget, S. Freud, P. Riviere) y me había alejado totalmente de la literatura, pero nunca dejé de escribir. Recién en los últimos años, he vuelto a los autores de literatura y me gusta mucho por ejemplo, para nombrar dos autoras argentinas contemporáneas: María Teresa Andruetto o Liliana Bodoc, lamentablemente fallecida hace un año”, finaliza su repaso vertiginoso pero siempre entre tapas, de la vida de una escritora antes de llegar al libro que pronto verán ustedes.

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