Noble arte entregado a la paciencia

Este es un tiempo donde la inmediatez parece querer dominar todo lo que hacemos. Y en un momento donde lo digital está primando, la fotografía analógica se ha transformado en un noble arte entregado a la calma. A la paciencia. Quienes lo siguen cultivando hoy saben que no hay con qué darle a esa sensación que produce no saber con qué se pueden encontrar una vez revelado el rollo. Y más allá de una cuestión nostálgica del proceso fotográfico tradicional, prevalece el modo y los resultados.
El fotógrafo piquense Matías Prietto está entregado a la causa. A ese encanto de la imperfección. El famoso grano. Y a la situación propia de lo reposado ante cada disparo, se suma la magia especial previo a conocer qué saldrá hasta que se haya revelado el carrete. La fotografía nos ayuda a reflexionar y en el caso de la analógica, se termina transformando en un modo ideal de aprendizaje para valorar y mejorar la técnica desde los orígenes.
Radicado en la ciudad de Córdoba, Prietto revive esa especie de ritual donde cada disparo implica una profunda reflexión. Y como ferviente cultor, viene participando en diferentes muestras, mostrando sus trabajos. Una nueva posibilidad para que eso suceda la estará vivenciando desde el próximo miércoles 19 de abril, cuando forme parte de una exposición que se denominó Hipo en formato analógico, en un bar emplazado en el corazón del barrio Güemes.
“El año pasado se llamaba Movimiento perpetuo y trata de expositores que hagan fotografías analógicas, y que posean experiencia o no. En esta época muy poca gente imprime fotos, y lo que permite este evento es mostrar lo que hace uno. Este año será con temáticas y la primera es el desnudo, algo tan golpeado hoy día, donde están quienes hacen desnudos pero se olvidan de la belleza. He visto fotografías realmente increíbles que tendrían que estar en una galería de arte, pero producto de la burocracia existente en ese tipo de lugares, hace que todo lleve demasiado tiempo y finalmente uno no sabe si realmente es algo bueno perder el tiempo ahí”, contó Prietto, consultado por Lobo Estepario.
Luego añadió que “este ciclo facilita entonces a los que quieran exponer, la mayoría de las veces me comunico con los artistas y les explico de qué se trata, responden siempre y enseguida se ponen a trabajar. Habrá quien expondrá fotografías que hizo durante su adolescencia, en los años 70 y parte de los 80. Se trata de Olkar Ramírez, un uruguayo que se radicó aquí hace mucho tiempo y es un tipo muy grosso, fue mimo, actor, performer, clown. Estará Ani Becerra, una fotógrafa aficionada ciento por ciento en lo analógico, expondrá imágenes de una pareja, reveladas por ella y ampliadas en su laboratorio. Mis fotos también fueron reveladas en el mismo lugar. Una experiencia increíble saber que las imágenes que expongo hayan sido reveladas por mí. Y finalmente se encuentra Ayelén Erlan, a quien llamé debido a que hace fotografía analógica y se enganchó con la idea. Nunca había hecho desnudos, por lo que aceptó encantada el desafío. No quiero dejar de invitar a todos aquellos fotógrafos digitales, aficionados, sociales, frustrados de la época, que vuelvan a lo viejo, al rollo, al cuarto oscuro, a imprimir fotos. Vale la pena tenerlas en la mano o pegadas en la pared”, concluyó el piquense.

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Autor

Raúl Bertone