«Nos espera una nueva Tierra, una Tierra diferente a la que veníamos corrompiendo»

«Los artistas vivimos en un estado de cuarentena. El artista compenetrado con su obra está acostumbrado a la soledad, al encierro, al silencio, a encontrarse con él y con la obra en sí. Está entrenado, y lo bien que nos haría a todos podernos instalar en esa sensación para sortear momentos como el que vivimos. Estamos acostumbrados a que no haya continuidad económica, que no haya estabilidad. El artista es quizás el último orejón del tarro, y quizás también sea el primero que pone el grito cuando hace falta, a través de una canción o de una obra. Con este confinamiento producto de la pandemia me gana una sensación especial, algo rara, amén de la tristeza. Es como de una profunda paz, siento que vino bien para esta sociedad que no ha trabajado como corresponde. Este parate económico en la vorágine de una inflación cultural que nos agobia a todos, y que además no tiene fin. Es una angustia existencial producto de la orfandad de cosas básicas y fundamentales como son la moral, las buenas costumbres, la familia, las tradiciones, la fidelidad a un proyecto…Hace algunos días le decía a un amigo “Mirá, esta técnica la hacía Miguel Angel allá por el año cuando todo no existía, y la hacían los egipcios, y los griegos…Y vos estás repitiendo fidedignamente el movimiento del yeso que ellos pidieron que hiciéramos, para que no se formaran grumos ni aire, y hacer un molde que después se convertía en un David, en una Piedad o en El pensador». Eso es lo que se ha perdido, la fidelidad a las tradiciones, algo que el artista puede conservar. Hoy no le podemos pedir a alguien que lo quiere a Guarany que no diga «Si se calla el cantor…!». No, no se callan. Esos cantores que son fieles a una idea la continúan y eso es lo que tiene hoy el artista, que puede encontrarse en un momento clave como este. Además, ¡por fin dejó de tener la primera el fútbol! Al fútbol hoy lo mandamos al descenso, sin decir con esto que el deporte es bueno o malo. Pero ¡por fin el arte pasó a primera! y está jugando la Libertadores, y va a jugar la final del Mundial. Hoy el arte nos hace bien, hace bien a la familia, es lo que podemos hacer en cada rincón. La gente cantando a través de las redes, cantando y aplaudiéndose de balcón a balcón…El arte está de vuelta en primera, como debió haber estado siempre, y un bicho invisible lo puso a la fuerza. Yo le agradezco a gran parte de esta sociedad que tiene una sensibilidad increíble, que capta eso, que se da cuenta. Es lindo suceda de esa manera. Personalmente estoy reestructurando completamente el proyecto, desde cero, porque nos espera un nuevo mundo. Armé unos videos para que la gente haga arte, esculturas, desde el barro, desde la tierra del patio de su casa…A esta serie de videos la llamé Bienvenidos a la Tierra. Y el nombre tiene que ver con lo que siento. Nos espera una nueva Tierra y esta nueva Tierra, que vamos a encontrar apenas todo esto pase, no sé cuándo, es una Tierra diferente a la que veníamos corrompiendo. Una Tierra que se plantó, que dijo basta, estoy cansada. Esto propone un cambio estructural, esa es la sensación que tengo, que no es angustia, sí de calma, de cierta paz. Es raro, es algo que todavía no puedo vivificar bien, tal vez debería tener un poco más de empatía con lo que sucede, pero me gana esa sensación. Además, sí siento la tristeza por mucha gente que está perdiendo el trabajo, pero la pérdida ayuda a entrenarnos en el despojo y el despojo es el primer paso a la trascendencia, a la trascendencia espiritual, a largar el chasis, ese elemento que por momentos nos hace más pesado el camino cuando lo que interesa es el motor. No lo sabemos cuidar a ese motor, es el espíritu que nos invade a cada uno, que nos conecta entre todos y no hay dudas que existe. El que tenga la duda, creo que no sabe de qué se trata lo que está pasando».

Julio Incardona

Nació en Córdoba, y está radicado desde el año 2000 en Alta Gracia. Fue alumno del escultor y pintor Luis Hourgras, y recibió ya múltiples reconocimientos. Realiza escultura tradicional e hiperrealista, modelado en arcilla-matriceria, tallado en piedra-madera y escultura en diferentes materiales, altos y bajos relieves. Su labor fue declarada de interés por la Municipalidad y la Legislatura de Córdoba. Ha plasmado las imágenes de distintos personajes tanto históricos como religiosos (San Martín, Belgrano, Juana Azurduy, Güemes, el cura Brochero), que ya se encuentran en distintos lugares del país. Algunas de esas figuras formaron parte de una muestra escultórica itinerante denominada Reencontrándonos con nuestros héroes, instalación que incluyó una parte audiovisual, a cargo de Franco Colamarino, recreando un diálogo entre los próceres, a través de sus cartas, y las esculturas en diferentes posiciones. Las esculturas de José Gabriel Brochero, realizadas en diferentes tamaños y modalidades, están esparcidas por varias localidades del interior cordobés. Una de ellas yace en el Vaticano de Roma, como parte de los obsequios que ha recibido el Papa Francisco.

Bienvenidos a la Tierra

Incardona armó, en este tiempo de cuarentena, un taller virtual para aprender el arte maravilloso de la escultura. El mismo consiste en una serie de videos diarios y semanales, de una duración aproximada de tres minutos, en los que a través de la tierra hecha barro se puede modelar y crear. Además, una clase interactiva semanal (será este jueves 23 desde las 19:00 horas), que sirve para aclarar dudas e intercambiar ideas. Quienes deseen participar lo pueden hacer a través de las redes sociales del artista: «Julio Incardona Escultor” en Facebook e Instagram, y a través de YouTube en el canal “Bienvenidos a la Tierra”.

Monumento al Santo Cura Brochero, Córdoba Capital.
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Autor

Raúl Bertone