«Pienso que ‘Alma’ es un poco de todos nosotros en este momento»

Repensar, recrear. Los tiempos que transcurren nos obligan a motorizar impulsos. Y en el medio de una pandemia que continúa instalando zozobra e incertidumbre, el rito del arte colectivo. La idea de seguir gestando. Dando participación. La agrupación teatral Animarte se forjó en Alta Italia en junio de 2019, y nació sin fines de lucro, con la intención de fortalecer esa idea de que el arte es un derecho, entendiendo que se puede aprender junto con el otro. Así, los vecinos de la localidad se animaron a compartir espacios y experiencias.

Por estos días el grupo que dirige Valeria Reyna trabaja en el armado de un cortometraje titulado Alma. Allá por el mes de mayo estrenaron un video recreando el poema Mañana puede ser tarde, del cantautor Gian Franco Pagliaro. «Lo estamos realizando de a poco y está direccionado especialmente a dos grupos etarios como la niñez y la adultez mayor. La temática surgió cuando en el grupo se empezó a hablar de cómo se vive esta pandemia en esos periodos de la vida, por lo que pensé que se podían ensamblar ambas sensaciones de alguna forma. Así surgió la propuesta de Alma. Arrancamos con la filmación en junio, en el medio surgieron algunas cuestiones que fueron postergando el estreno, no pudimos hacerlo para las vacaciones de invierno, y ahora esperamos editarlo en octubre, tras filmar la parte final», contó Reyna, en diálogo con El Lobo Estepario.

Animarte hizo su aparición en la escena a fines de 2019, con la obra La casa de Bernarda Alba, del poeta y dramaturgo español Federico García Lorca. Reyna, quien es Profesora de Lengua y Literatura, señaló que «el personaje de Alma es una abuela (Edel Franco) que mira un álbum de fotografías y se reencuentra con su niñez. En ese momento le gana la nostalgia, concurre al taller donde estamos y de forma repentina surgen mimos y payasos que intentan sacarle una sonrisa. Las secuencias se suceden en diferentes espacios públicos del pueblo, hasta llegar a un parque que se llama El Palomar, sitio donde se crió y es muy significativo para ella. En todo el recorrido esa nena que ella fue se le aparece en blanco y negro, pero no advierte que su Alma es la que está presenciando cada acto para que recupere la felicidad perdida en estos tiempos complicados, y es quien va motivando esos gestos y movimientos. Finalmente, uno de los mimos le alcanza un retrato que está guardado en una valija, donde aparece siendo pequeña, y en ese momento logra sonreir. Pienso que Alma es un poco de todos nosotros en este momento».

Compartir

Autor

Raúl Bertone