Polémico: Declararon al humor cordobés como Patrimonio Cultural Intangible e Inmaterial

Mirá los videos de “Cacho” Buenaventura y el “Negro” Álvarez. De acuerdo con lo que manifiesta la ley, se considera al “humor cordobés” como los relatos hablados, escritos o cantados, a las actuaciones, filmaciones, caricaturas, imágenes, canciones, chistes, retruécanos, juegos de palabras y toda otra exteriorización que de manera graciosa, irónica o paródica, por estas razones fue declarado como Patrimonio Cultural Intangible e Inmaterial.

A esas características se agrega que debe ser en forma sana, no discriminatoria, ni ofensiva, ni sexista, que sean compuestos y expresados con el propósito de provocar risa y alegría, especialmente cuando en los mismos se haga referencia o se resalte la tonada cordobesa, paisajes, costumbres, cultura, personajes e historias de la Provincia de Córdoba o sus regiones.

Además, el Artículo 3º de la flamante ley afirma que se declara de Interés Provincial la promoción, fomento y facilitación del desarrollo de toda actividad cultural, académica, artística y educativa relacionada con el “humor cordobés”.

Entre los fundamentos, el documento expresa: “El presente proyecto no implica nada más ni nada menos que una obviedad: Córdoba se caracteriza entre las demás provincias argentinas, entre otras muchas cuestiones, por el humor a flor de piel de los cordobeses”.

“Y las manifestaciones y exteriorizaciones del humor cordobés son parte de nuestro patrimonio, son parte nuestra, es parte de nuestra cultura y es parte de nuestro ADN”, agregan desde la Legislatura en los fundamentos.

La polémica radicaría en el siguiente contrapunto: Desde cierta perspectiva las usanzas se tildan como el folklore cotidiano de un pueblo o como la cultura de un pueblo. Es posible que sea necesario separar las aguas para un mayor esclarecimiento al momento de expresarnos y darles el valor exacto a cada cosa, porque la palabra “cultura” se relaciona mejor con todo aquello que nos ayude a pensar, y el humor cordobés cumple con lo folklórico y como pasatiempo, pero no con esta última y fundamental acepción.

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