“Pusimos en él todo el amor hacia nuestra música”

Permanentemente regresa al pago. Nunca deja de alimentarse de ese paisaje que la cobijó cuando niña y de ese aire encantador de las mañanas al nacer. El arte musical impregnado en su ser, ese que le sale por los poros y se expande en cuanto escenario la convoca. La luiggense Lucrecia Rodrigo transitará el nuevo año con su segundo disco bien amasado y horneado, donde el concepto pampeanidad está bien identificado en su contenido. Hace más de 15 años que vive en la ciudad de Córdoba, Natural fue su debut discográfico en 2016, insistiendo y animándose con repertorio de nuestra poesía, y en octubre editó de forma independiente -una bandera que viene levantando desde el vamos-, El Baile Pampa, su nuevo trabajo, bajo la producción de César Fernández.
“Nos llevó un año hacerlo, en él pusimos todo el amor y el respeto hacia nuestra música y nuestra danza. La posibilidad de un disco siempre representa un desafío, nunca se deja de aprender, y en este sentido lo que se consiguió nos genera una satisfacción muy grande. Mucho más haberlo afrontado de manera independiente. No dejo nunca de agradecer y reafirmar el camino elegido hace tanto tiempo, de todo lo que significa la música para mis días, donde obviamente surgen dificultades pero la convicción y el esfuerzo que me acompaña hace que sienta que estoy en el sitio correcto. Eso me brinda tranquilidad para seguir en mi oficio. Nunca olvido que me fui de mi tierra hace casi 19 años persiguiendo esto, de mis inicios cantando en la peatonal de Córdoba, acompañado de mi hermano. El desarraigo es duro, y en la distancia se aprende a amar la música de la tierra de uno de otra manera”, contó la artista pampeana entrevistada por El Lobo Estepario.

En el nuevo disco habitan huellas, triunfos, rancheras, gatos y zambas, concentradas en 13 canciones que representan el cancionero popular de la región y aportan al resurgimiento de las danzas sureñas. Un sonido bien criollo y la poesía de exponentes como Julio Domínguez El Bardino, Suma Paz o Ángel Linares, entre otros. “Se está terminando un 2018 en el que personalmente rescato muchas cosas positivas, aún en el contexto social en el que se encuentra nuestro país. Trato de sobreponerme a esas vicisitudes y así poder salir adelante. Además de mi segundo disco, viajé mucho por el interior del país, estuve como integrante del jurado oficial en varias sedes del Pre Cosquín como Chubut, Catamarca, Santa Fe, La Pampa, San Luis y Córdoba, se trata de una responsabilidad enorme por lo que trato de recoger el mayor aprendizaje posible, con el intercambio cultural motivando siempre”, agregó.
Cosquín ha sido un mojón decisivo en la carrera musical de Rodrigo. Sucedió en el verano de 2017 y el horizonte de posibilidades se abrió ante sus ojos a partir de ese momento. El próximo miércoles 30 de enero Lucrecia repetirá la experiencia, presentándose en el escenario Atahualpa Yupanqui junto a la también pampeana Ángela Irene, quien aquilata una extensa y reconocida trayectoria en la escena nacional. “Haremos un espectáculo denominado Pampas, se trata de una propuesta muy interesante y personalmente es un orgullo que la comisión de Cosquín me haya convocado otra vez, además de compartir la velada con una cantora que es referente de nuestra provincia. Que en este caso hagan referencia a dos generaciones de una misma tierra es un reconocimiento importante”, concluyó Rodrigo, quien el sábado 5 de enero se mostrará ante sus comprovincianos con su nuevo material en el salón de Sportivo Dorila.


Foto de portada: Julián Malano.

Compartir

Autor

Raúl Bertone