Reyes Magos: el cuarto peregrino y otras curiosidades de Melchor, Gaspar y Baltasar

Los “Reyes Magos” venían desde Oriente, donde eran considerados sabios y practicaban la astronomía: afirmaban que observando las estrellas nunca se habían equivocado. La teoría más aceptada dice que estos magos o sacerdotes mazdeístas (religión monoteísta creada por Zoroastro en el siglo VI AC) eran originarios de Persia (actual Irán).

Desde allí hasta Belén de Judea y en un camino de más de mil kilómetros, debieron cruzar desiertos, montañas y ríos. Montados en camellos con sus ropas de colores (naranja por el oro, violeta por el perdón y verde por la vida) fueron -y en muchos casos siguen siendo- la imagen de una ilusión.

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Reyes Magos: el cuarto peregrino y otras curiosidades de Melchor, Gaspar y Baltasar
Los únicos versículos que dan cuenta de los magos venidos de Oriente son los del evangélico Mateo. No dice que eran tres, ni que eran reyes, tampoco dice nada de sus nombres ni del color de su piel.

Marchaban guiados por una estrella, brillante como el sol, ¿sería esta la estrella de la profecía? La Biblia anuncia: se alzará una estrella en Oriente y un descendiente de Jacob se convertirá en amo del mundo, el Mesías. Cuando por fin llegaron a Jerusalén, se presentaron ante el rey Herodes y le dijeron: “¿Dónde está el Rey de los judíos que acaba de nacer? Vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.” El rey judío les indicó el camino a Belén, a pocos kilómetros de Jerusalén. Al entrar en la gruta, los magos encontraron a María con el niño, se pusieron de rodillas y le adoraron. Abrieron sus cofres y le ofrecieron regalos.

Oro, incienso y mirra

Los magos le ofrecieron a Jesús oro como símbolo del poder real; de allí que al Hijo de Dios se lo llame, en el marco del catolicismo, como Rey de Reyes.

El incienso es una preparación de resinas aromáticas. Muchas sociedades antiguas la encendían como parte fundamental de adoración a los dioses. Por eso con este regalo, para la religión cristiana, se reconoce a Jesús como Dios.

Mirra: en la antigüedad era considerada como un elemento muy valioso, usada en perfumes, medicinas, para hacer ofrendas en los cultos y embalsamamientos. Se obtiene haciendo cortes en la corteza de la planta por donde fluye, en forma de lágrima, una sustancia rojiza amarronada. La mirra simboliza así la sangre y el dolor del hombre, convirtiéndose en bálsamo para la humanidad.

Artabán, el cuarto mago

Cuenta la leyenda que el mago Artabán no llegó al punto de encuentro de los magos antes de partir hacia Jerusalén. El cuarto mago llevaba piedras preciosas como ofrendas al niño Jesús. En el camino encontró a un anciano moribundo, curó sus heridas, le ofreció un diamante y continuó su viaje. Cuando llegó al punto de reunión, sus compañeros se habían marchado. Artabán continuó solo; por donde pasaba, la gente le pedía ayuda.

Reyes Magos
Reyes Magos: el cuarto peregrino y otras curiosidades de Melchor, Gaspar y Baltasar
Los Reyes Magos. Venían desde Oriente, donde eran considerados sabios, practicaban la astronomía, que era su ciencia.

Así pasaron más de 30 años hasta que llegó al monte Gólgota, donde se decía que iban a crucificar al Mesías. De pronto, cuenta la historia, la tierra tembló anunciando la muerte de Jesús en la cruz. Una piedra golpeó la cabeza de Artabán que, moribundo, pedía perdón por no haber llegado a tiempo para adorar al Mesías. En ese momento, la voz de Jesús se escuchó con fuerza: “Tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste…” Artabán preguntó: “¿cuándo hice yo estas cosas?” Jesús le dijo: “Todo lo que hiciste por los demás lo has hecho por mí, hoy estarás conmigo en el reino de los cielos”.

Los magos según Mateo

Los únicos versículos que dan cuenta de los magos venidos de Oriente son los del evangélico Mateo. No dice que eran tres, ni que eran reyes, tampoco dice nada de sus nombres ni del color de su piel. Los versículos no relatan nada sobre el viaje ni sobre los paisajes que debieron atravesar hasta llegar a Jerusalén.

“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del Oriente a Jerusalén unos magos diciendo ‘¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el Oriente y venimos a adorarle’”. (Mateo 2:1 1-12)

La historia de los reyes magos como la conocemos en la actualidad se fue construyendo a partir de los escuetos datos de los versículos de Mateo. Luego la religión, la cultura popular, las tradiciones y las representaciones artísticas fueron construyendo la imagen actual, simbólica y religiosa.

Los nombres de los magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, figuran por primera vez en un mosaico del siglo VI en San Apollinaire Nuovo (Rávena, Italia).

El número tres es clave para el cristianismo: el Misterio Divino es la Trinidad, el tres es el número que indica la máxima armonía. Mateo no dice que eran tres los sabios, este número se impuso también por el oro, el incienso y la mirra. Para la Iglesia Siria los sabios fueron doce, por los apóstoles. En Armenia por las doce tribus de Israel.

A partir del siglo III la iconografía comienza a mostrar a los magos también como reyes. En la avanzada edad media las representaciones artísticas muestran a los reyes arrodillados ante el niño. Es una imagen sugestiva del poder terrenal que se inclina ante el divino. De esta manera va evolucionando el relato, hasta llegar a la representación más estable que encuentra su forma a fines de la Edad Media.

Reyes Magos: el cuarto peregrino y otras curiosidades de Melchor, Gaspar y Baltasar
A partir del siglo III la iconografía comienza a mostrar a los magos también como reyes. En la avanzada edad media las representaciones artísticas muestran a los reyes arrodillados ante el niño.

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La imagen se compone ahora de tres reyes magos que representan al mundo conocido hasta el momento. La idea de la Iglesia Católica es transmitir un mensaje de universalidad; el Mesías llegó a toda la humanidad, no sólo al pueblo de Israel. Por esto es claro que haya un mago por cada continente conocido hasta el momento. Melchor, el más anciano, representa a la vieja Europa; Gaspar, de mediana edad, a Asia y Baltasar, el más joven, que se muestra como negro recién en la Edad Media, pertenece África.

Durante la segunda mitad del siglo XIX en España comenzó a festejarse la llegada de los reyes, que se hizo extensiva a distintos países de Europa y América.

Una vez más este año, con el lucero del alba, como hace más de 2.000 años, llegarán Melchor, Gaspar y Baltasar para recordarnos que la magia sigue intacta si somos sabios para comprender el mensaje.

Fuente: Clarín
Nota: Diario de cultura

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