Roy Lichtenstein; el rey del arte pop que admiraba a Picasso y opacó a Andy Warhol

Las obras el artista estadounidense son reconocidas en todo el mundo y no sólo por los amantes del arte. Comenzó a trabajar basándose en los comics en el año 1957.

El artista estadounidense Roy Lichtenstein nació en 1923 en Nueva York. La música y el dibujo fueron sus hobbies en la adolescencia.

Con 26 años terminó sus estudios de arte en la Universidad de Ohio y comenzó a exponer sus pinturas expresionistas abstractas. A partir de 1957 empezó a trabajar tomando como base los cómics. Se comenta que Andy Warhol, quien utilizaba superhéroes como inspiración en esa época, al ver los de Roy dejó de hacerlos.

Fue Leo Castelli, el genial marchand, quien decidió promocionarlo y lo expuso por primera vez en el circuito oficial en 1962. Esas obras son las más cotizadas porque son ícono del arte pop

Una de ellas, titulada Obra maestra, se comenta que fue comprada por el inversionista y filántropo Steve Cohen en u$s 165 millones hace 4 años.

El anillo, vendido en u$s 41,7 millones

El mes pasado, Christie’s vendió un desnudo en u$s 46,2 millones. Pero su obra récord en subasta fue una ‘nurse’ vendida con garantía por Christie’s en u$s 95,4 millones

Muchos sostienen que el comprador con una sola oferta fue el garante de la venta… Y que era el dueño de la casa de subastas: François Pinault. Ya veremos si aparece en su nuevo museo parisino.

Desnudo con pintura alegre, vendido en u$s 46,2 millones

Lichtenstein siempre declaró que su artista preferido era Picasso y su obra el Guernica. Es por ello que realizó algunos trabajos inspirándose en cuadros del malagueño. Uno de ellos es un retrato de Dora Maar, que se vendió en u$s 56,1 millones. También admiraba a Rembrandt y a Honoré Daumier e hizo reinterpretaciones de Claude Monet.

La mujer con sombrero de flores, vendida en u$s 56,1 millones

¿Por qué sus cotizaciones son tan altas? Pienso que es un artista distinto, fácilmente reconocible, es un ícono del arte estadounidense y sus obras son monumentales. Puede gustarte o no su obra, pero jamás pasarás indiferente frente a ella.

Mi mujer, Margarita, siempre recuerda con nostalgia la retrospectiva de 1993 (4 años antes de la muerte del artista), en el Guggenheim de Nueva York. Y mis hijos quedaron enamorados de otra retrospectiva de Lichtenstein en el Pompidou.

Fuente: Ignacio Gutiérrez Zaldívar, El Cronista.

Nota: Diario de cultura

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