Sacheri: “El fútbol me dio un universo de tramas y personajes que se parecían a mi propio mundo”

Historias de vida y de fútbol, casi cuentos, postales, injurias y declaraciones de principios es lo que ofrece su nuevo libro “El futbol, de la mano” (Alfaguara) de Eduardo Sacheri, donde reúne textos escritos entre 2013 y 2015 para la revista El Gráfico, así como “Las llaves del reino” recopila los publicados entre 2011 y 2013.

“Estos años de escribir columnas fueron para mí un estupendo modo de dialogar con otras personas. De hablar de fútbol. Fue como conversar en la tribuna, mientras esperás que salgan los equipos”, explica el consagrado escritor, tras su paso por la exitosa VIII edición de la Feria Provincial de Libro.

Entre todos los temas de la vida cotidiana que el escritor Eduardo Sacheri maneja con maestría, abordó en una entrevista con EL LIBERAL sobre su nuevo gol literario: narrar históricas conmovedoras con la “redonda” como centro de todo. Los que saben de emociones y de fútbol tienen en claro que vale la pena leerlo y sentir la viva emoción de sufrir y gozar en una cancha, cueste lo que costare.

Hay escritores que les gusta ir por un costado bien abstracto, evidentemente en tu caso te gusta abordar por las cosas más simples y cotidianas…

– Te diría que coincido en que mi literatura no es para nada abstracta y que le gusta entrar en las vidas de la gente común y pequeña, y ese es otro camino para entrar en los grandes temas, no desde los abstracción, sino desde lo concreto, lo modesto y pequeño, así como nuestras vidas son al mismo tiempo simples y complejas, superficiales y profundas, creo que la literatura puede hacer ese juego, tomando como punto de partida lo pequeño y lo concreto y poder remontarse en las cosas profundas.

¿Vamos a leerte pronto con nuevos cuentos o has encontrado más refugio en la novela?

-Me está pasando algo y es que no estoy escribiendo cuentos en general. En los últimos años, mi cabeza está como funcionando más en el formato de la novela y desconozco el motivo. No sé si es porque uno se va haciendo más grande y se le ocurren menos temas o le he encontrado el gusto a este trabajo paciente, laborioso y demorado de meses y meses que te lleva una novela. Me siento muy a gusto con este formato. El hecho de poder escribir columnas en la revista El Gráfico por varios años, me permitió encontrar un punto intermedio, es decir, seguir hablando de fútbol en textos breves, pero ahora que no escribo en esa revista, una parte de mí está en este momento como suspendida.

¿Por qué elegiste el fútbol como motivo para escribir?

-Toda mi literatura está poblada por mi propio mundo, y con esto, estoy diciendo que me crié en un pueblo del gran Buenos Aires, con una vida común, con amigos, veredas y calles comunes, y con el fútbol, que es parte central de esa vida común que me formó. Estoy edificado con ciertos ladrillos bastante ordinarios, compartidos, y el fútbol es uno de ellos, entonces, no es que yo pretenda decir que escribiré sobre fútbol. No, sino que el fútbol así como es parte de mi vida, también es parte de lo que escribo.

¿Qué te gusta elegir para tus personajes de todo lo que encierra la mitología del fútbol argentino?

-Tené en cuenta que tengo casi 50 años y me crié jugando al fútbol. Y lo sigo haciendo, como también veo fútbol, por lo tanto, para mí representa mucho más que un juego, en el sentido que es una matriz de aprendizaje de un montón de cosas que va más allá del juego. Uno utiliza el juego para entender otras cosas más importantes y profundas. Muchos futboleros lo hacemos, con la diferencia que capaz yo tenga mayor facilidad de palabras al momento de escribir, a diferencia de otros que simplemente lo viven. Lo que sí estoy seguro es que el fútbol me dio un universo de tramas y personajes que se parecían mucho a mi propio mundo.

¿Te interesa seguir de cerca alguna historia particular por la que atravesaron los jugadores de fútbol? ¿Le ves algún lado cinematográfico?

-Yo creo que indudablemente que hay infinidad de historias que se puede contar en el mundo del fútbol, pequeñas y grandes, ya que el fútbol en si es un relato en sí mismo. Cada partido tiene una trama, un desenvolvimiento, un conflicto, vueltas de tuerca con respecto a la historia, por eso creo que es tan rico para construir narrativa.

Sos hincha de Independiente, un club con muchos títulos que al igual que River, vivieron la experiencia del descenso ¿Te llevó tiempo asimilar ese duro golpe?

-Por supuesto que como todo hincha lo viví con mucha tristeza y tratando de pensar, de no irritarme y no mostrar lo peor de mi frustración, un poco porque me parece que uno tiene que saber perder cuando le toca perder y enorgullecerse de su modo de ganar, siempre y cuando uno haya sabido comportarse en los momentos en que le toca perder, así que obviamente lo viví con tristeza y con muchos deseos de apurar rápido ese trago difícil.

¿Tuviste algún tipo de participación en el guión de las películas como El Secreto de sus ojos o Papeles en el viento?

-Sí, tuve mucha participación, de hecho el guión de “El secreto de sus ojos” lo escribimos con (Juan José) Campanella y a “Papeles en el Viento” con Juan Taratuto. Por suerte, me topé con directores muy predispuestos para trabajar juntos y creo que eso benefició la tarea. A mí me dejó muy conforme de poder hacerlo, por el hecho de sostener las historias que construí en el libro.

¿Ha influido en la venta de tus libros la popularidad de la película? ¿Cómo experimentas la relación entre el cine y la literatura?

-Me parece que entre la literatura y el cine hay una relación compleja y difícil de explicar, en el sentido de que no es sencillo traspasar las sensaciones y emociones de un lenguaje a otro. Hay un delicado trabajo de adaptación de por medio, y en cuanto a la venta de mis libros a partir de las películas, la verdad que me ha ido muy bien, como el caso de las películas de El secreto de sus ojos y Papeles en el viento, basadas en novelas mías. Muchos espectadores de ese medio tan masivo como es el cine, después fueron a buscar los libros que dieron origen a la historia, por lo tanto, ha sido extremadamente beneficioso desde ese punto de vista.

Fuente: El Liberal.
Nota Diario de cultura

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