«Se percibe un espíritu fraterno y de cuidado del otro»

«Hoy, podemos decir que en La Pampa ha cambiado el panorama, y ojalá no sea solo una tregua. Retrotrayéndome a mediados de marzo, en esos primeros días de confinamiento, además del desconcierto me vino a la mente una imagen de vacío, pero no asociada a lo negativo, sino un vacío como oportunidad, un hueco real y palpable provocado por la falta de encuentros de todo tipo, las cosas que dejamos de comprar (muchas innecesarias, como nos habremos dado cuenta), el vacío de los placares y armarios que aproveché a despejar, el vacío que deja ese montón de actividades que veníamos haciendo, tal vez sin siquiera preguntarnos qué buscábamos llenar. El aislamiento me fue llevando a darle otra forma a esos vacíos, y creo que resultó una oportunidad de habitarlos de un modo más sustancioso. Son días raros en los que se desdibujan las horas, pero tengo más tiempo y circunstancias para disfrutar de los rituales cotidianos, compartir momentos con mis hijos, leer, pintar, mirar una película, cocinar un plato elaborado. Como sociedad, espero que hayamos podido separar aunque sea un poquito la maleza y busquemos decidir a conciencia cuando se nos abran nuevamente las puertas para salir a devorar el mundo. Creo que éste podría ser uno de los aprendizajes de los días de encierro. Lo que más rescato a nivel social es la solidaridad. Se percibe un espíritu fraterno y de cuidado del otro, algo que es esencial y que deberíamos mantener cuando ésto termine. Después, en cuanto a una transformación sustancial a futuro, seguramente habrá muchos cambios globales en las pautas de convivencia y de movilidad, se deberían afianzar la medicina, la enseñanza y el trabajo digital, pero en la esfera de cada ser humano, creo que será algo muy personal, que dependerá de como lo haya vivido cada uno, cuán hondo lo haya tocado. Ojalá nos demos cuenta de lo importante de cuidar todo nuestro entorno vital. Mi cotidianidad laboral no cambió demasiado, porque trabajo de manera independiente y en gran medida desde mi casa. Ya venía dando clases online, ahora sólo pasé a algunos alumnos presenciales a la modalidad virtual. Y trato, aunque no me resulta fácil, de mantener una rutina como recomiendan los que saben. En la comunidad artística local costó al principio asimilar el problema -lo cual es natural- pero enseguida se puso en marcha una movida muy linda: recitales online, versiones colectivas de canciones, muestras de arte en las redes, propuestas literarias, de danza, concursos y todo tipo de estímulos para que los artistas se sientan vivos. Y también hay que destacar el apoyo del Estado para favorecer la continuidad de algunos espacios y la ayuda para que el arte siga circulando. Son momentos en los que las angustias y soledades se potencian, pero yo intento cada mañana cuando me meto en la conciencia, prestar mucha atención a las emociones que van a guiar mi día. En lo personal soy afortunada porque tengo mi taller en casa y puedo dedicar algunos momentos a trabajar en varias series que tengo en curso. Y sobre todo porque puedo sentir la envoltura de los amigos y la familia, que no se pierde por la distancia física. Como dijo William James: “Somos como islas en el mar, separados en la superficie, pero conectados en el fondo”. Como artistas, si sentimos que no es el momento de producir, tal vez sí puede ser una gran oportunidad de hacer un poco de trabajo interior o de nutrirnos de todo lo bello que está circulando, y seguramente eso, en algún momento germinará».

Viviana Cavalié

Artista visual, traductora de francés y fundadora del diario digital de cultura, arte y espectáculos Telón Pampeano. Nació en La Plata y reside en La Pampa desde hace 10 años, donde pasó su infancia y adolescencia. Se inició en las artes plásticas en el taller Sur de Alberto Delmonte, en Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Sus obras ilustran la portada de libros de poesía y editoriales de prensa, forman parte de colecciones públicas y privadas y han recibido varios premios y menciones.

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Autor

Raúl Bertone