«Seguiré creando, que es el mejor modo que encuentro para vivir y para estar en el mundo»

Adentrándose en la música cual fuese un océano de sonidos y vibraciones. Las variadas emociones despertadas cada vez que se sienta al piano para ejecutar. Las mismas sensaciones que también la acompañan cuando compone música, una manera más que tiene para transportarse a otros tiempos, a otros lugares. Y en esa veta compositiva surgiendo un abanico de pensamientos que le ganan al momento de contemplar los cielos, los silencios de nuestra extensa llanura.

La pianista y compositora santarroseña Viviana Dal Santo fue incluida recientemente en el Foro Argentino de Compositoras, la primera ONG en la Argentina de género, nacida en 2004 gracias al impulso de dos referentes como Amanda Guerreño e Irma Urteaga. A partir de ese momento, el FAdeC ha sostenido su propósito de difundir las obras de sus asociadas, realizando desde sus inicios conciertos de forma ininterrumpida. El camino creativo que viene transitando Dal Santo, quien estudió composición con Eva Lopszyc, le valió la convocatoria para ser parte de un grupo cuyos miembros pertenecen a distintos estilos, denominándose Tejedoras de sonidos.  

«Hace poco tiempo Eva (Lopszyc) me instó a que enviara cierta documentación para la apertura de la convocatoria al FAdeC, le hice caso y bueno, por estos supe que me habían aceptado. Cuando estudiaba composición con ella, hace muchos años, la escuchaba hablar del Foro y así me enteraba de sus actividades. Por otro lado, en algún momento conocí a Irma Urteaga, cuando asistí a algunas clases de cámara con ella. En esa época veía al FAdeC como una institución enorme, inalcanzable, a la que pertenecían las mayores compositoras del país; mujeres con mucha trayectoria y muy alto nivel artístico, autoras de obras maravillosas y al menos, a quienes conocía personalmente, dueñas de honestidad artística y docente, y de humanidad y generosidad increíbles. Además, eran mujeres que habían luchado desde su lugar de artistas antes de la época que vivimos actualmente, signada por la conquista de derechos y la lucha permanente. Todo eso hacía que las viera como Maestras, de quienes yo podía y debía aprender, y a las que tenía la oportunidad de admirar y respetar», contó Dal Santo, en el transcurso de una charla con El Lobo Estepario.

Las obras de Dal Santo abordan lenguajes y estéticas diferentes, si bien en su mayoría son de raíz folclórica pampeana, y están dedicadas a diversas formaciones. Así, pueden encontrarse piezas como El viento que el pasto peina (milonga para saxo tenor y piano) o Fantasía pampera (para cuatro flautas y piano) que tienen descripciones paisajísticas; historias personales, como ocurre con El despertar en el bosque de eucaliptus (para flauta sola en sol); o descripciones de la forma de ser pampeana, en obras como Aires de La Pampa (estilo, huella y triunfo para flauta y piano), De la nostalgia (aire de zamba para canto y piano sobre texto de Bustriazo Ortiz) o Nocturno pampeano (milonga para violín y piano).

A su vez, en Infancia (para piano a cuatro manos) encontramos una descripción de varias situaciones de su niñez, que se organiza como una fantasía con varias secciones: I. Laguna, II. Bicicleta, III. ¡¿Están velando al gato?!, IV. Tristeza y V. El Piano. Otra de sus composiciones es Castalia y la fuente (para clarinete y piano), una obra basada en el personaje mítico griego que se sumerge en la fuente escapando de Apolo. En 2009 la artista pampeana recibió mención en el Concurso de Haykus Musicales organizado a través de Era Musical Ensamble, por Dos haykus sobre textos de Bashô. Sus composiciones vienen siendo interpretadas desde hace varios años en diferentes provincias, y recientemente Chacarera en el alma fue estrenada en el Centro Cultural de Cipolletti por Camilo Sánchez (clarinete) y la Orquesta Filarmónica de Río Negro que dirige Martín Fraile, mientras Aires de La Pampa, interpretada por Jesús Torres (flauta) y Sara Rodrigo (piano), se dejó escuchar en el concierto Música desde las raíces, celebrado en el Auditorio Juan Victoria de San Juan.

«La posibilidad de ingresar al Foro como socia es un reconocimiento, a la vez que una nueva posibilidad de difundir y mostrar mi música. Es poder estar en contacto con quienes han marcado el camino del arte, de la música, de la composición en manos de mujeres. Y para mí eso es un orgullo y un honor, una felicidad enorme, y también una gran responsabilidad en mi trabajo como creadora. Por supuesto, haré cuanto esté a mi alcance para ser merecedora de ese lugar y seguiré creando, que es el mejor modo que encuentro para vivir y para estar en el mundo», agregó Dal Santo, quien en 2018 editó su primer disco, Eco de mi voz, con un repertorio completo que le pertenece.

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Autor

Raúl Bertone