«Sentí que el espíritu de Piazzolla estuvo sobrevolando»

El pasado 11 de marzo Astor Piazzolla hubiese cumplido 100 años. El genial autor y bandoneonista, compositor de gemas musicales como Adiós Nonino, Libertango y Oblivion -por citar apenas tres piezas de su profusa obra-, será homenajeado de diferentes maneras, no solo aquí sino en el mundo entero, con múltiples actividades que se extenderán a lo largo del denominado 2021: Año Piazzolla. El inmenso legado de este icónico artista fallecido en julio del ’92, que cruzó los límites de los géneros musicales, se traduce en más de 300 tangos y 50 bandas sonoras. Cierta vez dijo: «Tengo una ilusión: que mi obra se escuche en el 2020. Y en el 3000…A veces estoy seguro, porque la música que hago es diferente».

Entre tantos acontecimientos que se sucederán a lo largo de los meses venideros, en marzo el Teatro Colón reabrió las puertas al público para iniciar el año con la conmemoración del centenario del nacimiento de Piazzolla. Y en ese espacio inigualable para celebrar la obra del genial marplatense, durante 15 días -la cartelera concluyó el pasado sábado 20-, hubo conciertos que se realizaron con público, aunque la capacidad de la sala principal estuvo limitada de acuerdo a las normas sanitarias vigentes. Con el apoyo de la Fundación Astor Piazzolla, cada una de las funciones incluyó a formaciones y solistas de nuestra música, y entre ellos estuvo el piquense Nicolás Ledesma, instalado en Buenos Aires desde hace algunas décadas y transformado, a partir de su dominio del piano y a sus dotes de arreglador, en una de las figuras actuales más importantes del género.

La presentación de Nicolás Ledesma Cuarteto se produjo el viernes 19, en el transcurso de un concierto que también mostró a Néstor Marconi con su bandoneón y al Trío Vainikoff-Tallarita-Gallardo. «Fue una alegría inmensa poder participar de esta celebración, del homenaje a este genio de la música. Como cultores del género, estamos muy agradecidos que Astor haya crecido dentro del tango, que se haya formado académicamente y estudiado con los mejores maestros del mundo, pero que todo eso después lo volcó siempre en nuestra música. Eso es lo más importante siendo una figura mundial. Que cuando pibe asoma en la película El día que me quieras, junto a Gardel, para después escribirse algunas cartas, y parece mentira no, Piazzolla terminó atravesando toda la historia del tango, haciendo arreglos orquestales para Troilo o José Basso, ingresando después en el terreno de la composición, haciendo música para películas. Una figura tremenda», señaló Ledesma, abriendo la charla con El Lobo Estepario.

Nicolás Ledesma Cuarteto sobre el escenario del Colón.

En el grandioso escenario del Colón, Tato estuvo acompañado por Horacio Cabarcos (contrabajo), Pablo Agri (violín) y Nicolás Ledesma (bandoneón), con quienes conformó el cuarteto, además de las voces de María Viviana Pisoni y Mavi Díaz, esta última como artista invitada. El programa comprendió Éramos tan jóvenes (Leopoldo Federico), Contrabajeando (Aníbal Troilo-Piazzolla), Milonga del trovador -cantó Mavi Díaz- (Piazzolla-Horacio Ferrer), Libertango (Piazzolla), Balada para mi muerte -interpretó María Viviana- (Piazzolla-Ferrer) y Adiós Nonino (Piazzolla). «A este tipo de genio de la música uno lo va dimensionando a medida que pasan los años, con la obra que hizo, y cuando uno entiende lo difícil que es todo esto, y mucho más en esa época. Nosotros tocamos el día que se cumplió un año del comienzo de la cuarentena, por lo que poder volver a hacerlo en vivo significó un momento especial. Había hecho algunos streamings para afuera, pero obviamente no es lo mismo», destacó el músico que debutó a los 11 años tocando en la orquesta de Erberto Benuzzi, en la vieja confitería de Pico F.Club.

Ledesma, que el próximo domingo 28 del corriente se estará presentando en nuestra ciudad, con un concierto que brindará en el Centro Cultural Maracó a partir de las 18:00 horas (la entrada es libre y gratuita con reserva llamando al número telefónico 421043), se refirió a lo vivido el último viernes, señalando al respecto que se trató de «una noche maravillosa, después de más de un año sin poder tocar y tener la oportunidad de hacerlo en ese coloso que es el Colón, encontrarnos con el público para este homenaje, bueno, algo inolvidable. Sentí que el espíritu de Piazzolla estuvo sobrevolando. Estar con mis compañeros, con mi hijo que tocó maravillosamente, con María Viviana cantando una versión de Balada para mi muerte realmente antológica y Mavi Díaz haciendo Milonga del trovador de forma fantástica. A Piazzolla lo conocí en los años ’84, ’85, fue en el programa Grandes Valores del Tango, al que asistí para tocar con un grupo de gente joven. Astor había sido invitado, lo saludé y pude darle la mano. No me olvidaré nunca ese momento. Fue la única y última vez que lo vi. Después se fue a Europa, volvió en 1989, donde armó el sexteto para su última presentación en Buenos Aires. Esa noche no pude ir porque tenía que tocar, por lo que nunca pude verlo actuar en vivo. La vida me ha regalado más de lo que yo esperaba, estoy siempre agradecido y tratando de devolverle a la música todo lo que me da», concluyó Ledesma.

 

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Autor

Raúl Bertone