“Siempre estamos con la idea de hacer música nueva”

Héctor Berlioz compuso en 1844 la primera obra conocida para saxofón: el sexteto Canto Sagrado, estrenada el 3 de febrero de ese año en la sala Hertz, bajo la dirección del propio Berlioz y con Adolfo Sax ejecutando. El entusiasmo de Berlioz por la sonoridad del nuevo instrumento quedó expresado en un trabajo que publicó en 1842 en el Journal des debats: “es de tal naturaleza que no conozco ningún instrumento actualmente en uso que pueda comparársele a este. Es pleno, blando, vibrante, de enorme fuerza y susceptible de endulzar- Los compositores le deberán mucho al señor Sax, cuando sus instrumentos alcancen un uso general. Gioachino Rossini, tras oírlo en 1844, expresó: “Nunca he escuchado nada tan bello”.
El saxofón es un instrumento muy sensible. Ese timbre característico que permite la rápida identificación cuando el sonido gana el aire. Toda esa expresión y esa capacidad de transmitir que refuerza su nobleza. Tanta libertad tímbrica permite a quien lo ejecuta una gran maleabilidad en la producción sonora. Esa es la búsqueda del alvearense Alejandro Bidegain, uno de los mejores exponentes de este instrumento de viento que tiene nuestra provincia. A los ocho años comenzó a incursionar en la Banda Sinfónica de su localidad transitando un largo camino que ofreció como arista destacada, con el transcurrir de los años, su egreso en la UNA (Universidad Nacional de Artes), en la carrera de Licenciatura en Artes Musicales, con orientación Saxofón. Allí fue alumno de María Noel Luzardo y Emiliano Barri.
“En Intendente Alvear fue donde empecé a conocer un nuevo mundo para mí y mi familia. Luego de haber pasado por varias actividades extraescolares, llegó el momento de probar en la Banda Municipal. No tenía mucha idea, pero esa actividad nueva me encantó. No faltaba ni llegaba nunca tarde. Al saxofón me lo dieron, y digo me lo dieron porque un día se fueron de la banda las dos personas que tocaban el saxo alto y el director Ricardo Vidales decidió que desde ese momento lo tocaría yo, cuando tenía diez años. Hasta los 19 desarrollé toda mi actividad musical en esa formación, además de integrar bandas en bailes y reuniones de amigos. De todas maneras, fue una etapa muy importante. En ese tiempo no existía Internet y no tenía ningún tipo de conexión o contacto con profesores de saxo. Todo eso hizo que jugara y fundamentalmente experimentara, de manera inconsciente, con el instrumento. Actividad que considero decisiva a la hora de estudiar cualquier instrumento. Obviamente en un momento se necesita de la guía de un profesor”, contó Bidegain sobre sus inicios, abriendo la entrevista con El Lobo Estepario.

– ¿En qué momento decidiste ampliar tus conocimientos musicales buscando otros horizontes desde lo académico?
– Desde que empecé el secundario sabía que quería estudiar en un conservatorio. Podía ser Córdoba, o Buenos Aires, donde fuera. Pero tenía que prepararme para ingresar a cualquier institución. Fue entonces como conocí al maestro Manuel Geréz, y gracias a él, a un gran amigo como Gastón D’Amico, orientándome con la teoría musical. Así ingresé en la UNA. Debo decir que me costó mucho. Estaba comenzando desde un nivel más alto del que yo estaba preparado, y como lamentablemente no hay ningún instituto o conservatorio en La Pampa para estudiar música de forma académica, todo aquel de nuestros pagos que se decidiera en ese momento, tenía que rebuscársela. Por otra parte, siempre estuve conectado con La Pampa. De hecho en 2016 y 2017 participé como docente en los encuentros de bandas que se realizaron en Intendente Alvear, que fueron muy importantes para toda la comunidad. No solo por lo que uno se puede llevar de cada clase musical, sino por el hecho de conocer colegas de diferentes provincias, generando nuevos vínculos y nuevas amistades mientras aprendemos música.

– Tomaste parte de clases magistrales dictadas por María Luzardo, Emiliano Barri, Fernando Lerman o Diego Núñez, por citar algunos nombres relevantes ¿quién influyó más en tu formación?
– Con respecto a las personas que fui conociendo, puedo decir que tuve mucha suerte. Mi primera profesora fue María Noel Luzardo. Una referente del saxo académico en todo el país. Ella me recomendó para la Banda Sinfónica de la Facultad de Filosofía y Letras, donde pude conocer al maestro Gustavo Fontana. En esa formación pasé grandes momentos. Por ejemplo, pude debutar como solista, luego de ganar un concurso que se realizaba entre integrantes de la misma, en el auditorio de la Facultad de Derecho. También conocí a quienes más adelante formarían el proyecto de música de cámara. Unos de ellos es el cuarteto de saxofones 4Mil, que integro desde el año 2005. Al momento de terminar en la UNA lo hice con dos grandes profesores como Emiliano Barri y Fernando Lerman. Me ayudaron en todo lo poco que he hecho y en lo que todavía sigo haciendo. Los dos fueron mis fuentes de consultas para mi tesina de graduación. Un momento muy importante en mi vida, y no solo porque estaba terminando una carrera universitaria, sino porque logré mis objetivos de ese entonces, que consistían en encargar tres obras para saxo solo a compositores argentinos donde tomaran dos materiales, por un lado el folclore nacional, y por otro, técnica de composición contemporánea. El concierto estuvo conformado por todas obras pensadas para saxo. Ellos son Guillermo Schiavi Gon, Guido Rivera y Fernando Muslera. Fueron muy generosos conmigo. Es por eso que nunca me cansaré de agradecerles.

– Acompañaste varios proyectos, estás llevando adelante otros en este momento, inclusive desde la docencia ¿cómo definirías tu presente en la escena musical?
– Como en toda profesión, cuando uno tiene la suerte de conocer a la gente indicada, se puede lograr cosas importantes. Por ejemplo, tuve la oportunidad de ser convocado por la Orquesta Sinfónica Nacional, la Orquesta Estable del teatro Colón, la Orquesta Sinfónica del teatro Argentino de La Plata y la Filarmónica del Colón. Todas experiencias muy enriquecedoras, compartiendo escenarios con grandes músicos a nivel mundial. En cuanto a la actividad docente, estoy muy orgulloso del ensamble de saxofones con el que trabajo. Es una iniciativa privada junto a Estudio Barri, donde tenemos una academia y damos clases individuales. Y un proyecto que me conecta con mi provincia es Meridión, junto a la luiggense Estefanía Schanton, y los santarroseños Guillermo Schiavi Gon y Matías Rach. Hemos llevado el folclore argentino a España con un cuarteto de saxos, mostrando nuestra música en Palma de Mallorca y Granada. En cuanto al cuarteto 4Mil, se han logrado cosas muy importantes, estrenamos el primer concierto escrito para cuarteto de saxos y orquesta de un compositor argentino (Alejandro Rutty), en las ciudades brasileñas de Porto Alegre y Tatuí. Nos falta estrenar otro concierto de Mario Herrerías. Además hemos grabado dos discos, el segundo está por salir. Actualmente trabajo en otros tres proyectos, y uno de ellos es el dúo Skat, junto a Estefanía (Schanton), con quien no paramos de “molestar” a compositores argentinos para que nos escriban. Skat tiene dos vías: una es el folclore argentino, y la otra es la música experimental, o contemporánea. Ya tenemos grabado nuestro primer disco netamente folclórico, y si todo sale como lo planeamos, el año que viene volvemos al estudio a grabar la segunda placa que estará orientada más a lo experimental. Pero siempre con creaciones de autores argentinos, con la idea de hacer música nueva. A su vez hay un trío, con dos saxos y un piano, se trata de una propuesta nueva donde todavía estamos buscando repertorio. Y por último estamos armando un ensamble de música contemporánea llamado Contemporary Alive, con una gran variedad de instrumentos y obras para estrenar.

Fotos: Casa de La Pampa.

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Autor

Raúl Bertone