“Siento que no dependo de mi cuerpo para bailar”

“Esto es algo que nunca se lo dije a nadie, pero en épocas difíciles, escribo la palabra ´¡bailá!´ por todos lados… no quiero olvidar que a eso tengo que acudir para reencontrarme conmigo misma en esos momentos en que parece no haber soluciones”, es lo primero que no dice Marianela Camerlinckx. Y como a ella, a todos los demás esa frase le sirve para saber con exactitud quién es, y que ya no queden dudas.
La mayoría la conocimos en la época de La Candona, y su arte llamó tanto la atención que a partir de ahí fuimos siguiendo sus pasos. Pero naturalmente, Marianela traía una vida detrás: “siempre bailé, mucho antes de pisar una Escuela de Danzas, un recuerdo imborrable de mis 4 a 6 años, es cuando mi mamá cocinaba. Ella siempre escuchaba la radio y yo bailaba al lado sin parar. Lo que más recuerdo es que esos momentos para mí eran muy ´en serio´, claro que bailaba porque me divertía, pero me enojaba si alguien se reía, para mí no era una ´simple gracia´, aunque a esa edad me costaba entender y también explicar esa sensación. Le pedí a mi mamá que me lleve a aprender danzas a los 7 años, desde ahí nunca pude detenerme. Estudié Danza Clásica, Danzas Españolas y Jazz. Me gustaba mucho leer y estudiar la danza, su teoría, su historia. A los 9 años –continúa narrando Marianela-, me detectaron una leve escoliosis que avanzó rápidamente. Durante 3 años realicé diferentes tratamientos intensivos que no dieron resultado, después vino la etapa más difícil, la utilización de un corsé de material plástico que me impedía absolutamente la movilidad de mi cuerpo desde la cadera hasta los hombros. Debía usarlo 23 hs. por día, claro que esa hora que restaba, era invertida en mi clase de danza. A pesar del esfuerzo y el compromiso con el que afronté este tratamiento, el destino quiso que tampoco dé resultado; y una semana después de cumplir mis 14 años, una importante cirugía me alejó de la danza. Los médicos me dijeron que iba a ser prácticamente imposible que pueda seguir bailando después de esto, ya que la colocación de la prótesis de acero iba a impedir la movilidad del mayor porcentaje de mi columna, y la verdad no sé por qué, yo no les creía. Una frase que siempre recuerda mi mamá que yo decía en esos momentos: ´pedí que la operación salga bien, lo otro depende de mí´. Estaba totalmente convencida de que iba a poder, de que mi vida era bailar y no tenía dudas, tal vez inconsciente, pero era como si ni siquiera dependiera de mi cuerpo para bailar.
“Después de la cirugía, mi evolución fue sorprendentemente rápida ante los parámetros que define la ciencia. No hay dudas de que fue como volver a nacer en algunos aspectos, aprender a sentarme, a caminar, todo nuevamente, con este ´cuerpo nuevo´, pero mi fuerza de voluntad era inagotable. Con cierta incertidumbre comencé a acercarme a mis limitaciones, a reconocerlas y a trabajarlas, siempre con el fantasma del miedo presente, las voces de médicos y de mi entorno (“tené cuidado”, “de a poco”, “eso no podés”, “si algo se mueve de lugar hay que operar otra vez”). Sin embargo, de a poco, escuchando y observando mi cuerpo internamente pude recuperarme, y dos años después decidí reincorporarme a mis clases de danza. Tal vez fue por esta experiencia que comenzó en esa época a despertarse en mí un interés por la Expresión Corporal. Es que ya estaba haciendo Expresión Corporal desde hace mucho tiempo, sólo que ni yo lo sabía.”
Hasta aquí contó Marianela su estremecimiento, que ahora es nuestro y de ustedes. Estremecimiento por su historia de vida, por los pasajes de dolor y superación que recién ahora se anima a contar. Y estremecimiento también por lo que hizo después, por lo que provoca al verla bailar. Es verdad que recorrió otros caminos, de hecho “comencé a trabajar interdisciplinariamente con la pintura, la música, la literatura. Mi maestra, Silvia Chavotti Eiras, que en ese momento era directora del colegio secundario al que yo concurría, me guió en gran parte de este descubrimiento”, recuerda Marianela, pero su destino estaba marcado. Se trata de cortar el aire con dibujos, por eso a los “18 años terminé mis estudios secundarios y viajé a Bs. As. a hacer la carrera de Expresión Corporal. Estudié Danza Contemporánea, estuve en grupos de Danza Comunitaria y Danza Integradora (inclusión a la danza de personas con discapacidad); y me enamoré del Flamenco. Tuve la posibilidad de bailar en distintos escenarios y tablaos de Buenos Aires, participé de espectáculos con diferentes compañías y cultivé todo lo que pude mi profesión. Siempre volví a mi ciudad a compartir cada aprendizaje con mi gente, ya sea dictando seminarios como también desde lo escénico dirigiendo espectáculos: “Federico y la muerte” Homenaje a Silvia Eiras de Tellería); “Noches de Flamenco” y bailando: “Gracias a la vida” Homenaje a Violeta Parra (Dirección: Silvia Eiras de Tellería); “Dall’Amore IV” con organización del Coro de la “Asociación Italiana” de General Pico, etc. Hace dos años decidí regresar a General Pico a vivir, acá dicto clases de Relajación y estiramiento, flamenco y Expresión Corporal. Intento día a día generar más espacios de expresión y descubrimiento para quien los necesite y de a poco busco encontrar la manera de producir espectáculos y shows para que la gente pueda conocer y disfrutar un poco más de estas áreas. Quiero enseñar mi experiencia, lo que aprendí de este camino recorrido y quiero seguir aprendiendo cada día, de mis alumnos, del público y de tantos artistas maravillosos que tiene esta ciudad.”
En cierto sentido, cabría decir que la expresión corporal es su dominio. No estaríamos equivocándonos, pero en cierto sentido también hay algo de aéreo en sus movimientos, como un soplo tranquilo arremolinándose en figuras. Marianela se dio cuenta también, no depende de su cuerpo para bailar.

1) ¿Qué le hubiese gustado ser?
Me gusta la que soy, la vida que me tocó y que, en algún punto, busqué. Aunque a veces siento que me hubiera gustado vivir en otra época.

2) ¿Quisiera cambiar de trabajo?
No.

3) ¿Un lugar para vivir en el mundo?
Actualmente, éste.

4) ¿Qué desea para su vejez?
Haber alcanzado mis metas. Tener más metas.

5) ¿Qué mejoraría de su cuerpo?
Algunas tensiones.

6) ¿En qué tarea no se siente inteligente?
En todo lo relacionado con tecnología avanzada.

7) ¿Cuál fue el momento más feliz de su vida?
Afortunadamente hubo muchos. En mi profesión, ver el público emocionado al cierre de alguna presentación y la sonrisa de mis alumnas cuando descubren otras sensaciones. En mi vida personal, cada abrazo dado en el momento justo, las charlas profundas con mi familia, la emoción de mis padres.

8) ¿Su primer trabajo?
Bailarina.

9) ¿Cuál es el buen cine?
El que modifica, el que “te deja pensando”.

10) ¿El último libro que leyó?
“La perfecta salud”, Deepak Chopra.

11) ¿El mejor libro que leyó?
No sé si es el mejor que leí, pero actualmente me guía en varios aspectos: “El cuerpo tiene sus razones”, Thérese Bertherat.

12) ¿Un programa de T.V?
Los que más captan mi atención son los programas relacionados con el arte y la cultura.

13) ¿Qué instrumento musical le gustaría tocar?
Muchos, el saxo y el violín me despiertan… “algo” particular.

14) ¿Qué hito de la historia mundial le hubiese gustado vivir personalmente?
El Renacimiento.

15) ¿Cuál fue la vez que más lloró?
Cuando falleció mi abuela materna.

16) ¿El mejor político en la historia del país?
Hace pocos años comencé a tomar conciencia de las cuestiones políticas. Desde lo que yo viví, no podría elegir.

17) ¿La mejor persona que haya conocido?
Mis padres.

18) ¿Usted cree en la justicia de este país?
Quiero justicia.

19) ¿Qué profesión u oficio nunca ejercería?
Ninguno.

20) ¿Un personaje nefasto en nuestra historia?
Jorge R. Videla.

21) ¿Le preocupa la muerte?
No pienso en la muerte.

22) ¿El arte salva?

Totalmente, el verdadero arte, salva.

23) ¿Qué opina del aborto?
Que es un tema que necesita más debate, más información y más escucha.

24) ¿Qué le gustaría saber del futuro?
Nada.

25) ¿A quién no dejaría entrar a su casa?
A un violador.

26) ¿Donaría sus órganos?
Sí.

27) ¿Recuerda su primera maestra?
Sí.

28) ¿Qué opina de la religión?
Pienso que la fe es la misma para todos, aunque se presente con diferentes caras, y que debería ser nuestro lugar de paz y no generador de guerras.

29) ¿Una película?
Gladiador.

30) ¿Cuál es la persona que más le gustaría ver en estos momentos?
A mi abuela materna.

31) ¿Le molesta que fumen al lado suyo?
Sí.

32) ¿Qué sabe o recuerda de la dictadura militar?
Que fue una época oscura para el país.

33) ¿Y de los gobiernos menemistas?
“Síganme, no los voy a defraudar”…

34) Se encuentra con Cristina en un ascensor, ¿qué le dice?
La saludo.

35) ¿A quién le gustaría parecerse físicamente?
Me gusta como soy. No persigo modelos físicos.

36) ¿A quién le gustaría parecerse intelectualmente?
Me gusta aprender cosas nuevas todo el tiempo, de diferentes personas. Pero no me gustaría parecerme a nadie.

37) ¿Le niega o le negó el saludo a alguien?

Sí, a quien merece sólo mi ignorancia.

38) ¿Qué le gustaría saber ante todo?

Amar.

39) ¿Pico está bien gobernado?
Es muy amplia la pregunta. Desde mi experiencia personal, como ciudadana, muchas veces que he tenido que interactuar con algún organismo municipal, se me presentaron muchas dificultades.

40) ¿Su peor defecto?
Mis impulsos.

41) ¿Qué le gusta regalar?
Mi escucha, mi ayuda. Si es un objeto, que tenga un mensaje, un significado.

42) ¿Qué piensa del periodismo en general?
El periodismo tiene un gran poder sobre la opinión y el pensamiento social, creo que en algunos casos, debería ser más imparcial.

43) ¿Justificaría en algún caso la tortura y aún la muerte?
No.

44) Se incendia su casa, sólo puede llevarse una cosa, ¿cuál?
Una frazada de lana que tejió mi abuela.

45) ¿Una canción?
Soy una apasionada de la música. Es imposible para mí elegir “una” canción.

46) ¿Cuál lugar de la casa es el mejor para leer?
Mi habitación.

47) ¿Si fuese presidente, qué es lo primero que haría?
Me ocuparía de la inseguridad y trabajaría para erradicar el consumo de drogas.

48) ¿Si fuese Dios, qué es lo primero que haría?
Pacificar el mundo.

49) ¿Cuál fue la persona que más lo ayudó?
Mi mamá, siempre.

50) ¿Se arrepiente de algo?

Sí, de sufrir por algunas cosas que no valían la pena.

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