Svetlana Aleksievich ganó el Nobel de Literatura

La escritora y periodista bielorrusa era la principal candidata, como había anticipado Diario de Cultura. “Sus escritos polifónicos, un monumento al sufrimiento y coraje en nuestro tiempo”, destacó la Academia sueca en su fallo. En la Argentina solo se ha publicado uno de sus libros.

La escritora y periodista Svetlana Alexievich, una cultora habitual del reportaje literario que ha explorado el impacto de episodios como la Segunda Guerra Mundial, la guerra de Afganistán o la catástrofe de Chernóbil y la desintegración de la URSS, fue reconocida con el premio Nobel de Literatura 2015 por el conjunto de “sus escritos polifónicos, un monumento al sufrimiento y coraje en nuestro tiempo”, según el fallo de la academia sueca.

Alexievich era la gran favorita en todas las casas de apuestas, aunque su nombre es casi desconocido en el panorama literario, especialmente en la Argentina, donde sólo se publicó uno de sus libros, el ensayo “Voces de Chernóbil. Crónica del futuro”, a través del sello Debolsillo, editado al comienzo del año luego de que la escritora fuera incluida por primera vez en los pronósticos de autoras con mayores chances de aspirar al Nobel.

Nacida en 1948 en la ciudad ucraniana de Ivano-Frankivsk, hija de padre proveniente de Belarús y de madre ucraniana, la autora estudió periodismo en la Universidad de Minsk entre 1967 y 1972. Trabajó como profesora de historia y de lengua alemana, aunque pronto optó por dedicarse a su verdadera pasión, el reportaje. ejerciendo como redactora en varios diarios de su país.

Su primer libro, “La guerra no tiene rostro de mujer” (1983) -una obra basada en entrevistas con cientos de mujeres que participaron en la Segunda Guerra Mundial- le costó un litigio con las autoridades soviéticas, que impidieron su publicación.

Aunque ingresó en 1984 en la Unión de Escritores de la Unión Soviética, no pudo publicar hasta la llegada de la Perestroika en 1985 el primer volumen de su ciclo “El hombre rojo. La voz de la utopía”.

Traducida a más de veinte idiomas, la obra narra el costo de la victoria sobre la Alemania nazi en la Gran Guerra Patria (1941-45), como se conoce en esa zona del mundo, la Segunda Guerra Mundial.

“Elegí un género donde las voces humanas hablan por sí mismos”, señala en su página web la autora, que suele colocar en primer plano las historias de sus muchos entrevistados, dejando testimonios que arrojan una luz inquietante sobre tragedias como la Segunda Guerra Mundial y la guerra afgano-soviética.

De hecho para su trabajo más conocido, “Voces de Chernóbil…”, Alexievich entrevistó a cientos de personas afectadas por la masiva fusión nuclear en 1986, que extendió la radiactividad en el viento en gran parte de Europa del Este.

“Todos mis libros consisten en pruebas de los testigos, las voces de vida de la gente” -aseguró en una entrevista reciente a propósito de esa obra-. Suelo pasar de tres a cuatro años escribiendo un libro, pero esta vez me tomó más de diez años”

Ha transcurrido un largo tiempo desde que un escritor de no ficción ganó el Nobel de Literatura, más de medio siglo desde que lo obtuvieron figuras como Bertrand Russell y Winston Churchill.

Comparada a menudo con Alexandr Solzhenitsin y con el polaco Ryszard Kapuscinski, la bielorrusa, autora de tres piezas teatrales y de 21 guiones para cine, se encuentra actualmente dedicada a la escritura de una nueva novela centrada en el amor.

En la edición del año pasado el ganador del Nobel fue el novelista francés Patrick Modiano, autor de obras como “En el café de la juventud perdida”, “El horizonte”, “Barrio perdido”.

Svetlana Aleksándrovna Aleksiévich (en bielorruso Святлана Аляксандраўна Алексіевіч, en ruso Светла́на Алекса́ндровна Алексие́вич, transliterado al inglés como Alexievich; Ivano-Frankivsk,Ucrania, 31 de mayo de 1948 ) es una escritora y periodista bielorrusa.

Hija de dos maestros, él bielorruso y ella ucraniana, Aleksiévich nació en el pueblo de Stanislav –hoy Ivano-Frankivsk– en Ucrania, pero se crió en Bielorrusia. Estudió periodismo en la Universidad de Minskdesde 1967 y al graduarse marchó a la ciudad de Biaroza, en el óblast o provincia de Brest, para trabajar en el periódico y en la escuela locales. Durante ese tiempo se debatió entre la tradición familiar de trabajar en la enseñanza y el periodismo. Luego trabajó como reportera en la prensa local de Narowla, en el óblast o provincia de Gómel.

Desde sus días de escuela había escrito ya poesía y artículos para la prensa escolar. También fue periodista de la revista literaria Neman de Minsk, para la que escribió ensayos, cuentos y reportajes. El escritor bielorruso Alés Adamóvich la inclinó definitivamente a la literatura apoyando un nuevo género de escritura que denominó “novela colectiva”, “novela-oratorio”, “novela-evidencia”, “gente bailando con lobos” o “coro épico”, entre otras fórmulas.

En efecto, en sus textos a medio camino entre la literatura y el periodismo usa la técnica del collage yuxtaponiendo testimonios individuales, con lo que consigue acercarse más a la sustancia humana de los acontecimientos. Este estilo lo usó por primera vez en su libro La guerra no tiene rostro femenino(1983), en la que, a partir de una serie de entrevistas, aborda el tema de las mujeres rusas que participaron en la II Guerra Mundial.

Su obra es una crónica personal de la historia de los hombres y mujeres soviéticos y postsoviéticos, a los que entrevistó para sus narraciones durante los momentos más dramáticos de la historia de su país, como por ejemplo la II Guerra Mundial, la Guerra de Afganistán, la caída de la Unión Soviética y elaccidente de Chernóbil. Abandonó Bielorrusia en el año 2000 y estuvo viviendo en París, Gotenburgo yBerlín. En 2011 Aleksiévich volvió a Minsk.

Varios libros suyos han sido publicados en Europa, Estados Unidos, China, Vietnam e India. Desde 1996 ha recibido numerosos premios internacionales, como el polaco Ryszard-Kapuściński en 1996, elPremio Herder en 1999 y el Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán (2013) entre otros.

En español se ha publicado Voces de Chernóbil, libro escrito en 1997. Recibió el Premio del Círculo de Críticos de Estados Unidos.

Fuente: Diario de cultura

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