¿Qué te hicieron Juanjo?

A los 71 años y victima de un larga enfermedad, fallecía el 7 de febrero de 2016 Juan José Sena Weill, escritor piquense emblema de la literatura pampeana en su conjunto. De su vida en la tierra se recuerdan muchísimas anécdotas debido a su peculiar personalidad, y también por las diversas contingencias que tuvo que afrontar para llevar siempre adelante su vida de escritor. Por caso, al finalizar sus estudios secundarios estudió Letras en Buenos Aires, aunque en medio de una muy precaria situación económica, de hecho, para ganarse el pan recorría la ciudad buscando las cosas que tiraba la gente para venderlas después a anticuarios. Ése fue un sino que lamentablemente no lo abandonó nunca, aún después de su vida mortal.
Antes que nada vale la pena repasar algunos datos sobre su obra, que consta en diversas antologías y publicaciones dentro y fuera del país, por la que fue distinguido varias veces:
En 1976 ganó el Premio Internacional de Cuentos de la Universidad de Panamá y un año después volvió a ser premiado –nuevamente en Panamá- por su libro de cuentos “Los condenados de este mundo”.
En 1978 obtuvo el Premio Regional de Poesía de la Universidad Nacional del Sur. En 1983 ganó el Premio Nacional de Letras, otorgado por el Consejo Nacional de Inversiones, q1ue en 1985 publicó su obra “Cuentos de nuestra tierra”. Algunas de sus obras fueron premiadas en La Pampa: “Nueve cuentistas pampeanos contemporáneos” (1971), “Selección de cuentos” (1976), “Ocho cuentos pampeanos contemporáneos” (1983), “Letras para la paz y la justicia” (1986), “Tierra escrita (1988), “Escribiciones” (1991), “Con olor a tinta” (1991) y “Contraseñas” (1993). En 1998 fue seleccionado para representar a La Pampa en la primera Antología de Cuentos Regionales Patagónicos.”

Paradojas de la muerte
Sin embargo, más allá de esos reconocimientos, lo que queda de Juanjo como principal aporte a la literatura regional, es la disposición profesional de su vida dedicada al arte de escribir. Nada menos que eso. Y ahora cabe preguntarnos, a más de un año de su muerte, lo que se ha hecho con él. ¿Se lo ha reconocido merecidamente como emblema cultural? ¿Circulan sus textos sistemáticamente por las aulas pampeanas? Pues la triste realidad indica que Juanjo, sin familiares directos que lo cuiden, descansa en la zona de indigentes del Cementerio de General Pico, que en poco tiempo más será arrojado a la fosa común, y que está muy cerca de Arquímedes Puccio, el histórico asesino.
Paradojas de la muerte.

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Autor

Eduardo Senac