«Tendremos mucho material para pintar este siglo como residentes de este tiempo inédito»

«Sin duda no puedo separar mi experiencia de lo colectivo, así que intentaré empezar por las preguntas más generales, hasta lo particular. En lo general, creo que nada podemos saber ni concluir. Todo es movible y fluctúa, y no hay ninguna plataforma segura donde fijar posición. Pienso que será difícil decodificar el momento, sin contar con la distancia del tiempo que hace su propio orden. Solo me siento capaz de descifrar algunas sensaciones y fragmentos de una visión, de este “loco” planeta, en el siglo XXI. Una época, que transitaba justamente, una especie de agotamiento del sistema capitalista, y con esto, un callejón sin demasiadas salidas para una profunda crisis espiritual (como el marco que se deja ver en Hesse en su Lobo Estepario). Quizás podremos pensar en un tiempo sin apuro ni urgencias, un tiempo desafectado de la idea de meta o carrera? Quizás podremos seguir avanzando en un mundo más solidario, en el que cuidarse a unx mismx sea necesariamente cuidar al otrx? Quizás podremos volver a sentir la calle como un lugar de encuentro? Podremos soñar también con restablecer un nuevo sistema educativo, que haga infancias más felices? Todas preguntas, que de ser pensadas a conciencia, nos podrían ayudar a  crear mundos superadores. Mundos más igualitarios, donde aprendamos a exigir nuestros derechos. Exigir sistemas de salud y educación pública y gratuita, y seguir avanzando con la igualdad de género (y con esto todas las tareas que han quedado pendientes). Creo que la igualdad es el valor basal para construir una sociedad distinta, y con este criterio desterrar la noción de “minorías”. El coronavirus nos puso frente a frente con esta verdad. La igualdad se impone como principio y será un trabajo de las nuevas generaciones crear nuevos códigos y leyes, para que esto no sea solo una utopía. Si hay algo valioso que trajo consigo esta pandemia es la posibilidad de recuperar la memoria, de que somos seres extremadamente vulnerables. Estamos en un proceso, pero estoy segura, de que las preguntas que hoy nos inquietan, nos darán el impulso, el latido, la semilla de lo nuevo; y en esto creo que no habrá vuelta atrás. En este proceso hemos tenido que poner en juego nuestra naturaleza creativa, en la urgencia por sobrevivir, en crear, para no morir de tedio; en generar formas de amor y pasión para sostenernos en la rutina. En el ámbito de lo cultural, creo que les artisitxs ayudamos a pasar con más belleza este tránsito, invitando a abrir puertas, a dejar volar la imaginación y conectarnos con nuestro ser más espiritual. En mi caso personal, me ha costado encontrar ese arte que ha salido con desesperación a manifestarse. He necesitado un tiempo de silencio, y la expresión ha ido apareciendo y fluyendo poco a poco, como una larga gestación. He sido más bien silencio y composición, pero tarde o temprano ese mundo creado en silencio necesita salir a borbotones…Tendremos mucho material para pintar este siglo como residentes de este tiempo inédito. Llegarán canciones y lenguajes nuevos para decir y expresar este recorrido. Los escenarios irán mutando, en busca de ese rincón en donde nos volvamos a encontrar. Pero esa magia entre el artista y el espectador renacerá para contar y elevar estas y otras situaciones humanas, transformadas por el  lenguaje artístico. Y ahí estaremos para ser testigos».

Tras los vidrios repetidos,

Las estaciones se van.

Huyen las hojas blancas,

y en los largos días festivos,

se empañarán los suspiros

Volveremos con guitarras,

quizás con nuevas palabras,

de este silencio que inquieta,

a una humanidad despierta

Carla Giannini

Nació en Santiago de Chile. Licenciada en Actuación Teatral. Como cantante y compositora se ha dedicado a la música latinoamericana, y en especial a la obra de Violeta Parra. Voz solista del grupo Calycanto, viajó por casi toda la Argentina, Latinoamérica y Europa, presentándose en nuestro país en La Ballena Azul del CCK, teatros San Martín, Argentino, Roma y en el Salón Dorado del Teatro Colón. Compartió escenario con artistas como León Gieco, Cecilia Todd, Víctor Heredia, Vicente Feliú, Isabel Parra y con el grupo Inti Illimani. Integrante del colectivo MujerTrova desde sus comienzos, fue gestora e intérprete del disco Después de vivir un siglo. Argentina celebra a Violeta Parra, junto a prestigiosas artistas de nuestro país. Es una de las fundadoras de 1000 guitarras para Víctor Jara, abriendo en el año 2018 el Espacio Cultural y Estudio de canto La Conversa. Fue distinguida por la Legislatura Porteña y el Centro de Residentes Chilenos Bernardo O’Higgins como Personalidad de la Cultura Chilena en Argentina. Grabó con Lito Nebbia Homenaje a Violeta Parra y su obra Música para las Casas de Neruda fue ganadora de Fondart Chile. Su canción Boleto de ida fue cortina de cierre de Lo mejor de mi tierra por TVN de Chile (señal internacional).

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Autor

Raúl Bertone