Un justiciero fuera de la ley

El historiador e investigador santarroseño Hugo Chumbita presentará en la Casa de La Pampa el film documental “Vida y milagros de Vairoleto” y la reedición de su libro “Última frontera. Vairoleto: vida y leyenda de un bandolero”. El evento tendrá lugar el próximo jueves 13 de noviembre, a las 20:30 horas, en la sede ubicada en la calle Suipacha 346, Buenos Aires. La entrada será libre y gratuita.
El documental de Chumbita reúne fotos, versadas, canciones, historietas, pinturas, películas, obras teatrales y otras recreaciones inspiradas en la vida de Vairoleto. Justiciero para unos y delincuente para otros, este hijo de inmigrantes italianos que vivió en La Pampa encarnó en la Argentina del siglo XX la figura extraordinaria del “buen bandido”: el bandolero que robaba a los ricos para ayudar a los pobres.
El interés de Chumbita por los bandidos románticos lo llevó a escribir “Última frontera. Vairoleto: vida y leyenda de un bandolero” (Planeta, 1999) y “Jinetes rebeldes. Historia del bandolerismo social en la Argentina” (Javier Vergara, 2000), libros que inspiraron diversas piezas teatrales, cinematográficas y musicales, como el disco de León Gieco, “Bandidos Rurales”. La presentación del documental y de la reedición de “Última frontera” –realizada por Ediciones Amerindia, Santa Rosa- contará con la participación del músico pampeano Carlos Loza.

El historiador, docente e investigador Hugo Chumbita (Foto Matías Domínguez).

El historiador, docente e investigador Hugo Chumbita (Foto Matías Domínguez).

Sobre el autor

Hugo Horacio Chumbita nació en Santa Rosa, La Pampa, en 1940. Por el lado paterno, algunos de sus antecesores riojanos fueron el último cacique-gobernador de Aimogasta y el caudillo montonero Severo Chumbita. Su madre era de una familia de ascendientes vascos y piamonteses que fueron a poblar la Pampa Central. Ejerció la profesión de abogado en la Ciudad de Buenos Aires y en la Provincia de Buenos Aires, fue asesor de sindicatos y miembro del cuerpo de abogados de la CGT de los argentinos. Tuvo otros empleos como maestro rural en el sur pampeano, docente secundario y universitario, colaboró en medios periodísticos alternativos y publicó sus primeros ensayos historiográficos en la revista Todo es Historia.
Se embarcó en un ambicioso empeño enciclopédico, junto a Paz Gajardo, Susana Gamba y la supervisión de Torcuato Di Tella: el Diccionario de Ciencias Sociales y Políticas, publicado en 1989 y reeditado en años siguientes. Publicó varios artículos en Todo es Historia, y dos libros: Última frontera. Bairoletto. Vida y leyenda de un bandolero (Planeta, 1999) y Jinetes rebeldes. Historia del bandolerismo social en la Argentina (Javier Vergara, 2000), que obtuvo el 1º Premio de Ensayo “Eduardo Mallea” de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. Estos ensayos inspiraron diversas recreaciones teatrales, audiovisuales, cinematográficas y musicales, y en particular un tema en el que colaboró con León Gieco para su disco Bandidos rurales. Sus aportes fueron también recogidos por Eric Hobsbawm en la reedición de su texto clásico Bandits. Escribió también dos libros de historia y actualidad política: El enigma peronista (Puntosur, 1989) y Los carapintada. Historia de un malentendido argentino (Planeta, 1990).
En el año del Sesquicentenario de la muerte de San Martín, una serie de hallazgos lo motivaron a investigar los orígenes del prócer y a revisar su biografía, así como a relacionar este caso con el de otros protagonistas de la historia argentina. De todo ello dan cuenta, además de numerosos artículos en revistas, los libros El secreto de Yapeyú. El origen mestizo de San Martín (Emecé, 2001 reeditado por Planeta-booket 2005, y por Fundación Ross, 2010), Hijos del país. San Martín, Irigoyen, Perón (Emecé, 2004) y, en colaboración con Diego Herrera Vegas, El manuscrito de Joaquina. San Martín y el secreto de la familia Alvear (Catálogos, 2007). Entre 2004 y 2011 fue profesor en el Departamento de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Nacional de La Matanza, donde organizó la Secretaría de Investigaciones, coordinó un curso de Historia Argentina y fue titular de las cátedras de Derecho Político e Historia Política Americana. Con otros tres textos se propuso contribuir a un nuevo enfoque de revisión histórica: América en revolución. Breve historia de la emancipación de los países americanos (Fundación Ross, 2010), Historia Política de las Américas. De los orígenes a la emancipación (UNLaM – Prometeo, 2010) e Historia crítica de las corrientes ideológicas argentinas. Revolucionarios, nacionalistas y liberales 1806-1898 (UNLaM ─ Fundación Ross, 2013).
Al encontrar los expedientes judiciales que revelaban la historia de sus antepasados riojanos, elaboró con Víctor Robledo el libro La causa perdida del comandante Severo Chumbita. Rebelión de las montoneras federales 1862-1868 (Fundación Ross, 2011), y realizó un video documental para acompañar la edición (Maten a Chumbita, producción IMA). Actualmente, como miembro del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano “Manuel Dorrego” creado en el Año del Bicentenario, participa con Pacho O’Donnell y otros colegas en una intensa labor orgánica de investigación y difusión en torno a las memorias y los acontecimientos fundamentales de nuestra patria grande.bairoleto-prontuarioSobre Juan Bautista Vairoleto (1894-1941)

El apellido también se escribe con B, pero documentos judiciales de la época dan cuenta de la V corta. Además, así es como él mismo firmaba. Vairoleto forma parte de la historia y mitos populares. Hijo de una pareja de inmigrantes italianos, Juan Bautista Vairoletto fue el segundo de seis hijos. Nació en Santa Fe el 11 de noviembre de 1894. Su familia se radicó en la provincia de La Pampa, en una zona triguera que abarcaba Castex y Monte Nievas.
Cuando chico, su familia se radicó en Colonia Castex. Parte de su juventud la pasó en los burdeles, donde conoció a los primeros anarquistas. Allí se enamoró de una mujer, que también era pretendida por un gendarme llamado Elías Farache. Farache y Vairoletto tuvieron una pelea feroz: Farache terminó con un balazo en el cuello. Fue acusado de homicidio y encarcelado hasta 1921. Se movía por ambientes peligrosos como casas de juego y prostíbulos. Fue asaltante de caminos, sosteniendo tiroteos con la policía de Castex y otras localidades de La Pampa y provincias vecinas. Era considerado el vengador de los sufrimientos de sus amigos y su figura de justiciero fuera de la ley hace que se vuelva popular, convirtiéndose en un mito.
La gente lo ayudaba a huir, y cuando se refugiaba en un lugar le hacían llegar mensajes para prevenirlo, le proporcionaban alimentos, abrigo y cuidados. Como corresponde a la leyenda robaba a los ricos y ayudaba a los pobres, repartiendo lo obtenido entre sus amigos, protectores y gente necesitada. En la década de 1930, se lo hacía responsable de cualquier asalto o muerte ocurrida, pero parecía un fantasma que la policía perseguía sin resultados. A principios de los años cuarenta se organiza una persecución dispuesta a terminar con él.
Casado con Telma Cevallos tuvo dos hijas. El 14 de Septiembre de 1941, rodeado por la policía, luego de un nutrido tiroteo y antes de entregarse, se quita la vida para no caer preso. …”Juan se suicidó. No lo mataron, el se suicidó. Yo me levanté de la cama tras de él, protegiendo a las chicas. Veo que se pega el tiro y empieza a caer para atrás, se apoya en la pared y cae al piso. Luego, entró la policía y le tiraron ya muerto en el piso…” (relato de Telma Ceballos). Forma parte de la mitología de los humildes, que lo consideran “protector”.
Lo velaron en el Comité Demócrata. A su funeral asistieron miles de personas llegadas desde La Pampa. Sus restos descansan en el cementerio de la localidad dónde murió, en un pequeño mausoleo levantado con las contribuciones de sus fieles. Concurren hombres y mujeres que ofrendan flores, crucifijos, placas y objetos diversos para pedirle que proteja sus familias, trabajo, salud, amor, etc. Vairoletto fue el último “gaucho alzado” que marca el fin de una época. Muere en los albores de una nueva Argentina con industrias, con sindicatos y vida predominantemente urbana en la que durante largo tiempo no volvió a repetirse el fenómeno.

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