Una poesía de Luis Ruiz Diaz

Paseabas como la luna se pasea entre las estrellas…

La gente la miraba sin disimular su asombro

y uno de ellos era yo: quedé inmóvil.

Mi sombra se movió sin mi permiso

quería verla,

era tan hermosa,

entonces como al descuido se dio vuelta y me miró,

desapareció sonriendo.

Desde ese día a la seis de la tarde estoy sentado en un viejo tapial

cerca del puerto,

y mi sombra también está.

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