“El viaje es lo que nos permite vivir del arte”

En su música hay una mezcla de varias influencias. Música que sirve como instrumento para transmitir lo que piensa y siente. Dafne Usorach es dueña de un espíritu inquieto, trashumante. Con el transcurrir de los años ha bosquejado y pulido un estilo propio, una identidad definida. Viene transitando con convicción el camino de la denominada música de autor, con una temática donde aflora una verdadera paleta de intenciones procurando que no se desvíe la mirada hacia cuestiones que están instaladas entre nosotros. El deterioro ambiental, la violencia de género, la desigualdad. Sus canciones expresan mucho de todo eso en la larga gira por el país emprendida junto a Victoria Gallegos, su compañera de ruta y de vida, encargada de la parte audiovisual del espectáculo que vienen exponiendo desde el mismo comienzo del recorrido a fines del 2015, a bordo de un motorhome y pregonando la idea de una sociedad más inclusiva e igualitaria.
“El primer contacto que tuve con la música fue en mi pueblo Guatimozín, donde nací y viví hasta los 18 años. Empecé a estudiar guitarra con una profesora que me llevó a conocer todo lo que es el folclore, así aprendí a tocar zambas, chacareras, carnavalitos…Tenía nueve años, y después fui con otro profesor, que a su vez también me enseñaba natación y vóleibol. El me arrimó al rock nacional, como León Gieco, Virus o Los Abuelos, así armé la base con la que me crié musicalmente. En un pueblo donde básicamente no llegaban muchas cosas y donde internet no era lo que es ahora, el acceso a la música era muy limitado, dependía de tu poder adquisitivo para comprarte discos. Creo que mi primer pasacassette lo tuve a los 13 o 14 años, se lo ganaron mis viejos en un concurso”, rememoró Dafne, abriendo la charla con El Lobo Estepario.
Usorach se radicó en la ciudad de Rosario en el año 2000 para empezar la carrera de Guitarra en la Facultad de Humanidades y Artes. En 2011 editó su primer disco solista Néctar, cobijando diez canciones propias. Luego sería el turno de Raíz (2014), Libre (2014) y Ego, este último trabajo grabado el año pasado en el estudio santarroseño Las Puertitas, de Jorge López. Ego es un anagrama de Geo (Tierra), las canciones impares de este disco responden a un formato electrónico grabado en loop set (loop station, guitarra -nylon-, pad de percusión electrónica, voces) y representan a Ego; las canciones pares responden a un formato mas acústico grabado con instrumentos como guitarra con cuerdas de nylon, ronroco, bombo, congas y sakers, y representan a Geo.
“En la Facultad hice casi toda la carrera de guitarra clásica hasta que en un momento me di cuenta que no quería ser concertista, por lo que dejé y me dediqué a hacer canciones, que es lo que más me gusta. Reflejan mis pensamientos y mis emociones, todo eso de una u otra manera llega a ser canción. Los ritmos son muy variados, desde esa influencia del folclore en mi niñez pasando por el rock nacional. Cuando era adolescente escuché mucho a los Beatles, tengo una mezcla que no permite encasillar mi música en un género, entonces si me vienen ganas de hacer un chamamé, lo hago, o una cumbia…Me he tomado la libertad de poder transitar de un ritmo a otro sin prejuicios, pude abrir la mente a eso. El no ponerme límites de géneros es la base para tener un espectro un poco más amplio”, comentó la cantautora.

– En esa libertad que te acompaña a la hora de interpretar o componer afloran entonces cuestiones propias a la vida en una sociedad que se mantiene aún con ciertos prejuicios…
– En mis letras está todo aquello que me llama la atención o algo que no entiendo, lo investigo a través de la canción, haciéndola. Algo que quiero decir y que hace falta que se diga, temáticas que son crudas como la trata de personas, pero que fluye como una intención de tomar conciencia, que se hable de esas cosas para que no pasen más y para que la gente sepa que suceden todo el tiempo, y no en las películas. Lo mismo con la ecología, o las cuestiones de género, de diversidad. Trato de hacerlo de la forma más responsable posible para que la gente pueda llegar a entender el mensaje. Somos dos mujeres que viajamos en un motorhome y si bien en líneas generales tenemos ganado nuestro lugar, nos encontramos con aquellos que nos preguntan ¿viajan ustedes dos solas? Existen aún algunos discursos de poner a la mujer en un plano de no que puede, que si no hay un hombre presente no puede viajar ni hacer arte ni vivir de otra manera. Por eso también llevamos ese mensaje cuando nos presentamos en las escuelas, que la mujer puede hacer lo que se proponga con compromiso, que no hay nada que la limite, que tiene todas las condiciones y la libertad. Obviamente hay todo un sistema en la sociedad que sigue oprimiendo a la mujer, se avanzó mucho, sí, pero estamos a mitad de camino. Creo que la lucha feminista es totalmente necesaria para que esto pueda modificarse, para que tanto las mujeres como los hombres podamos vivir en libertad y más sanamente. La mujer avanzó mucho gracias a que se formaron organizaciones que salen a la calle a marchar, pero el hombre también tiene que sumarse y acompañar esa lucha que permita llegar a una igualdad real de derechos. Pienso que eso va a suceder en algún momento.

– ¿Cómo nació la idea de recorrer el país subidas a un motorhome, que es también su casa?
– Fue una decisión que tomamos con mi esposa Victoria. Vivíamos en Rosario, ella tenía un restaurante y yo daba clases todo el día, y una vez al mes nos dábamos el gusto de hacer un espectáculo audiovisual en nuestra casa, invitando a la gente a ir solamente a disfrutar canciones propias. El ciclo se llamaba Música en casa y empezó a funcionar, nos empezaron a llamar para hacerlo en otras casas de la ciudad, y fue entonces que decidimos comprar un vehículo para movilizarnos. Cuando nos dimos cuenta que podíamos vivir dentro de ese medio de transporte, el papá de Viki lo armó medio sencillo pero con las cosas básicas, y salimos de viaje. Vendimos las pocas cosas que teníamos en Rosario y desde el 1 de noviembre de 2015 el motorhome es nuestra casa y la Argentina nuestro patio. No viajamos por el solo hecho de viajar y aprovechar para hacer algo de arte y solventar, algo que me parece buenísimo, en realidad lo que estamos haciendo es armar un circuito de trabajo para poder después hacer base en algún lado y poder volver a tocar en los sitios a los que fuimos. El viaje es lo que nos permite vivir del arte en este momento. Estar en la ruta todo el tiempo nos permite hacer esta difusión puerta a puerta de mi música y mis canciones. Desde que salimos hasta ahora vivimos exclusivamente de los shows, no tenemos ningún otro ingreso. La gira es autogestionada por nosotras, y por suerte y también por nuestro empeño, hace dos años y medio que vivimos plenamente de la música.

– En ese transitar por cada provincia, cada pueblo, seguramente las sensaciones surgirán disímiles…
– Cada lugar que conocemos tiene su magia, sus problemáticas, sus paisajes. La verdad que en muchos sitios nos toman como voceras, nos cuentan lo que sucede y nos piden que contemos las realidades de cada lugar. Ocurre que al estar alejados no se sabe o no se conoce. Poder colaborar con todo eso desde el arte es maravilloso. Además los escenarios son muy diferentes, tocamos en plazas, escuelas, ferias, hospitales de niños, teatros, bares y en cárceles, como sucedió en Tucumán. Estamos preparadas para llegar, bajar las cosas y tocar, siempre que estén las condiciones. Pero cada vez son más variados los escenarios y seguimos también con ese espíritu de hacerlo en casas, felices por el recibimiento. Son muchísimas más las puertas que se abren que las que se cierran.

– ¿Ego es el disco que más te identifica?
– Lo grabé en Santa Rosa y siento que es el disco que más me refleja. Fue hecho desde mí en todos los sentidos, desde los arreglos hasta la grabación, por eso también irónicamente el nombre de Ego. Las canciones impares son más sociales, más “peleadoras”. Y las pares más personales, refieren a cosas que me pasaron. Es genuino este trabajo, más maduro que los anteriores y Jorge (López) hizo magia con la mezcla y el master. Suena como si fuera en vivo. Yo uso una loopera que graba en vivo, me voy grabando las bases en el momento. No son pistas, no tengo samplers ni nada, es todo en el momento. El espectador puede ver como se va formando lo sonoro de a poco, por eso el disco lo grabé así. Además tuve una invitada de lujo como Sylvia Zabzuk, alguien a quien admiro mucho, en la canción Manos.

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Autor

Raúl Bertone