Villcabamba, 40 años después

La vicerrectora de la UNLPam, Prof. Verónica Moreno; la secretaria de Cultura y Extensión Universitaria, Mg. María Claudia Trotta e integrantes de VILLCABAMBA anunciaron actividades en el marco de los 40 años del grupo musical pampeano y presentación del libro «Sonidos de esta tierra» de Carlos Schulz.

Villcabamba

“Villcabamba, la Historia”

Villcabamba, nacido entre los años 1978 y 1979 en el seno de la Universidad Nacional de La Pampa, se constituyó rápidamente en uno de los grupos participativos de las peñas Universitarias del momento, vislumbrando un proyecto novedoso, que se salía del esquema musical pampeano para entremezclar los clásicos del folklore regional con el nuevo cancionero latinoamericano. Su trabajo instrumental multifacético, nos empezaba a hablar también de una búsqueda que entrecruza disciplinas muchas veces separadas; lo popular y lo clásico se vuelven un todo en sus creaciones, que parecieran mostrarnos el folklore de un país imaginario, pero también real. 

Villcabamba comenzó, desde sus inicios, realizando actuaciones en lugares muy pequeños, en peñas, reuniones de amigos, tratando de difundir esa amalgama de canciones y poetas de Latinoamérica en el seno de movimiento universitario del momento. En estos encuentros comenzaron a difundirse esas primeras composiciones instrumentales como “El cóndor pasa”, “Vírgenes del Sol”, “Kacharpari”, y los arreglos del repertorio latinoamericano que serían la pauta para seguir en la consolidación de su estilo: “El Canelazo”, “La Fiesta de San Benito”, “Mambo de Machaguay”, etc. Es aquí donde se fragua el modo de hacer, el estilo de sus arreglos, en fin, aquello que es la identidad inequívoca de su trabajo musical.

Junto al profesor Oscar Nocetti, quién tenía a cargo la proyección de largometrajes en 16mm en la Universidad Nacional de La Pampa, Villcabamba puso en marcha su sugestivo  proyecto de llevar los actos populares al Aula Magna de la UNLPam. Como era de esperar, el proyecto fue totalmente descartado por las autoridades de ese momento, quienes adujeron que el lugar era solo para “espectáculos magnos”. A través de la perseverancia y la convicción, después de peregrinar una y otra vez hasta el Rectorado para conseguir las autorizaciones (y pasando por un minucioso control de censura de los temas a interpretar por el Rector de ese momento), se consiguió el permiso especial, con numerosas restricciones que no valdrían la pena enumerar. Ese fue el primer recital popular de música latinoamericana en el Aula Magna de la Universidad, en tiempos de dictadura cívico-militar. Por supuesto, tuvo que ser suspendido por una falsa amenaza de bomba en el Aula Magna.

Sin embargo, la convicción y el compromiso de estos jóvenes artistas no mermaron ni siquiera un poco. Nuevamente, se dirigieron al Rectorado para exigir un nuevo “permiso especial” que se les otorgó al tiempo, después de varios intentos rechazados por los interventores de la Universidad. Por fin, El Grupo Universitario de Música Folclórica hace su debut el 16 de mayo de 1981, en el Aula Magna de la Universidad Nacional de La Pampa. 

La formación original del grupo la componían Carlos Schulz (pincullo y Voz), Daniel Fraile (charango y guitarra) Sergio Santesteban (guitarra), Aníbal Prina (pincullo, guitarra y voz) y Claudio Griffiths (percusión). 

Rapidamente, Griffiths es reemplazado por Oscar Quique Mario quien se convierte en uno de los pilares del grupo. También integró el grupo, por un breve período Chispa López. Con esta nueva conformación, realizan su segunda presentación, el 29 de agosto también en el Aula Magna de la UNLPam. Por este tiempo, graban su primera actuación en Canal 3 de La Pampa  y así comienzan participando en las peñas Universitarias de esa época. Una de ellas se da en la reapertura del Comedor Universitario de la Universidad Nacional del Sur, en Bahía Blanca, cerrado por la dictadura.

Con motivo de los festejos del Bicentenario Argentino realizados en la Ciudad de Buenos Aires, LOS VILLCAS participaron en los actos programados por la Presidencia de la Nación, integrando la delegación pampeana que actuó en los actos centrales en la Avenida 9 de Julio. De los festejos participaron más de 6 millones de personas, y subieron a los escenarios artistas de gran historia y renombre como Los Jaivas, Pablo Milanes, Los Tekis, Juan Falu, Jaime Roos, Gilberto Gil, Víctor Heredia, Teresa Parodi, Liliana Herrero, Peteco Carabajal, entre tantos otros.

En el 2010 comienzan con la grabación de Cacharpaya, título de su último trabajo que, además, con el arte de Marta Arangoa (quien acompañó al grupo desde sus comienzos con su arte) y como responsable de la grabación a Federico Camiletti. La grabación refleja la última trayectoria del grupo y cerrar así un ciclo. 

Ya nuevamente en este 2019 desde su formación, los cuarenta años de trayectoria de Villcabamba nos cuentan muchas historias. Siguen un camino donde, si bien han variado algunos nombres, se ha mantenido espíritu de trabajo y de compromiso con los ideales. Es una historia construida ladrillo por ladrillo, en donde se mezclan la persistencia en los propósitos y la constante innovación musical. Es una historia que, además, esta todo el tiempo entremezclado con la búsqueda de amigos, de grupos y cantautores que compartían con ellos sus mismas visiones del mundo, sus mismas limitaciones materiales para concretarlas y su deseo de rescatar la cultura latinoamericana para reconstruir la patria grande. 

Después de Cuarenta años transcurridos desde entonces, su nombre se identifica con la historia musical del continente latinoamericano, con sus instrumentos más característicos, con la historia de sus pueblos y los del mundo, sus luchas, con su geografía y sus sabores, significa amistad y solidaridad. Villcabamba es música. Más aún, es cultura. 

Villcabamba es un grupo que experimenta y fusiona raíces latinas con elementos del jazz, con las construcciones armónicas y contrapuntos de la música clásica, con la síncopa de la música afro-caribeña conjugando todo esto además con la inquebrantable fuerza telúrica del rock.

La historia de Villcabamba, como se ha dicho, está traspasada e influenciada por los tiempos y vientos sociales. Períodos de grandes oleajes humanos por sus derechos y la independencia de sus naciones, de reconocimiento de sus culturas, de vivencias que dignificaron a los habitantes del continente latinoamericano.

Ha sido también una alianza de intereses humanos, musicales, morales e intelectuales. Durante años, fue el resultado de un gran acuerdo de un grupo humano, que integraba las diferencias. 

Villcabamba utiliza una gran variedad de instrumentos musicales de distintos orígenes. Los ancestrales aerófonos: zampoñas, quenas, quenachos, tarcas, sicuras, moceños, rondadores, trutrucas, pifilcas. El didjuridu de los aborígenes australianos, además de saxofones. De los instrumentos de cuerdas de América Latina ejecutan cuatros venezolanos, charangos de Bolivia, tiple colombiano, conjuntamente con guitarras electroacústicas, bajo eléctrico. Tocan además variados instrumentos de percusión tales como bombo legüero, cajones peruanos, congas, bongo, kultrún, djembe, percusiones latinas y batería.

La historia de Villcabamba es una historia construida a base de esfuerzo y constancia. Es una historia construida en donde, lo que es hoy, fue ganado a través del trabajo frente a las adversidades y, muchas veces, la indiferencia. “De pronto te encontras ensayando y ensayando y nadie te da la oportunidad para que puedas demostrar lo que podes hacer”, decía el grupo en 1983 (Reportaje en Revista Planteo, 30/03/83)

Como se ha dicho en innumerables veces Los Vilca nos convocan y acercan a la magia, difícil de expresar en palabras, tratándose de música, pero que nos resulta fácil transmutar en emoción, afecto y ensoñación; características que evoca desde siempre este Villcabamba que viene de lejos.

Sin duda que con su hacer estético, poético y musical, Villcabamba ha contribuido a ampliar la conciencia y los espacios musicales de nuestra Provincia. Con su perseverancia y su fuerza creadora ha mostrado nuevos senderos a explorar. Es aquella síntesis —la mezcla de lo ancestral con lo nuevo, lo experimental y lo impredecible— lo que ha dado a los Villca el éxito profundo reconocido hasta hoy por su público.

Sin duda lejos han quedado los años de escenarios compartidos con música y poetas de la talla de Hamet Lima Quintana,  Tejada Gómez, Chiqui Falcone, Víctor Heredia, León Gieco, Los Trovadores, Cantoral, Guaraní, La Negra Sosa y tantos otros, organizados por el Sindicato de Luz y Fuerza, los encuentros de Músicos Pampeanos, Músicos Patagónicos. Las cantatas escritas por Walter Cazanave, Miguel de La Cruz, o “El Cubrimiento de América” escrita por Pablo Fernández con motivo de la llegada de los españoles a estas tierras y musicalizadas por el Grupo, como así también tantos amigos músicos pampeanos.

Hoy a más de cuarenta años la música de los VILLCA seguirá sonando en el espíritu de la PAMPA SAGRADA que proyectaron en sus comienzos cuando jóvenes, colmados de proyectos, en la búsqueda incansable de nuevos horizontes y nuevas sonoridades, con la convicción de que su obra ayudaría a crear y a desarrollar en nuestra gente el interés en las raíces ancestrales de nuestra América, reafirmando nuestra propia identidad como continente y contribuyendo a estrechar lazos entre los pueblos y su cultura.

 Villcabamba es hoy:

Jorge Mono Fraile: Charango y voz

Henry Sapegno: Bajo y Voz

José Serrano: Percusión

Carlos Schulz: Vientos y voz

Pablo Fraile: Batería y accesorios

Oscar Quique Mario: Voz y Percusión 

A lo largo de la trayectoria de Villcabamba, han pasado muchos integrantes, y muchos de ellos han dado un aporte particular y/o sonoro a la banda. Es muy difícil reconocer a todos los integrantes que ha tenido el grupo, ya que algunos de ellos pasaron por períodos tan cortos que ni siquiera se ven en las fotos.

  1. Sergio Santesteban (guitarra), 
  2. Aníbal Prina (pincullo, guitarra y voz) 
  3. Claudio Griffiths (percusión)
  4. Chispa López (percusión)
  5. Néstor Rodríguez (guitarra y voz)
  6. Jorge Castro (Quena, sikus y voz)
  7. Eduardo Cuevas (Flauta Traversa, saxo alto, sikus y voz)
  8. Henry Sapegno (Bajo)
  9. Oscar Cacho Paz (percusión)
  10. Eduardo Castro (lectura de prosas y voz)
  11. Daniel Elizondo (Batería y Percusión)
  12. Liliana Epifanio (voz) 
  13. Juancito Diez (Guitarra eléctrica)
  14. Henri Giovanetti (piano)
  15. Darío Zorzi (Guitarra y voz)
  16. Oreste Matroiácovo (percusión)
  17. José Gelis (batería)
  18. Damián Ladreche (guitarra y voz)
  19. Luis Ladreche (Percusión)
  20. Fabio Cantero (Guitarra)
  21. Facundo Sanchez (guitarra)
  22. Lucas Muñoz (Percusión)

Extraído del libro “Villcabamba, la Historia” escrito por Juan Sebastián Schulz

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