Virginia Acevedo y Jorgelina Iglesias se citan con el arte

Virginia Acevedo y Jorgelina Iglesias serán por poco tiempo más estudiantes de artes en el ISBA. Es que esta tarde presentan cada una su producción final. Jorgelina Iglesias estará a las 18,30hs., en El Santo Bar con su “Resignificación del animé” y Virgina Acevedo a partir de las 20 hs., en la Sala 12 del ISBA con una Perfomance, que según la Enciclopedia Libre el término “se ha difundido en las artes plásticas a partir de la expresión inglesa performance art con el significado de arte en vivo. Está ligado al Happening, al movimiento Fluxus, al Body art y, en general, al arte conceptual. Al principio de los años sesenta, artistas como George Maciunas, Joseph Beuys, Wolf Vostell, y Nam June Paik entre otros, empezaron a crear los primeros happenings y conciertos fluxus. El término performance comenzó a ser utilizado especialmente para definir ciertas manifestaciones artísticas a finales de los años sesenta, con artistas como Carolee Schneemann, Marina Abramovic y Gilbert & George entre otros. La performance se opone a la pintura o la escultura, ya que no es el objeto sino el sujeto el elemento constitutivo de la obra artística. La performance tiene parentescos con la acción poética, la intermedia, la poesía visual y otras expresiones del arte contemporáneo. Algunos llaman a tales expresiones (idénticas o muy similares a la performance): live art, action art, intervenciones y manoeuvres. El sniggling es una forma activista y engañosa de performance art en público, que típicamente se desarrolla de modo que los espectadores no se den cuenta, inicialmente, de que se está ejecutando una performance.”
Para dar una idea mejor, recurrimos a una entrevista aún inédita que está en preparación con el artista plástico piquense Miguel Rosales (también estudiante del ISBA), extrayendo un párrafo de una de sus respuestas: “en la simplicidad o en los pequeños detalles, se nota que están pintando o esculpiendo o creando con honestidad, no sólo por el manejo técnico de elementos que a veces hasta son ‘antiguos’ sino que están trabajando con el corazón y son capaces de poder transmitirlo con una buena experiencia estética.” Eso es ni más ni menos lo que esperamos encontrarnos esta tarde, y esperamos encontralo por partida doble, también con lo que pueda sorprender Jorgelina Iglesias con tema de por sí sorpresivo y estimulante, el animé, un término que según el especialista “Animé Neoqueen” se usa para referirse a la animación japonesa, especialmente a la animación de dibujos. El término japonés animé es una palabra escrita en tres caracteres katakana: “a”, “ni” y “me”; y quiere decir animación (en general), y no sólo a la de dicho país. La palabra completa se pronuncia animé. Etimólógicamente se discute si es una abreviación de la transcripción japonesa de la palabra inglesa “animation” (acortada como ocurre con muchas palabras extranjeras). O, como señalan los entendidos, el origen estaría en el vocablo francés animé, (animado). De una u otra forma la palabra latina “ani” quiere decir “alma”, y deriva en palabras como animismo y animación, todas ellas relacionadas con la idea de movimiento o vida de cosas que originalmente no lo poseen. Internacionalmente, el animé llevó una vez el nombre popular “Japanimation”, pero este término ha quedado en desuso. Los fans pronunciaban la palabra preferiblemente como abreviación de la frase “Japan Animation”. Vio su mayor uso durante los años 1970 y 1980, que generalmente comprende la primera y segunda oleada de anime fandom. El término sobrevivió al menos hasta principios de los 1990, pero pareció desaparecer justo antes del resurgir del anime a mediados de los 1990. En general, el término “Japanimation” ahora sólo aparece en contextos nostálgicos (aunque el propio animé ha revivido el nombre de nuevo muy recientemente). El animé se reconoce por su variedad de géneros, su estilo artístico único, y por lo profundo y emocional de sus historias.

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