“Si alguien juntara mis obras podría leerlas y hacer un recorrido visual biográfico”

Su producción es prolífica y bascula entre el muralismo y la pintura de caballete, aunque con una cierta dosis de experimentación con técnicas o quemados distintos. Varios recursos maneja Miguel Rosales al momento crucial de colgar sus días en el bastidor o en una pared. Nadie es profeta en su tierra, naturalmente, y si por acá es un artista invisible, participó en varios encuentros de muralismo a nivel nacional. Su búsqueda es ciertamente íntima y desde allí prepara los temblores, de cualquier especie, que subirán silenciosamente por el lienzo.
Se lo puede ver desde hace mucho tiempo por los pasillos del Instituto Superior de Bellas Artes, sólo que hay que observar bien porque Miguel Rosales no sobresale por notorio o palpable, más bien todo lo contrario, deambula esos corredores como un fantasma que trata de no estar aquí. Pasar desapercibido pareciera ser su primer mandamiento o al menos el primer dictado de su comodidad personal. Me recuerda la voluntad de Kafka cuando despertó sin querer al padre de su amigo y le imploró que lo considere un sueño.
Me corrijo. No estoy seguro que a Kafka le haya resultado cómodo ciertos aspectos de su día y de su personalidad, y tampoco a Miguel. No estoy seguro que ése sea el primer mandamiento como aventuré en un principio, aunque por distintas razones. Kafka porque sabía que este mundo es imposible e ineficaz y que no es conveniente asentar demasiado los pies en suelo fangoso; Miguel porque evidentemente sabe que el arte es tan sutil que comulga mejor con el sigilo en su increíble alfabeto. Y esa sí que es una ley. Porque los tiempos han cambiado desde Kafka, y de momento se llama artista a alguien que no sabe dibujar ni pintar en el “anticuado” caballete. Pero hete aquí que Kafka me resulta más verdadero que la gran mayoría de los seres humanos que siguen con vida así como Gauguin me dice muchas más cosas desde su anticuado caballete que varios muchachos de avanzada que creen que la innovación es gritar “¡arte arte!” o hacer instalaciones con escombros o inodoros. Entonces empiezo a creer que la búsqueda de Miguel Rosales es auténtica. Un ser humano en medio del paisaje. Y me dice “hoy a mi aporte artístico lo puedo hacer desde mis obras de caballete que siguen siendo el avance de una exploración más íntima, o haciendo arte público a través del muralismo en donde se entrelaza con fuerza lo artístico y lo social”, pero antes que eso está el detalle que vibra, el de la exploración interna que cumple mejor con la prerrogativa aristotélica de producir arte a través del asombro y la observación, como cuna de todo aquello que debe sobrevivir a los hombres. Respirar antes de exhalar, reunirse a sí mismo antes de levantar la mano, y alcanzar así un arte que “proponga un encuentro contemplativo con sensaciones que le dan a la obra una vida propia, y parte de ella quedará propuesta desde lo material y parte en el observador”, explica Miguel su fórmula para convertirse en un artista íntimo y emocionante que consigue retratos sea lo que sea que pinte.

– Todo tiene un comienzo…
– La plástica comenzó como un juego de niño que se mantuvo y que progresivamente se transformó en un medio de expresión o bien una experiencia artística. Hubo diferentes etapas, recuerdo que de niño cada vez que visitaba a mi abuela ella me daba una hoja y una lapicera para entretenerme, y ese hábito de llegar y dibujar quizás fue el inicio de todo lo que hoy se presenta como arte visual para mí. Además siempre me gustó mantener esa cuestión lúdica, libre y espontánea como si fuera el primer día en que dibujo. Mientras crecía avanzaba un cambio en el que la plástica cobró mayor protagonismo, porque paso a paso fui mejorando desde la técnica, comenzaba ver obras de artistas y desde lo autodidacta intentaba utilizar la plástica como un lenguaje para decir, donde los sentimientos comenzaban a ser parte esencial de mis obras. En el 2002, post-crisis económica, confié que desde mi lugar y a través del arte podía aportar algo bueno a lo social y generar algún cambio, entonces me inscribí en Bellas Artes. Allí comencé a formarme desde lo artístico, explorando aún más lo plástico, lo perceptivo, lo conceptual y también compartiendo el gusto por el arte con mis compañeros, y años después iba a certificar aquello que era casi una intuición, que desde el arte cuando las cosas se hacen bien se puede llegar al otro y cambiar mucho. Hoy a mi aporte artístico lo puedo hacer desde mis obras “de caballete” que siguen siendo el avance de una exploración más íntima, o haciendo arte público a través del muralismo en donde se entrelaza con fuerza lo artístico y lo social.

– Siempre se habla de «expresión», en tu caso ¿qué es lo que deseas expresar? ¿Es un mix de tu experiencia personal con tus anhelos, tu visión del mundo, el estado de ánimo del día?
– Si alguien juntara mis obras podría leerlas y hacer un recorrido visual biográfico pero son tan disimiles que algunas ni siquiera encuadrarían en el término expresión, cuando recorro mis obras encuentro esa especie de “mix” que forma parte de una exploración. Me gusta mucho explorar, hacia el interior y también buscar cosas nuevas en todo lo que el afuera nos ofrece, la temática varía en función de esos dos caminos. En la mayoría de mis obras el contexto es un factor importante porque muestro mi visión sobre el mundo o porque me incide en el proceso. Muchas obras son una crítica a hechos sociales que repercuten en nuestra vida cotidiana, pero paralelamente podés encontrarte con trabajos que no son necesariamente una manifestación o confrontación de ideas, sino que proponen un encuentro contemplativo con sensaciones que hacen que la obra tenga una vida propia, parte de ella está propuesta desde lo material y parte en el observador. En el caso del muralismo puedo hablar claramente de una postura como sujeto que forma parte de una sociedad, de una historia y que comparte ciertos anhelos en función de eso. En los encuentros de muralismo que participé con el M.I.M “Italo Grassi” en cada lugar se seleccionó una temática común a todos los artistas y cada artista desde su lugar, su legado cultural y sus sentimientos tiene la absoluta libertad para expresarse dentro de la temática. Los temas tratados son muy amplios en interpretación y están relacionados con lo social, histórico, lo humanitario o ecológico, pero sobre todo desde nuestro lugar tratamos de revalorizar nuestra cultura y siempre tenemos presente lo propio, lo originario y aquello que nos identifica como latinoamericanos. Cuando se hizo el 1er encuentro muralista General Pico la temática fue el cooperativismo, en otros lugares la temática fue la mujer, la música latinoamericana, el trabajo, la infancia en tiempos de guerra, pueblos originarios, entre otros.

– Es decir que hay muchos temas que te interesan para llevarlos a la pintura, aunque yo arriesgaría a decir, viendo tu obra, que los temas personales tienden a imponerse. ¿Alguna vez consideraste todo este asunto del arte como una alquimia, en un sentido de exploración propia, o bien fuiste encontrando cosas de vos mismo que quizás no estabas seguro que existían?
– Estoy absolutamente convencido que un artista cuando hace una obra pone en juego todos sus recursos, no pasa solamente por lo plástico, son las ideas, la experiencia, las creencias, y en ese proceso creativo en el que ponemos todo nuestro ser nos encontramos con nuevas posibilidades y nuevas visiones. En ese sentido el arte también ha sido muy importante para mí, como lo es para otros ámbitos no artísticos, el progreso de las obras también forma parte de un crecimiento y renovación personal con cambios y descubrimientos, pero hay que tomarlo como una consecuencia no como el fin último del arte. En las temáticas personales o sociales siempre me pongo en acción en primera persona, me resulta un poco ilógico tratar de expresar algo que no viví o con lo que no tuve un acercamiento desde los sentidos, ya sea como protagonista u observador, quizás sea esa la razón por la cual parece que lo personal tiende a imponerse aunque la obra represente situaciones comunes, aunque debo reconocer que durante alguna etapa las obras expresaban mayormente situaciones personales.

– Quisiera una mirada sobre el arte en General Pico. ¿Qué implica esto? Tu opinión sobre otros artistas locales que te interesen especialmente, la función del ISBA, lo que aporta y lo que no aporta, las posibilidades de hacer arte y mostrarse en esta ciudad.
– Creo que el arte píquense a tenido un gran crecimiento y está en pleno desarrollo debido a la creación de nuevos espacios para exponer, la posibilidad de ver obras en el lugar adecuado como puede ser Médano, los medios de comunicación como éste, las nuevas propuestas artísticas tanto en lo visual como en lo musical, cuando por ejemplo en las peñas comienza a haber una fusión entre lenguajes artísticos y cuando hay un acercamiento entre el arte y la juventud. El crecimiento también se ve cuando hay docentes que llevan a sus alumnos a ver obras en vivo y les enseñan a leer y valorar el arte, que no es nada fácil llevarlos porque implica una gran responsabilidad pero la visita es buena a futuro para romper con el hermetismo de las galerías, porque aunque tengamos uno de los mejores lugares todavía a mucha gente le cuesta ir, no sabe cómo leer una obra o de qué se trata ir a una galería. También lo que me sorprendió y me resulta muy agradable es el protagonismo del muralismo y el arte público en Pico que desde 2012, el año en que se desarrolló el primer encuentro de muralismo no han dejado de aparecer murales por la ciudad, ya sea de artistas históricos de la ciudad, artistas emergentes, instituciones educativas que han tomado al muralismo como actividad, y también los murales en las manifestaciones populares como medio de expresión. De algún modo se abrió la puerta a una manera de hacer arte que está al alcance de todos, que es una galería abierta las 24 hs., que no tiene filtro, tal vez un filtro moral pero no tenés que pedirle permiso a nadie más que al dueño de la pared, y por qué no, un arte que puede ser la introducción o el llamado a otro estilo de arte tan complejo como el muralismo. Y de paso algunos murales embellecen a la ciudad y les da una identidad porque mucho de lo que se ve somos nosotros, en lo que tenemos y en lo que necesitamos.

– ¿Qué función está cumpliendo el ISBA justamente y a este respecto, o aún se debate entre sacar artistas o profesores?
– En Bellas Artes posiblemente esté el futuro del arte piquense o al menos es muy probable que pase cerca por curioso… si está interesado, tal vez mire desde la calle, no sabemos qué es, ni tenemos un indicio de cómo es, pero de lo que estoy seguro es que en las galerías está el presente y está el pasado. Y nos tenemos que preocupar por el futuro, y un lugar como el ISBA es el mejor lugar para poder pensar en el futuro del arte, necesita mejorar, corregir, reparar, gritar, ampliarse, protegerse, respetarse, y aun así… sigue siendo el mejor lugar para hablar de arte. Es muy fácil elegir y traer a los mejores artistas, disfrutarlos, sacarse una foto, decir chau y quedar bárbaro, pero pensar en el futuro y formar lo propio es mucho más comprometido. Si bien está el gran e interminable tema de la disputa entre formar docentes de arte y formar artistas, pienso que no debe dejar de ser aquella institución que nos dé una buena perspectiva de lo que significa o significó el arte, desde lo plástico, lo musical o lo filosófico hay cosas que son esenciales y deben mantenerse. Y es realmente importante esto porque el arte muchas veces se desvía hacia otros ámbitos a los que no pertenece, hay que cuidar que no se transforme en una actividad banal, en un simple acto de entretenimiento artesanal, que no caiga en comparaciones con lo “terapéutico”, debemos sostener que sea la materialización de ideas, que no se deje manipular por intereses egoístas o gestiones de políticas partidarias, y no me refiero al artista que se identifica con una idea política y quiere expresarlo, sino al que sólo cede sus obras para una campaña y por un certificado que al fin y al cabo no le sirve para nada. Y también hay que cuidar que el arte no caiga ante la invisible y fuerte manipulación económica, adoptando términos puramente empresariales como artísticos, y darnos la oportunidad de pensar que el mercado del arte muchas veces es el arte del mercado. Lo mejor es que uno se dé cuenta y sepa distinguir cuando está haciendo arte y cuando está recurriendo a la plástica para hacer otra cosa. Desde la educación se puede utilizar la creatividad y la imaginación para cambiar ideas, creencias, reflexionar, generar nuevas estrategias y ser capaces de crear escenarios que motiven a un cambio en el que podamos darle un sentido al conocimiento, para que pueda ser internalizado por el estudiante o se generen más posibilidades al encuentro con el aprendizaje. El hecho de crear y jugar activando nuestros recursos generando posibilidades nos pueden llevar a construir una nueva visión, y también les da la gran oportunidad a los estudiantes de ser ellos mismos, de ser originales. Y lo más interesante… es que aun así con tanta dinámica todavía no tendremos muy claro qué es el arte del presente, por lo menos hasta que nos miren desde el futuro.

– De todos modos siempre se escuchó, como un latiguillo, esa frase del arte como salvador. En tu caso particular, ¿sentís que te agregó una nueva sensibilidad, una nueva inteligencia, un sentido de exploración que quizás antes no estuviese o estuviese abotagado?
– No creo que el arte salve, lo que salvan son las buenas decisiones, y lo que nos puede ofrecer el arte es la posibilidad de repensarse, generar nuevas alternativas y resolver desde el error. Todos tenemos esas potencialidades y todos hacemos uso de la creatividad en distinto grado y modo. Lo que sucede es que necesitamos organizar nuestros pensamientos y luego de alguna manera caminar en tierra firme sobre lo conocido, y el problema comienza cuando lo conocido se transforma en irrefutable, de ese modo el ejercicio creativo se va apagando. Cuando a los jóvenes se los convence de una única posibilidad de resolver situaciones es un gran problema, porque ante un momento de crisis aparecen soluciones y reacciones muy primitivas o se espera a un genio salvador que resuelva todo y lo más probable es que no aparezca nunca. Y a esto lo podemos ver diversas situaciones cotidianas, con la imitación, el copiar y pegar, la intolerancia a lo nuevo, a lo que se corre del molde, entre otras cosas negativas, que aparte aportan una pereza mental y desgano insoportable.
La pregunta me sugería algo extraterrestre pero… imaginemos una competencia futbolística entre una institución que actúa con la reacción en función de lo que sucede, contra otro grupo que se destaque por su creatividad y habilidad para romper las leyes de la competencia. En mi partido imaginario al finalizar el primer tiempo el primer equipo metió uno o dos goles pero el que gana por goleada y está continuamente atacando es el segundo. Entonces, ¿qué necesita el primer equipo para salvarse y estar en la vanguardia del partido si no es la creatividad? Por más que tenga el televin, y si funciona, o 5 árbitros por metro si el primer grupo no propone nada nuevo a un problema que crece, está destinado a la derrota. Sería bueno que todos en cada disciplina u ocupación podamos recurrir a la creatividad como herramienta para el crecimiento y no desestimemos el valor del arte en la educación.

– Y respecto a tu propia educación, ¿cuál considerás es tu influencia más grande en el arte? ¿Algún pintor, algún dibujante, algún muralista? ¿Qué encontraste ahí?
– La influencia más grande en el arte y desde el arte ha sido mi profesora de dibujo, he sido espectador de muchas obras, hay muchos artistas que me gustan y me movilizan internamente pero quien realmente cambió mi manera de ver, puso en juego mis potencialidades y mi manera de resolver ha sido mi profesora. No creo que ser espectador de una obra te garantice una evolución artística, puede ser detonante de algunas ideas importantes pero le doy más valor a aquellos hechos que te ponen a prueba más allá que sean artísticos o no, y como decía antes lo mejor y lo que verdaderamente nos influye son las experiencias en primera persona donde uno pone en juego todo lo que es, pueden venir influencias desde la música, literatura, la antropología filosófica, la ciencia, algunos sujetos, el clima, entre otros accidentes, pero para mí el “cara a cara” y el intercambio con el otro si abre una puerta o una ventana hacia lo nuevo siempre va a estar en primer lugar. Tengo ganas de nombrarte algunos artistas pero no quiero que se ofendan, ni los vivos, ni los que están en el más allá y que en vida expusieron obras que fueron influencias universales.

– ¿Y cómo afrontaste todo este asunto del arte contemporáneo que tanto interesa a las instituciones últimamente?
– Hablar de arte contemporáneo es una de las cosas más inciertas que uno puede hacer, en primer lugar deberíamos tener bien claro qué es el arte, pregunta muy difícil de responder porque hay distintas visiones del arte, y en segundo lugar cuál es el arte de nuestro tiempo, lo que es más difícil de determinar sumergido en semejante quilombo. Seguramente y si disponen de tiempo dentro de 101 años otras personas serán las adecuadas de responder más acertadamente o con más liviandad a esta pregunta tan compleja, siendo lo más objetivamente posible, viendo lo que sobrevivió de toda la diversidad artística que hoy podemos encontrar y rescatando lo realmente significativo de nuestro tiempo. Cuando estamos hablando de arte contemporáneo no estamos hablando de un estilo determinado ni tampoco podemos hacerlo completamente, son muchas las visiones de arte que varían en función al contexto, a la historia y cultura específica, y a cada artista. También es difícil tomar distancia y hablar desde la “no postura”, aunque nos parezca que estamos hablando desde una “no postura” en realidad no lo es, ya que tenemos una idea de arte, la que nos enseñaron, la que vivimos o lo que aprendimos por intuición, y eso determina considerablemente nuestra definición de arte y nuestra relación con el arte. A lo largo de la historia fue cambiando la concepción de arte y las formas, afortunadamente, porque sería medio raro ver algo en donde el principal aporte sea la creatividad y que se manifieste siempre de la misma forma. Se supone que el arte visual nació como una especie de ritual mágico en el que se involucraban representaciones naturales y antropológicas, también el arte sirvió para representar a los dioses, más tarde en la historia fue asociado a la habilidad manual, a lo artesanal, funcionó como objeto de consumo, luego fue útil para representar ideas y dar testimonio desde la imagen, fue un medio para la crítica, para la fantasía, la libertad, para ver el futuro, para autodestruirse, romper reglas, y entre todas las formas y maneras de artes podemos encontramos con un mingitorio, que forma parte de una de las obras más polémicas de la historia del arte, o al menos la más recurrida para explicar el readymade y mostrar la disconformidad con el arte contemporáneo. Esa obra en realizada en 1915 que rompió con una concepción de arte y también fue una influencia para lo que luego fue el arte conceptual en los años 60, década en la que según el filósofo Arthur Danto se produce la muerte del arte, que fue la muerte de una concepción de arte en donde comienza una valoración del concepto por sobre lo material y sensible, lo que luego lleva a una completa desmaterialización de la obra. Y yo creo que es necesario que se enseñe esto, lo que no significa que me guste la repetición de la obra o que considere que la repetición del método intelectual sea una obra de arte. Duchamp cuando realizó la obra rompió con las reglas del arte, y el readymade empezó y terminó con él, hoy haciendo lo mismo no se rompe con ninguna regla y han evolucionado equivocadamente hacia una presentación más decorativa y de diseño que como propuesta artística, principalmente por su condición como objeto de negocio en relación con todo el mercado del arte, ya que mantiene la posibilidad de contenerlo en una galería como las viejas obras y a su vez es rápido y fácil de hacer. Y por otro lado está la complicidad de no mostrar un mundo que sería repulsivo, el poco compromiso con la crítica, y también es cierto que a veces pretende agradar a gente que no lee arte o que acostumbra a comprar algo que ni siquiera sabe que es.
Creo que entre los elementos técnicos y conceptuales hubo artistas que exploraron los extremos de cada lado, existe el hiperrealismo con una técnica extraordinaria pero con un mensaje prácticamente inexistente y existe el arte conceptual en donde el objeto ni siquiera importa y ambas formas son válidas. Uno como espectador debe saber entregarse a la propuesta de los artistas sin dejarse engañar, y como artista hay que saber formar la propia identidad que nada tiene que ver con la vida de otros o la obra de otro tiempo. Lo mejor es proponer algo que nos represente, dejar de renegar del peso de la historia, mostrar que pertenecemos a algo distinto, que pensamos distinto y que la obra sea honesta con su tiempo, no cómplice y dependiente de otros intereses.

– Claro, pero puede suceder que el mingitorio de Duchamp no haya servido para romper las reglas del arte porque posiblemente ni siquiera dio la categoría, y lo que mayormente presenciamos ahora sea otra cosa, que se haya inventado algo nuevo sólo que no se le cambió el nombre y se le sigue llamando arte…
– De hecho hoy quienes determinan las tendencias no son los artistas, las tendencias surgen de una dinámica que nada tiene que ver con los artistas o por lo menos con sus anhelos, la tendencia está marcada por el interés económico y la efímera caricia al ego que provoca el show que se vende. Las decisiones económicas generan su tendencia. Hace un par de años, debido a la crisis económica europea las obras clásicas y reconocidas dejaban de circular fluidamente en el mercado del arte porque terminaban como resguardo económico, como lo es el oro o los inmuebles, y nadie las quería vender. Entonces, para tapar ese hueco y no congelar el mercado surgieron como una nueva alternativa los artistas que eran desconocidos y de países de los cuales no era habitual ver obra. La entrada en el mercado del arte de estos países desconocidos implica una explicación o información sobre su historia y en consecuencia libros, una aceptación, prestigio, consideración, mueve intereses, a curadores, museos, copistas, los seguidores virtuales, art dealers, críticos, clientes especuladores y con todo eso se manejan las tendencias o modas. Si la obra no es buena los curadores lo justifican de algún modo y te hacen un genio, si surge una nueva forma de arte anti mercado ya se encontrará una forma de venderlo. Esas dependencias llevan al artista a no decir nada o incluso cuando dice hacen que se desvíe de su eje, le quitan lo espiritual, lo agotan y lo transforman en un artista sin fuerza para transcender. Entonces llega el momento en donde uno se pregunta qué es y qué está haciendo, si todos somos artistas o sólo aquellos que son tocados por la vara del consumo, si vale la pena seguir metido entre tendencias o si es fiel con uno mismo y continúa una finalidad no tiene nada que ver con esto, si alguien podrá comprenderlo o si será un desconocido más, dentro o fuera del negocio. Pero de algún modo y a su vez parece lógico que se produzca eso, un arte efímero, que se confunde, de no fiarse, que no se define y se desvía continuamente también es propio de un mundo que sufre las mismas condiciones y en este sentido el arte sigue la lógica, si es que es arte.

– Pareciera que la honestidad, en ese sentido, es un componente esencial. Y gente honesta habrá en todas las épocas.
– También encontré y he visto obras que me parecieron geniales y muy complejas, me gustan aquellas que se oponen a lo que llamo el arte de la dependencia, las que pueden plantear una crítica y se resisten a los tiempos acelerados, a la necesidad de entregar un show, o que no dependen de la mirada del otro en tiempos de medios de comunicación y conexión continua. Y hay artistas que mantienen algo especial en su complejidad, en la simplicidad o en los pequeños detalles, se nota que están pintando o esculpiendo con honestidad, no sólo por el manejo técnico de elementos que a veces hasta son “antiguos” sino que están trabajando con el corazón y son capaces de poder transmitirlo con una buena experiencia estética. En Pico he visto obras de artistas locales de las cuales estoy esperando la segunda oportunidad de poder apreciarlas. Y a pesar de todo… dentro de la gran cantidad de cosas que abarca el arte contemporáneo hay artistas que son únicos y que son verdaderos artistas.

– A propósito, hace poco tiempo atrás una crítica mexicana decía que esto que ahora se llama arte contemporáneo no es arte si no apenas un estilo, y daba un concepto muy bueno, si a una obra de arte la sacás del museo y ya no es obra de arte, entonces nunca lo fue. De todos modos, yo pensaba y siempre le decía a mi chica cuando estudiaba en ISBA, que cuánto mejor sería que estudien, digamos a Van Gogh, a Cézanne, o la pintura taoísta del siglo X, pero quizás me estaba equivocando, aunque por lo pronto sigo pensando lo mismo.
– Sí claro, la pintura de caballete es una forma de arte más explorada y evolucionada en comparación con las propuestas puramente conceptuales pero eso no significa que deba abandonarse o que vayan a perder vigencia, está bueno alguna vez educar la visión con esos estilos y ponerse a pensar la imagen como en algún momento lo hicieron esos artistas, nos puede servir para tener más recursos a la hora de expresarnos o para la correcta lectura de obra, y también hasta es bueno como proceso intelectual, es como leer literatura clásica porque contiene esos elementos universales que nos siguen movilizando. Pero a partir de todo lo avanzado en la historia y parte de lo nuestro hay que poder armar el estilo propio, eso es lo que a mí me gusta ver en un artista. En cuanto a la complejidad y la profundidad en el estudio de cada estilo artístico dependen de los intereses de cada institución, si forma docentes o forma artistas, y del interés del estudiante. La visión general de cada movimiento artístico no es difícil de encontrar pero si uno quiere más hay que salir a buscar el lugar más adecuado.

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Autor

Eduardo Senac