Un 10 de diciembre de 1995, Grupal Utopía se mostraba en sociedad por primera vez, pisando el escenario de la otrora Peña El Alero. En estos 30 años transcurridos, con algunos cambios en su formación, ha logrado consolidar, pacientemente, una idea musical, construyendo un estilo propio donde la impronta vocal e instrumental viene plasmándose en cada una de sus presentaciones.
Utopía se ha sostenido sobre una línea musical, la supo mantener, con un repertorio cuidado y elaborando nuevas versiones de canciones tradicionales. Ese compromiso desde los inicios, y el impulso que fue fortaleciéndose a medida que avanzó el tiempo, los ha llevado a recorrer diferentes rincones del país, obteniendo reconocimientos y premios, destacándose citas emblemáticas como los festivales de Jesús María, Baradero o Cosquín, escenario que volverán a pisar en enero, tras ganar en el Pre Cosquín realizado días atrás en la subsede Ingeniero Luiggi.
En el comienzo estuvieron Néstor Tobarías, Julio Ortiz, Mario Ribeiro, Alberto Esperanza, Ricardo Miner y Walter Ribeiro. Cuando se fue Miner, se sumaron Carlos Bernardini y Daniel Musso. Durante un tiempo Jorge Woychejoski acompañó con el bajo. Luego asomaría Héctor Bossi en el momento que Musso dejó de pertenecer al grupo. Bernardini se fue en el 2009, e ingresó Guillermo Baigorria, quien estuvo hasta el 2015, cuando Utopía comenzó a presentarse con Diego Avalos ocupando su lugar. Juani Ribeiro perteneció un par de años, al igual que Nazareno Ribeiro y Fabricio Martínez, quien estuvo al frente de los teclados.


Con el regreso de Musso para reemplazar a Bossi, al poco tiempo se produjo la incorporación de Isaías Fredes, tras la ida de Avalos, pero permaneció poco tiempo en la formación, siendo reemplazado por Martín Pérez, ex integrante de Beraca Pampa. Utopía se muestra hoy con Tobarías (voz y coros), Mario Ribeiro (guitarra base, voz, coros y arreglador vocal), Ortiz (primera guitarra y arreglador musical), Esperanza (percusión y coros), Musso (bajo cantante y coros) y Pérez (primera voz, coros y guitarra base).
El próximo domingo 21 de diciembre, la formación brindará un concierto en MEdANo, desde las 21 horas. La velada, denominada 30 años de Utopías, contará con la presencia de varios invitados, quienes se sumarán a la celebración. Las entradas anticipadas pueden adquirirse llamando al 2302-617562. Será una noche de recorrido por aquellas canciones que acompañaron, y acompañan, cada presentación. Un repertorio regado por la seriedad puesta de manifiesto cada vez que se reencuentran con el público.
Seguramente estarán Viejas promesas (Peteco Carabajal), Por las bardas (una cueca de autoría propia que aparece en el último EP llamado 30 años), A Monteros (Pedro Favini, Jorge Da Silva, Chango Nieto), Dulcerita mía (José Osvaldo del Socorro Sosa Cordero-Abel Montes), Oración del remanso (Jorge Fandermole), El Montesino (Carlos Figueroa), Ríos de arena (Pablo Ribeiro), Criollita santiagueña (Andrés Chazarreta-Atahualpa Yupanqui), Zamba para no morir (Hamlet Lima Quintana-Norberto Ambros y Alfredo Rosales), Como los cardos rusos (Roberto Palmer), Entra a mi hogar (Juan Carlos y Carlos Carabajal), o Eterno amor (Martín Paz-Miguel Angel Arce), entre otras.




Néstor Tobarías: Uno se pone a pensar sobre todo este tiempo que llevamos, y sinceramente nunca imaginamos, desde esa vez que nos juntamos con Mario (Ribeiro) y Julio (Ortiz) en el garage de casa para comer un churrasco y conversar un poco de música, que íbamos a llegar a 30 años ininterrumpidos. Realmente era algo impensado en aquel momento. Que el grupo se siga manteniendo, que nos sigamos juntando todas las semanas para ensayar y aportando para renovar el repertorio, que permanezcamos cuatro integrantes de la primera formación, todo eso me genera una satisfacción enorme. Vivimos momentos inolvidables, compartiendo con grandes artistas distintos escenarios, los más importantes del país. Uno que llevo en mi corazón fue cuando actuamos como teloneros de la inmensa Mercedes Sosa, una noche en la que conversamos con ella en su camarín y le entregamos un presente. O la vez que nos presentamos en Jesús María, en una velada televisada a todo el país, interpretamos cuatro canciones, bajamos y subió Jairo para cerrar la noche. Otros momentos para destacar fueron las actuaciones en el Salón de los Pasos Perdidos, en la Feria de las Provincias en Palermo, en el Encuentro de Artistas Patagónicos que se hizo en Bariloche, o las tres veces que estuvimos en el Festival de los Pueblos Cuyanos, en Villa Mercedes.
Mario Ribeiro: En mayo del 95 empezamos con los ensayos y todo surgió a través de una propuesta que me hizo Néstor (Tobarías), porque quería presentarse a cantar unos temas en un evento que se realizaba en la Escuela Normal. Nosotros hacía poco tiempo habíamos dejado Los Brokers, en ese momento yo trabaja en el centro y se arrima hasta mi laburo para hacerme la invitación. Me dijo que eran dos o tres temas, le respondí que no tenía ningún problema, y que avisaría a Julio (Ortiz) y a mi hermano Mochila para sumarlos. Ensayamos y la actuación sinceramente salió redondita. Pocos días después hablo con Néstor sobre la idea de armar un grupo, buscando hacer folclore o temas melódicos como para armar un repertorio de diez o 15 canciones. Estuvo de acuerdo, y así fue que los cuatro arrancamos ensayando en la casa de él. Luego llamamos a Beto (Esperanza) para la parte de la percusión, estaba Ricardo Miner, y así surgió todo. Cuatro o cinco meses después tuvimos la posibilidad de tocar en El Alero, gracias a Tito Besada que nos dio el espacio, y de esa manera hicimos nuestra primera actuación. En ese momento aún no se llamaba Utopía, aparecimos como Reencuentro. Julio Ortiz fue quien tiró el nombre que nos identifica desde ese momento.
Alberto Esperanza: Tengo las mejores sensaciones de todo este tiempo transcurrido, los recuerdos positivos se imponen largamente a cierta situación negativa. Hemos recorrido los escenarios más importantes del país, cada región, todo a través de la música. Eso es algo irreemplazable, poder hacer lo que te gusta y conocer lugares de la tierra que uno ama. Algo que me dejó marcado fue lo sucedido a las cinco de la mañana de un 29 de febrero de 1999, cuando el locutor oficial nos anunció como ganadores en el Rubro Vocal Instrumental de Proyección Folclórica en el Pre Festival Nacional de Baradero, obteniendo el derecho de grabar un disco y la actuación en una de las tres noches centrales, compartiendo esa jornada con la enorme Mercedes Sosa. Nosotros habíamos hablado con su hijo previamente, queríamos entregarle un presente y ella salió al pasillo, ante la prensa que estaba esperándola, y lo primero que dijo fue «¿Dónde están los pampeanos?». Nos hizo pasar a su camarín, conversamos y nos recordó que, tras el exilio, su primera actuación había sido en Ferro de Pico. Ese fue un momento que no olvidaré jamás. Cada vez que veo la foto me produce algo nuevo. Otras dos actuaciones que me marcaron fueron en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso Nacional y nuestra primera vez en el escenario principal de Cosquín, en 2006. Fue algo impresionante, con una plaza Próspero Molina repleta de público.
Julio Ortiz: Más allá de ser una experiencia enriquecedora en cuanto a lo artístico, lo que destaco de todo este tiempo es haber convivido, y seguir conviviendo, con excelentes personas, con amigos, algunos que ya no están. Eso es lo más importante para mi. Y en lo referido al nombre que lleva el grupo, recuerdo que en un primer momento no estaba claro qué tipo de música íbamos a hacer. Miner venía del tango, otros querían hacer folclore, a mi me convocaba muchísimo el jazz, por lo que expresé que era imposible hacer todo eso junto, que era una utopía…Mochila Ribeiro dice en ese momento «Suena lindo esa palabra…», y bueno, así fue como quedó bautizado el grupo.
Daniel Musso: Las vivencias son varias, y muy lindas todas. Recuerdo en el 2003, cuando viajamos a Córdoba para competir en el Pre Cosquín, y a su vez teníamos en nuestras manos el Pre Jesús María. Cuando arribamos a Jesús María, desde Cosquín, lo hicimos con unas remeras blancas promocionando a una heladería de General Pico. En la entrada al predio, una persona nos dice que no tenían registrado nuestro nombre, que no sabía del tema, y que no podía hacer nada para que ingresáramos. Sorprendidos, decidimos volver a Cosquín para seguir compitiendo. Los muchachos fueron subiendo al micro, y en cuanto a mi, algo bajoneado, sin poder entender lo que pasaba, me retrasé un poco. Fue en ese momento que veo a una mujer policía, me acerco para hablar, le planteé el problema, y ella me invitó a que la acompañara, que me llevaría ante una autoridad del festival. Fuimos hasta casi el escenario, la mujer le cuenta lo que le había dicho, y el hombre con quien hablaba, sorprendido, exclama «¡Utopía!, ya tienen que subir al escenario…!!! Que dejen las cosas en el camarín, y suban lo más rápido posible». Fue algo insólito, los muchachos me estaban esperando arriba del micro para irnos, por lo que fui corriendo a decirles que tenían que bajarse para marchar al escenario. Cantamos, salió todo bien, y nos volvimos a Cosquín, pensando que ya estaba, que habíamos cumplido con nuestro cometido. Una vez que regresamos a Pico, a la semana, nos avisan que nos habían dando la mención de honor, y estábamos seleccionados para cantar en la edición siguiente, en las fechas principales. Una gran sorpresa, de la nada misma a terminar con esa hermosa noticia. Cuando parecía ser un paso intrascendente por Jesús María, terminó siendo algo soñado. Utopía te brinda cosas importantes, un plus que hace que uno tenga ganas de seguir, mejorarse todos los días un poco más. Hacía 20 años que me había ido por cuestiones personales, y cuando surgió la posibilidad de volver, ni lo dudé.
Martín Pérez: Hace muy poco tiempo que me sumé a Utopía, ha sido algo emocionante en lo personal, me produjo mucha alegría poder formar parte de un grupo con tanta trayectoria. La convocatoria me tomó de sorpresa, mi debut fue en el evento que se hizo en Quemú Quemú, y ahora con toda la mayor expectativa y muy ansiosos ante lo que se viene, como una nueva participación del grupo en Cosquín, y el concierto por los 30 años.