Una pianista exquisita lista para transitar cualquier terreno. En sus presentaciones no resigna la aspiración vocal, pero principalmente muestra una sensibilidad acentuada para lograr que sus dedos canten unas melodías bellísimas, con una línea y un fraseo siempre fuera de cualquier previsibilidad. La pianista Karina Bastías tiene una manera personal de sonar. Un pensamiento armónico de talento para encontrar climas y contrastes.
Nacida en Chile, pero con toda su infancia y parte de su adolescencia transitada en el sur del país, en General Roca, Bastías se radicó en nuestra ciudad hace diez años. Luego de una permanencia de algunos meses en tierra rionegrina, regresó aquí, y mañana domingo será la encargada de cerrar la sexta edición del Ciclo de Cuerdas y Vientos, actividad que lleva el sello organizativo de la Dirección de Cultura local.
A partir de las 19.30 horas, en la Sala 1 del Centro Cultural Maracó, Bastías recorrerá un variado menú musical que abarcarálas cinco regiones del país, cada una con sus estilos e influencias bien definidas. En su concierto, con entrada libre y gratuita, no faltarán las milongas, chacareras, zambas, huellas, cuecas, chayas y hasta un loncomeo, con la intérprete brindando información adicional de cada obra. “El concierto tendrá carácter didáctico, estaré aportando datos de compositores y referencias de las diferentes corrientes musicales que se fueron ensamblando en el marco de una fusión de culturas”, contó Bastías.
El repertorio incluirá la chacarera “Campo afuera” (Carlos Di Fulvio), “Zamba del laurel” y la cueca “La arenosa” (Cuchi Leguizamón), “Alfonsina y el mar” (Ariel Ramírez), el taquirari “A mi palomita”, “Carnavalito quebradeño”, “Chayita del vidalero” (Ramón Navarro), “Taquito militar” (Mariano Mores), “Adiós Nonino” (Astor Piazzolla), “Pedro canoero” (Teresa Parodi), “Para Chaco y Corrientes” (Luis Salinas), el loncomeo “Quimey Neuquén” (Marcelo Berbel), y en el final estarán los autores pampeanos como Roberto Yacomuzzi (“De ida y vuelta”) y Julio Domínguez “El Bardino” (Milonga baya”). “Quimey Neuquén” será la novedad en el repertorio de la pianista, quien transcribió manuscritos al no existir partitura para piano de esta obra patagónica.
Bastías inició sus estudios a los diez años, con la profesora Silvia Shimpf, para luego asistir al Instituto Nacional Superior de Arte, donde se recibió de intérprete nacional en piano. Al obtener una beca hizo el profesorado nacional de música con especialidad en piano, en Libertador San Martín (Entre Ríos), cursando posteriormente estudios superiores de licenciatura en artes musicales en el IUNA, Buenos Aires. Previamente, trabajó en una escuela de frontera, en territorio paraguayo. Otras dos referencias en su formación fueron Ana María Muchiolo y Nidia Kopisth.
Una manera personal de sonar
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