Entre las letras y la energía, Eduardo Senac —escritor, editor de la revista cultural Viejo Mar y distinguido por el Congreso de la Nación por su trayectoria literaria— propone un puente hacia lo sutil. A través de una formación integral que comienza el próximo 10 de enero en General Pico, Senac invita a descorrer el velo de lo cotidiano para explorar la radiestesia: esa disciplina milenaria que hoy se reinventa bajo la mirada de la física cuántica. En un recorrido de tres sábados consecutivos, los participantes aprenderán a sintonizar con el entorno, acceder a su guía interna y dirigir la energía, en lo que promete ser no solo un curso técnico, sino una verdadera transformación en la forma de percibir la realidad y lo que nos define como seres sensibles.
Amablemente ha condescendido a esta entrevista para contarnos en qué consiste la disciplina y qué podremos conocer si nos acercamos a sus propuestas.
Eduardo, lo primero que nos inquieta es no saber exactamente qué es la Radiestesia. ¿Cómo la definirías? ¿Qué objetivos persigue?
La radiestesia es simplemente la capacidad de sentir las radiaciones, la energía que cada persona, cada lugar e incluso cada objeto emite. Desde que el físico Max Planck gana el Nobel sentando las bases de la física cuántica, se determina que no somos partículas, sino ondas. Eso significa que todos somos básicamente energía y la energía puede detectarse y medirse a través de la radiestesia. Entonces podes medir espacios, alimentos, tus estados de ánimo, órganos y todo lo que existe y actuar a partir de eso. Es conocer e interactuar con el mundo invisible que nos rodea y penetra, influenciando tu salud, tu economía, tu realidad toda. Y eso es solo la radiestesia clásica. La radiestesia cuántica promete aún mucho más.
¿Qué registros históricos hay de su presencia en la cultura? ¿O es una disciplina joven?
La radiestesia acompañó a la humanidad desde sus orígenes. No podría haber sobrevivido nuestra especie sin ella. Era indispensable para encontrar agua, y aun se la utiliza de ese modo al día de hoy. Otros usos fueron para hallar oro, metales, petróleo. Hay una empresa petrolera canadiense que contrata radiestesistas para buscar yacimientos. Ocurre que con lo que te decía recién sobre el padre de la física cuántica, finalmente se da con una posible explicación al fenómeno de la radiestesia, que siempre estuvo con nosotros, que siempre funcionó, pero no se sabía por qué.
¿Cómo tomaste contacto con ella? ¿Qué te resonó especialmente para abrazarla desde la investigación y la práctica?
Fue a través de una radiestesista uruguaya que trabaja de forma profesional y que se formó con los jesuitas. Los jesuitas son grandes radiestesistas. Y lo que más me impresionó es el modo práctico, visible, contundente de medir las energías. Para alguien como yo, que vengo del mundo de la filosofía y la literatura, es decir de la duda, fue justo la demostración que necesitaba para ver lo que los ojos no pueden ver.
Si tuvieras que contar en qué podría redundar en la vida cotidiana de la gente, ¿qué ventajas consignarías?
En mi caso me dio perspectiva, una nueva profundidad en mi opinión sobre la existencia: ver lo que los ojos no pueden. Eso principalmente, y luego aplicaciones sobre la salud física y mental, sobre tus relaciones, tu economía, tu modo de estar en el mundo y como direccionar esas energías. En suma, pasas de ser un simple espectador de tu propia vida, a ser un creador ciertamente moderado pero creador al fin, de tu realidad.
¿Qué instrumentos se utilizan en su ejecución y a qué resultados puede aspirar?
Las dos herramientas fundamentales son las varillas duales y el péndulo. Ellas son como la aguja del velocímetro del auto. No son la velocidad, pero te permiten constatar el movimiento.
Algunas figuras como el Padre Mario han utilizado sus principios para diagnosticar enfermedades. Y utilizaban un péndulo para medir la energía. ¿Qué opinás sobre esos métodos y esos fines?
Bueno, esa es una de las aplicaciones y yo mismo experimenté. Cada radiestesista tiene una inclinación en particular. Algunos se dedican a la sanación, otros a las geopatías de la tierra. A mí me interesa fundamentalmente la radiestesia cuántica y las posibilidades oraculares e incluso de canalización que ofrece.
Y, por último, ¿cómo está pensado el taller que estás a punto de dictar? ¿Qué encontrará allí quien asista? ¿Qué requisitos hay para participar y qué expectativas futuras creés que nacerán a partir de él?
Puede asistir cualquier persona que esté interesada y van a encontrar lo que yo encontré en su momento. La visibilización del mundo invisible. Volverán a sus casas y podrán saber si duermen en el lugar adecuado por ejemplo, o cómo medirse a sí mismos a cada momento para conocerse mejor. Y respecto a las expectativas, pues habrá un antes y un después, la radiestesia es la mejor forma que encontré para combatir la ceguera.
Muchas gracias, Eduardo Senac.
Muy tentadora la propuesta de sumergirse en un conocimiento semejante. Quienes tienen la suerte de estar cerca de Pico, que aprovechen su ubicación radiestésica, quienes no, estaremos atentos a las oportunidades remotas de aprender esta suerte de física metafísica.
Por Gisela Colombo