Me deshago, soy agua buscando tu forma

Me deshago, soy agua buscando tu forma.

Nos sujetamos, amigo,

con el putrefacto hilo perdido

que solo conocimos vos y yo.

Se ha ido el brillo de tus ojos,

se fue con el último adiós imaginado,

porque no hay palabras que dibujen

ese dolor.

Sumergido en el océano de ojos que miran

el último acto: la risa sin voz,

la lágrima sin tristeza,

la luz oscura de lo dicho sin palabra,

de lo que se sabe de no saber nada.

Ojos que vieron lo último visto

en la tierra de los vivientes.

La ansiedad agobia, el pecho oprime.

Somos bridas buscando enfrentarnos,

metales unidos por bulones de huesos y carne,

y el corazón sangra grasa con óxido.

¿A dónde hay una voz que sea oída,

si el final es silencio, oscuridad y olvido?

Viejita mía, vengo a verte triste,

con el alma herida.

Te propongo un cambio:

cámbiame los ojos para ver como vos.

Cuando veas llorar al cielo 

lavando los barros del pecho.

Texto: Dardo Cuellar

Fotografía: Federico Lederhos

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