El mundo de las comparaciones nunca se detuvo ni se detendrá, por cuanto no están de más algunas obvias aclaraciones circunstanciales. Evidentemente la fotografía se diferencia de las demás manifestaciones artísticas en un hecho fundamental y distintivo. Hacer una foto implica haber estado ahí. «Manifiesta la existencia del referente», como dirá Roland Barthes. En las demás artes, el modelo puede estar presente tan sólo en el subconsciente, o es el reflejo de la experiencia, o es fruto de la mentira. De ahí que sea, en teoría, un modelo de veracidad y objetividad, relativamente. Man Ray lo aclaró todo con las siguientes palabras: «Pinto lo que no puede ser fotografiado, algo surgido de la imaginación, o un sueño, o un impulso subconsciente. Fotografío las cosas que no quiero pintar, cosas que ya existen.» Solo que Man Ray debió aclarar o le faltó agregar, que si bien es cierto que esas cosas ya existen, es necesario tener los ojos y la sensibilidad adiestradas para verlas. Están ahí, es cierto, pero pocos lo ven. A nuestra miopía la salva, en este caso, la fotografía artística. Como la de Adriana Mayor, una piquense que muestra los trabajos obtenidos con su cámara Sony digital DSC-H20. A través de ella llegamos a «La vida en macro».
«La vida en macro», por Adriana Mayor
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