Distintas voces revalorizando nuestra poesía

Lila Acevedo y Daniel González (Foto Pablo Rivero Maldonado)

Lila Acevedo y Daniel González (Foto Pablo Rivero Maldonado)

Cinco artistas pampeanos con repertorios y estilos diferentes. En el Auditorio de MEDANO quedó expuesta el sábado último esa singular combinación de melodía, ritmo y armonía para despertar el sentimiento que cobija la poesía de esta provincia. Esa que forma parte de nuestra identidad. El “1° Encuentro Pampeano de Cantores” revalorizó esa riqueza a través de la voz de sus intérpretes. Estuvieron los piquenses Daniel González y José María Michelis, la achense Lila Acevedo, el santarroseño Mario Cejas y ese ícono de la música pampeana llamado Roberto Yacomuzzi. Cada uno generó en los presentes una sensación cálida, transportándolos por paisajes conocidos, y permitiendo descubrir otros nuevos.
La proyección de un video en el comienzo de la velada sirvió para generar el clima, exponiendo el porqué de la convocatoria. Lila Acevedo fue la primera en irrumpir sobre el escenario, interpretando la zamba “Lluvia en el valle”. Luego sería el momento para “Me vuelvo a mis pagos” y “Chacarera de La Pampa”, las tres obras pertenecientes a la compositora Anita Carmen “Chela” Gentile, principal referente de la historia musical popular achense de los últimos cincuenta años. Acevedo cerró con “La Chilquita” (Julio Domínguez-Guillermo Mareque), y a pedido del público se produjo el bis, para lucirse con “Estilo de la calandria” (Juan Carlos Bustriazo Ortíz-Guri Jáquez).

José María Michelis (Foto Pablo Rivero Maldonado)

José María Michelis (Foto Pablo Rivero Maldonado)

Desde el año 2004, José María Michelis viene recorriendo distintos escenarios de la provincia y del país difundiendo el cancionero pampeano. Reinvindicando principalmente la cuestión social y las costumbres, este músico piquense intervino en diferentes manifestaciones artísticas en el norte argentino, como los carnavales de Tilcara y Purmamarca, en la provincia de Jujuy, así como también actuó en un sitio emblemático de la cultura salteña como es la peña “La Panadería del Chuña”.
En 2008 grabó su primer trabajo discográfico, llamado “Para volver”, el que incluyó diez canciones, algunas de ellas con la poesía de Julio Domínguez, Heraldo Hernández y Marcelo Berbel. En el repertorio presentado el sábado por Michelis se concentraron “Buscando la zamba” (Tino Furriol-Machi Sanez), la huella de Roberto Palmer “Como los cardos rusos”, “Coplas para Diego el solitario” (Bustriazo Ortíz-Jáquez), “El viejo Quintín” (B.Ortíz-Bruno Arias), la chacarera “Cieguita de los hacheros” (Miguel Touceda) y “Tranco lento” (Sebastián Caire).
A su turno, Daniel González, organizador del encuentro, presentó en sociedad a su nueva banda, integrada por Jorge Kadir (batería), Lucas Martín (teclados) y Pipo Koncurat (bajo). Un abanico de letras y música de la región pampeana dejó trascender en la primera parte de su actuación. Se fueron sucediendo “Antes que nada” (Carlos Maccario), “De sombras largas” (Roberto Yacomuzzi), “Zamba del río robado” (escrita por Manuel Castilla, y musicalizada por Enrique Fernández Mendía y Guillermo Mareque), y en el tributo a Julio Domínguez “El Bardino”, González se despachó con la milonga “La victoriquense”, “Cueca de la Blanca” y “El Covarrubiano”, un gato perteneciente al recordado músico, poeta y cantor nacido en Algarrobo del Aguila. De forma espontánea, la concurrencia le pidió un tango y González cumplió con lo solicitado, cantando “Guapo y varón” (Enrique Delfino-Manuel Romero), para despedirse a todo ritmo con un candombe de Pablo Domínguez.

Daniel González presentó en sociedad a su nueva banda.

Daniel González presentó en sociedad a su nueva banda.

Con un atado de canciones que apelaron al sentimiento y a la reflexión, el compositor e intérprete santarroseño Mario Cejas, acompañado por Ruben “Chispa” López, uno de los mejores percusionistas que tiene esta provincia, ofrecieron su propuesta musical de calidad. Con su estilo particular, Cejas dejó escuchar su voz en canciones de su autoría como “Un claro de vida”, “Casita blanca”, “Señales urbanas” o “Cita de luna”, además de “Recetas “ (Cejas-Roberto Sessa) y “Canción al canto de mi tierra” (Yacomuzzi-Naldo Labrin).
Cejas comenzó a presentarse como solista en los años setenta, conformando luego el dúo “Zampal” para posteriormente retomar su carrera con trabajos como “Por nuestros días” y “Un claro de vida”. Participó en el “Cancionero de los Ríos” y a partir de la década del noventa se sumó a la agrupación Músicos Pampeanos del Encuentro, que se encargó de gestionar encuentros que se sumaban a ese proyecto de Músicos Patagónicos, para impulsar diferentes expresiones musicales de la región. En cuanto a “Chispa” López, es un experimentado percusionista y baterista, integrante de “Sol Naciente” y el trío “Quetral”, además de participar en el espectáculo “Divino Tango” y formar parte del Grupo de Jazz Santa Rosa en ocasión de distintas giras. Cuando Cejas y el recientemente desaparecido Raúl Fernández Olivi volvieron a unirse para reinventar Zampal, López se sumó para aportar su virtuosismo.

"Chispa" López y Mario Cejas (Foto Pablo Rivero Maldonado)

«Chispa» López y Mario Cejas (Foto Pablo Rivero Maldonado)

El cierre del espectáculo estuvo a cargo del quemuense Roberto Yacomuzzi, uno de los compositores más reconocidos de nuestro folklore. Esa voz que ha trascendido los límites de nuestra provincia ganó el aire de MEDANO en la interpretación de “Batón de algodón”, “De sombras largas”, “Confesión del viento”, “Mi consuelo”, “El camino del agua”, “Como un vuelo de pájaro”, ganando en emotividad cuando surgió la letra de “Tren de caracú”, perteneciente a otro quemuense, Néstor Martín, presente el sábado, amigo de Yacomuzzi, y compañero en aquellas primeras guitarreadas que se gestaban en el pueblo.
Yacomuzzi estuvo acompañado por Roberto “Cachín” Palomeque y Martín Santa Juliana (guitarras), y Claudio “Camilo” Camilletti (teclados y guitarrón). En la despedida, después de recibir de manos de González esculturas en cerámica realizadas por la artista piquense Andrea Fabozzi, los cinco músicos compartieron el escenario para interpretar “Huella de ida y vuelta”, compuesta por Yacomuzzi junto a Lalo Molina, y convertida en un verdadero himno pampeano. El cálido aplauso del final renovó la emoción, quedando instalado el convite para una próxima ocasión.

Roberto Yacomuzzi (Foto Pablo Rivero Maldonado)

Roberto Yacomuzzi (Foto Pablo Rivero Maldonado)

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