«El arte zamarrea a nuestro espíritu, lo pone en vilo, y lo agita»

Transcurren más de cinco décadas de un férreo compromiso con el cancionero pampeano. Erigido en uno de los referentes, su aporte alimentado por la poesía y la investigación ha sido vital en todo este tiempo. En su repertorio se pueden encontrar composiciones emblemáticas que trascendieron los límites de nuestra provincia. Rubén Rafael Luis Evangelista nació en Santa Rosa el 1 de mayo de 1946 y bajo el seudónimo de Cacho Arenas, ha realizado una extensa carrera como cantor, músico y compositor.
Integrante de los conjuntos folklóricos “Los Cantores de La Pampa” (1961-69), “Los Cantores de Horco Huasi” (1967), «Dúo Sombrarena» (1973-75), «Agrupación Pampeana Confluencia» (1982-87), dúo «Epuyén (1988/9), «Pampamérica» (1995-2003), y “Grupo Vocal Calandria” (2006), a lo largo de su carrera grabó trece discos con obras propias y de autores y compositores regionales, recibiendo diversos premios y distinciones.
«El canto y la música, en ese orden, son, en conjunto, la parte más importante de mi vida, aunque me siento un creador en un sentido más amplio, lo cual ha regido desde siempre a mi persona, mi quehacer y mi conducta. Estudié pintura durante cuatro años, pero abandoné esa disciplina para dedicarme al canto y la música, que me ganaron para siempre siendo muy joven aún. Componer canciones, escribir textos poéticos y narrar en prosa la historia de nuestra música popular constituyen, entre otras, acciones que completan el trazado de mi perfil artístico-creativo», cuenta Arenas sobre su vínculo con la cultura pampeana.
Su itinerario como músico y cantor comenzó en 1961 en el conjunto folklórico “Los Cantores de La Pampa”. En 1964 hizo su primera experiencia como solista en Buenos Aires, frecuentando peñas, las cantinas de La Boca, teatros de Banfield y Lomas de Zamora (1er. Premio Solista), llegando a actuar en Canal 7. Ese año recibió lecciones de música y guitarra del profesor Héctor Estrada, en Ciudadela. Durante 1967 integró, junto a los pampeanos José Bailo y Manuel Pérez, y al bonaerense Carlos Reigosa, el conjunto “Los Cantores de Horco Huasi”, en San Carlos de Bariloche.
En el ’72 reinició su actividad como solista en Santa Rosa –por primera vez con el seudónimo Cacho Arenas–, y en 1973 creó con el músico, cantor y compositor santarroseño Delfor Sombra el «Dúo Sombrarena», que realiza la grabación de un disco con once obras pampeanas, lo que constituyó una acción trascendente y de singular valor en favor del cancionero pampeano, porque permitió una mayor divulgación de las obras de autores regionales contemporáneos, hasta entonces muy poco conocidas.
«Entré a la actividad artística naturalmente, sin haberlo planeado, y no estaba en mi horizonte personal ser un profesional, más allá de que en plena juventud ése era un sueño realizable. A eso lo comprobé con el Dúo Sombrarena, que de haber continuado estaba listo para dar el paso que lo instalaría en el plano profesional. También las etapas de solista y con Confluencia, fueron preparatorias de sendas carreras profesionales, que al final no se cumplieron; en estos casos, la edad, los atavíos familiares y laborales, fueron determinantes».
Como escritor autodidacta, Arenas es autor de libros de investigación histórica musical, ensayos, relatos, notas y crónicas periodísticas y poesía. Ha escrito guiones para radio, televisión, videos y puestas en escena de espectáculos artísticos, publicando en el suplemento cultural “Caldenia” del diario “La Arena”; en la revista “1º de Octubre”, de la CPE; y en la revista cultural “Museo Salvaje”, actuando además como corresponsal de la revista porteña «Folklore» (1976-1982).
«Hubo un momento en que los de mi generación artística nos dimos cuenta que alcanzar el profesionalismo real sería una rareza, y comenzamos a reconocer y valorar la tarea que teníamos que realizar aquí, en nuestro lugar, de contribuir al desarrollo y divulgación de nuestro cancionero, tan rico y bello, además de original. Para entonces, hacía muchos años que yo venía observando y estudiando la música pampeana y sus cultores, de modo que para mí, aquella reflexión sobre la canción pampeana me tomó en pleno camino y plena tarea. La investigación y la escritura sobre esa temática, fueron prolongaciones naturales de mi actividad de cantor y compositor. Esa labor se extendió en el tiempo hasta el presente, y la llevé adelante junto a las esporádicas vueltas a los escenarios. Sin embargo, el canto y la música siguieron siendo los verdaderos movilizadores de mis sentidos y mi predisposición creativa en general».
Arenas volvió a sus presentaciones individuales en 1975, y realizó desde 1979 en adelante, diversas ediciones de discos y casetes como solista, en producciones que contaron con arreglos y dirección artística de músicos de la talla de José Luis Castiñeira de Dios, Gabriel Senanes y Alfredo Rey. También lo acompañaron en distintos trabajos Antonio Tarragó Ros, Litto Nebbia, Roberto Minichilo y Roberto “Fat” Fernández. En 1980 su disco “A la luz de mis sentidos”, fue editado por el prestigioso sello argentino “Trova”. En 1980 integró el movimiento artístico llamado «Cantares que van y vienen» y en 1981 otro, denominado «Musicanto», ambos de resistencia a la dictadura militar.
Entre 1982 y 1989 integró la «Agrupación Pampeana Confluencia» de la que fue creador y fundador, conjunto que marcó una línea importante en lo que se refiere a la evolución de la expresión vocal grupal, exclusivamente sobre obras pampeanas, en la región, bajo la dirección musical del guitarrista y arreglador santarroseño Carlos Urquiza. También formaron parte de “Confluencia”, en distintas etapas, Sergio La Corte, Ernesto del Viso, Guri Jáquez, Claudia Lupardo y Carlos Evangelista. Además de otros materiales, el grupo grabó buena parte de la poesía musicalizada del poeta Juan Carlos Bustriazo Ortiz. Formó en 1990 el dúo «Epuyén» junto a la cantante Claudia Lupardo, en cuyo caso quedó grabado el material “Comarca de Guitarras”, todas obras de Cacho, algunas sobre poesías de otros autores, como la que da nombre a la placa, perteneciente al poeta Edgar Morisoli.
Entre 1995 y 1997 se sumó al grupo «Pampamérica», con cuyos integrantes realiza la primera experiencia de capacitación docente de maestros especiales de música en todo el ámbito provincial. En los años 95 y 96 fueron canciones suyas –una en colaboración con Morisoli y otra con el realiquense Carlos Rodrigo– las seleccionadas en la subsede Ingeniero Luiggi para competir en el Pre-Cosquín. A lo largo de su carrera grabó 13 discos en la mitad de los cuales Arenas ha volcado parte de su producción como autor y compositor. Además de sus propias poesías, ha musicalizado títulos de Bustriazo Ortiz, Morisoli, Rodrigo, Raimond Claverié, Julio Domínguez, Ana María Lassalle, Águeda Franco, Graciela Pascualetto, Diana Olivera, Ana María Otálora, Alberto Cestino, María Claverié de Toral, Carlos Evangelista y Liliana Casabonne.
El quinteto vocal “Pampamérica” presentó en Santa Rosa en diciembre de 2003 su primer disco titulado “Diez años”. En 2005 el grupo fue convocado para abrir el ciclo anual en el Centro Cultural General San Martín de Buenos Aires, junto a “Opus 4”. Al iniciarse el año 2006 se suma al nuevo “Grupo Vocal Calandria”, que funda y dirige Alberto Carpio. El 30 de julio de ese año presenta en el Teatro Español de Santa Rosa un nuevo disco, titulado “Canciones de La Pampa – 1”, con dieciocho nuevas obras suyas, la mitad sobre textos de diversos poetas y escritores pampeanos. Al disco lo conforman músicos y cantantes jóvenes invitados, lo que configura una obra colectiva de características singulares.
En 2011, al cumplir 50 años junto a la música, comenzó la producción de un nuevo disco, para dejar documentado el acontecimiento. La placa, con el título “Celebración de la Canción – Cacho Arenas: 50 Años”, que representa el Volumen 2 de “Canciones de La Pampa”, se terminó de grabar en junio de 2012, y fue presentada el 7 de julio. Como en el caso anterior, participaron cantantes invitados (15 en total), que interpretaron junto al autor 18 obras, pertenecientes al homenajeado y a otros autores provinciales.
«El canto y la canción han sido las formas preferidas de darme a conocer y comunicarme con la gente. También hice alianzas con muchos poetas y escritores musicalizando sus textos. Lo que más me ha movilizado siempre, son las historias de vida contadas en las canciones, aquellas en las que prevalecen los individuos solitarios, los humildes y los que sufren. Nunca he dejado de tomar partido, así que también digo en mis obras mi percepción del mundo, la sociedad y la política, y trato y reflexiono también acerca de la vida, la familia, los sueños y hasta las fantasías», destacó.
En su vínculo con el cine documental, trabajó como asistente de filmación del director Jorge Prelorán mientras éste filmaba en La Pampa (1974-1977) las películas «Los Hijos de Zerda», «Cochengo Miranda», «Héctor Di Mauro, titiritero», y otras. Colaboró con el relevamiento musicológico que realizó en nuestra provincia la licenciada Ercilia Moreno Chá (1973-1976). Dictó las materias “Folklore Ciencia” e “Instrumentos Autóctonos”, en el Centro Polivalente de Arte (1975-1985). Asistió como delegado a distintos foros de estudiosos del folklore, en Cosquín, Paraná, y Santa Rosa. En 1991 y 1992 fue Coordinador de la Comisión Popular del Centenario de Santa Rosa, designado por la Municipalidad. Además, es co-autor, con el escritor Juan Carlos Pumilla, del trabajo bibliográfico y multimedia “Cancionero de los Ríos”, publicado en 1985, 2001 y 2007.
En 1987, el FEP editó su primer trabajo de investigación: «Folklore y Música Popular en La Pampa – Cantores, Guitarreros y Músicos Populares», reeditado en 2010. Escrito en común con el maestro Alberto Carpio, el libro “El Folklore Musical de la Provincia de La Pampa Aplicado en las Escuelas”, fue editado por el Ministerio de Educación en 1997. En 2009 publicó su segundo libro de investigación: “Historia del Cancionero Folklórico Contemporáneo de La Pampa”. Es autor del libro «Dalmiro del Monte y otros poemas y canciones», –inédito– con toda su producción de poesías, textos en prosa y canciones. Es socio de la Asociación Pampeana de Escritores, de cuya CD formó parte (2001- 2004); y fue socio fundador de la Asociación Pampeana de Músicos, nacida el 5 de junio de 2011.
«Siento satisfacción de haber contribuido a la dignificación de la canción y el canto populares, como así también de la poesía y la composición de la música regional, ocultados y negados por un sector de la sociedad al menos hasta mitad del siglo XX. Fue una labor colectiva, y siento que fue un privilegio haber formado parte de esa iniciativa compartida. En la actualidad sigo componiendo, pero canto muy poco públicamente. Tengo todas mis energías puestas en seguir contando nuestra propia historia musical y artística, la que forjamos con empeño poetas, músicos y cantores de esta hermosa provincia nuestra», concluyó Arenas.
Ha actuado además como guionista y conductor del programa cultural “Entonces y Ahora”, dedicado a historiar la música de raíz folklórica en nuestra provincia, y que se emitía por LU33 y LU37. En 1999 fue el musicalizador de la serie de documentales televisivos «Sepia», que produjo y emitió TV Canal 3 de S. Rosa. Integró jurados en certámenes lierarios y tfolklóricos en diferentes puntos de la provincia, y panelista en encuentros y conferencias donde fue abordada la historia y el análisis de los hechos relativos al cancionero regional y el denominado “Cancionero de los Ríos”. Está casado con Silvia Beatriz Urtiaga desde 1968. Tiene tres hijos y cinco nietos.
Arenas transcurre una vida consagrada a diferentes expresiones del arte y en su recorrido vital atraviesa diferentes etapas, algunas duras, como la que transitó la época de la dictadura. Y como es arte es, de alguna forma, la flor de la planta social que en cada lugar tiene características particulares que responden a todo lo que es esa planta, siente que no puede dejar de estar dando cuenta de lo que sucede en la sociedad en donde vive.

1) ¿Qué le hubiese gustado ser?
Músico académico muy bien formado, para crear, también, a través de arreglos musicales y vocales escritos. Mi predisposición natural para imaginar lo musical hubiera tenido así una herramienta formidable. Aprendí algo de música para tocar la guitarra y leer partituras, pero me valgo principalmente de mi intuición, con la que resuelvo todo en ese terreno, y creo que bien.

2) ¿Quisiera cambiar de trabajo?
Me gustaría sólo escribir acerca de mis investigaciones sobre la música; escribir también poesía y relato; y no tener que seguir trabajando –aunque me gusta mucho hacerlo- de editor, diseñador gráfico y publicista, que es mi sustento todavía.

3) ¿Un lugar para vivir en el mundo?
Conozco muy poco el resto del mundo, así que mi lugar es éste en que he nacido y vivido desde siempre. Aquí están mis afectos y mis amigos, que no abandonaría nunca.

4) ¿Qué desea para su vejez?
Mucha tranquilidad, llevar una vida sencilla, leer y estar activo hasta el último día de mi vida.

5) ¿Qué mejoraría de su cuerpo?
Las manos, que son un poco grandes, a pesar de que a ellas de debo el buen toque que, dicen, tengo en la guitarra haciendo ritmo.

6) ¿En qué tarea no se siente inteligente?
No me imagino tener distintos grados de inteligencia según la tarea; más bien me parece una cuestión de habilidades. No sé cocinar ni planchar, por ejemplo, y confieso que nunca quise hallar tiempo para aprender esas tareas.

7) ¿Cuál fue el momento más feliz de su vida?
Cuando volví a ser un civil, el día que me dieron de baja en el Servicio Militar.

8) ¿Su primer trabajo?
Ayudante de mi padre, Rubén Evangelista, en el reparto de mercaderías en los negocios minoristas de Santa Rosa y Toay. Él tenía, con su hermano “Tito”, un almacén por mayor que habían heredado de su padre Vicente.

9) ¿Cuál es el buen cine?
El que deja una moraleja o una enseñanza útil para la humanidad. Me gusta más el cine documental que el argumental, que conozco muy poco.

10) ¿El último libro que leyó?
Me gusta la historia e investigación musicológica. Acabo de leer el libro titulado “Todas las Voces. Tradición y Renovación en Festejos y Músicas Populares de Mendoza”, de varios autores, Universidad de Cuyo, 2013. Y también el libro “Pampa y Rock”, de la escritora santarroseña Diana Acebo, 2014. Leo poca ficción por falta de tiempo, lamentablemente.

11) ¿El mejor libro que leyó?
No sé si fue el mejor, pero sí el que me estremeció: “Torquemada”, de Howard Fast. Allí comprobé los no límites de la abominable Inquisición. También el libro “Ñandeckuéra” (Todos Nosotros, en guaraní), de Víctor Delgado, 2012. La interminable lucha campesina en Paraguay.

12) ¿Un programa de T.V?
Los programas locales no puedo verlos porque sólo tengo el servicio de Directv. Miro los informativos de Telesur y de los canales 7, 9, 11 y 23, y los programas Duro de Domar, Víctor H. Morales, y algunos documentales del canal Encuentro.

13) ¿Qué instrumento musical le gustaría tocar?
Además de la guitarra, que toco, me gustaría ejecutar piano.

14) ¿Qué hito de la historia mundial le hubiese gustado vivir personalmente?
Estar entre la gente que vitoreaba a los Aliados, cuando entraron en París. ¡La alegría colectiva es única!.

15) ¿Cuál fue la vez que más lloró?
Sinceramente, no lo recuerdo, porque era niño.

16) ¿El mejor político en la historia del país?
La actual presidente, Cristina Fernández.

17) ¿La mejor persona que haya conocido?
Raúl Inocencio Urtiaga, mi suegro, ya fallecido.

18) ¿Usted cree en la justicia de este país?
No, porque lamentablemente no es incólume, sino maleable, inestable. Los distintos momentos de nuestra historia fueron dictando su nobleza o genuflexión. Ahora está en un punto muy bajo, porque no es imparcial y actúa en connivencia con los poderes mediáticos y económicos. La Justicia está sospechada permanentemente, porque sus fallos favorecen casi siempre a los grupos concentrados, a la oligarquía y las clases dominantes de Argentina. Sus miembros actúan corporativamente cuando se ven amenazados por la posible injerencia de otro poder que pretenda democratizar su estructura.

19) ¿Qué profesión u oficio nunca ejercería?
Piloto de avión.

20) ¿Un personaje nefasto en nuestra historia?
Jorge Rafael Videla.

21) ¿Le preocupa la muerte?
Me preocupa el tiempo que vaya a darme para todo lo que tengo que hacer todavía. Pero nada más que eso.

22) ¿El arte salva?
El arte es vida, porque pone en movimiento todos los sensores de nuestro ser; activa la percepción y la imaginación y nos deja ver lo invisible; nos enciende y estremece; zamarrea a nuestro espíritu, lo pone en vilo, y lo agita, a veces hasta llegar a la enajenación. Es la forma más excelsa de comunicación con nuestros semejantes, mediante los sentidos. Si el arte es vida, propiamente, entonces sí nos salva.

23) ¿Qué opina del aborto?
Que debe ser legal, para que la mujer decida libremente sobre su cuerpo.

24) ¿Qué le gustaría saber del futuro?
Qué pasará, si habrá evolucionado y si se habrá consolidado la canción pampeana, que es por lo que trabajamos muy duro poetas, cantores, músicos y compositores. En el orden nacional, si finalmente la mayoría del pueblo alcanzó el Poder real y lo ejerce en paz.

25) ¿A quién no dejaría entrar a su casa?
A Magnetto, el ceo de grupo Clarín.

26) ¿Donaría sus órganos?
Sí, claro.

27) ¿Recuerda su primera maestra?
Sí. La señora Delia Martínez de Gamberini, a quien pude entrevistar hace pocos años, para que me hablara sobre su hermano, fallecido, dueño de la primera propaladora de Santa Rosa.

28) ¿Qué opina de la religión?
Caeré en un lugar común, porque diré que es el opio de los pueblos. Pero respeto profundamente al creyente, porque no me siento con derecho a meterme en su espiritualidad. Yo soy agnóstico.

29) ¿Una película?
No sé responder porque hace bastante que no veo cine. En este momento recuerdo “Perfume de mujer”, que me gustó mucho.

30) ¿Cuál es la persona que más le gustaría ver en estos momentos?
A mi madre. Ella necesita la compañía de sus hijos.

31) ¿Le molesta que fumen al lado suyo?
Sí, mucho. Fui fumador entre los 14 y 28 años de edad, y al dejar el cigarrillo comencé a sentir un gran rechazo por el olor al humo, sobre todo si el fumador está cerca de mí en un lugar público.

32) ¿Qué sabe o recuerda de la dictadura militar?
En mi segundo libro, “Historia del Cancionero Folklórico Contemporáneo de La Pampa” (2009), hay un capítulo dedicado a la última dictadura militar. En él incluyo la información referida a la censura a diversos músicos, cantores, poetas y escritores de La Pampa, en ese período negro de nuestra historia. El hecho más doloroso ocurrido a un artista, fue la detención y tortura en Santa Rosa del guitarrista, cantor y compositor uruguayo, que vivía entonces en General Pico, Oscar Perna, de quien yo era muy amigo, como así también de su esposa “Mina” Rodríguez Jara. Yo estuve censurado, según la Policía Federal por supuesta cercanía con los sectores comunistas de Santa Rosa (nunca supe el origen de esa caracterización política; yo tenía cercanía con la Juventud Peronista, no con los comunistas, de quienes también era amigo). Lo cierto es que mis discos no se pasaban por radio, y no podía cantar en vivo. Tan es así, que mis dos primeros discos de solista (1979 y 1980), los presenté en reuniones privadas, en mi ciudad. Recién en 1981, por una gestión ante la Policía Federal de Oscar Noccetti, entonces en el área de extensión cultural de la UNLPam, pude volver a cantar ante el público, y lo hice en el Aula Magna. Mi compañero de dúo Delfor Sombra, partió exiliado a México en 1976, ante el aviso que le llegó del General Camps, que tenía 48 horas para irse del país. En esos años, además, el Estado dejó cesantes a Edgar Morisoli, Muruma Lucero, Ana María Lassalle, Julio Colombato, y otros exponentes, como los nombrados, de las letras, la educación y la cultura de La Pampa. El tema de la dictadura da para escribir mucho más, obviamente.

33) ¿Y de los gobiernos menemistas?
Tengo los peores recuerdos de esa etapa democrática de Argentina. Se entregó el país a los grandes capitales, en el marco de un neoliberalismo atroz, que arrojó a la calle a miles de trabajadores. En mi caso, mi familia fue víctima del plan económico de Cavallo de esos años, ya que perdimos nuestra casa, la única vivienda que teníamos.

34) Se encuentra con Cristina en un ascensor, ¿qué le dice?
Que no afloje, que el país la necesita, y le expresaría que la admiro por su fortaleza. También le diría que es imperioso que tengamos la Ley del aborto, democratizar la Justicia y una ley de entidades financieras, para eliminar la especulación.

35) ¿A quién le gustaría parecerse físicamente?
A mi padre, que de joven tenía un facha bárbara.

36) ¿A quién le gustaría parecerse intelectualmente?
Al poeta Edgar Morisoli. Un ser humano brillante, y además una persona de integridad moral única e insobornable.

37) ¿Le niega o le negó el saludo a alguien?
No, a pesar de que algún conocido lo hubiera merecido en ciertas circunstancias. No recuerdo haber negado el saludo aún a tipos indeseables. Me pasa con los que fueron colaboradores de la última dictadura, que en S.Rosa son varios y nos conocemos: yo los saludo, a pesar de que algunos de ellos me tenían en la mira como cantor, en aquellos años oscuros.

38) ¿Qué le gustaría saber ante todo?
De dónde venimos, por qué estamos aquí. Qué calidad de personas eran mis ascendientes y serán mis descendientes más remotos. Qué dirán y pensarán del rastro que hemos dejado.

39) ¿Santa Rosa está bien gobernada?
Está gobernada como se puede, que es como la han gobernado todos los intendentes en las últimas décadas. ¿Qué puede hacer la intendencia con plata escasa, las instalaciones estructurales de la ciudad obsoletas, la provisión de agua potable impredecible, y una ciudad acotada cuyo parque automotor se expande exponencialmente, por nombrar sólo unos pocos tópicos que están a la vista de los vecinos? Eso sí, Luis Larrañaga tiene, como mínimo, dos arietes que señalan un camino cierto: José Sevilla y Miguel García, quienes desde la Secretaria de Gobierno y la de Cultura, respectivamente, movilizan esas áreas con mucha solvencia, y eso se puede verificar. La recuperación del Molino Werner, que ya está empezando a ser una realidad, va a ser un símbolo que identificará la gestión comunal de Larrañaga.

40) ¿Su peor defecto?
Me falta un poco de disciplina en mis quehaceres, porque trabajo muchas horas al día, que debería aprovechar mejor. El factor tiempo se ha transformado para mí en el bien más preciado en los últimos años.

41) ¿Qué le gusta regalar?
Discos de música. También libros.

42) ¿Qué piensa del periodismo en general?
Es demasiado amplio el tema como para dar una única y breve respuesta. No obstante respondo, al menos lo siguiente: El periodismo es comunicación, y la comunicación es poder en el mundo de hoy. Ese poder consiste en practicar la dominación de las sociedades por medio del control e inducción de la información. A ello se opone un periodismo serio, honesto y que se practica a favor y en apoyo de la clase trabajadora, la clase media y las comunidades económica y culturalmente vulnerables, como así también los pueblos originarios. Los periodistas se enrolan en una u otra postura según su convicción política. No existe el periodismo objetivo. En América latina el periodismo de los países con gobiernos progresistas, luchan contra los grupos concentrados de la comunicación que responden a los dictados de la Casa Blanca y el capitalismo salvaje, representados, entre otros, por Televisa, CNN, Caracol, O’Glogo, Clarín, etc. En cuanto a la profesión periodística, en la Argentina al menos, en los últimos lustros se ha desarrollado mucho cuantitativa y cualitativamente, entre otros factores, porque el avance de las tecnologías comunicacionales y la aparición de las redes sociales y muchos otros medios virtuales, han abierto el camino a la democratización de la palabra, con lo que se pueden escuchar muchas más voces y opiniones con buena formación cultural y política; y ha permitido también el desarrollo del periodismo de investigación. Son jóvenes quienes hacen el principal aporte a la excelencia del producto periodístico que llega hoy a nuestros hogares. Observo que se ha desarrollado mucho el periodismo especializado, que profundiza más y comenta e informa mejor sobre sus particularidades.

43) ¿Justificaría en algún caso la tortura y aún la muerte?
No, jamás.

44) Se incendia su casa, sólo puede llevarse una cosa, ¿cuál?
Mis computadoras, que a esta altura ya son mi vida misma, porque en ellas están todos mis materiales de investigación de varias décadas de trabajo.

45) ¿Una canción?
“Faustino Guzmán”, un texto y una música que creé en 1972, con que trato de reivindicar la dignidad de mi abuelo materno, analfabeto y explotado toda su vida.

46) ¿Cuál lugar de la casa es el mejor para leer?
Mi sala de trabajo, en la parte posterior de la vivienda.

47) ¿Si fuese presidente, qué es lo primero que haría?
Construiría buenas viviendas en los mismos sitios en que se encuentran las villas en todas las ciudades del país, sin desplazar a nadie del lugar.

48) ¿Si fuese Dios, qué es lo primero que haría?
Dictaminaría igualdad total entre todos los seres humanos del planeta.

49) ¿Cuál fue la persona que más lo ayudó?
El documentalista y director de cine Jorge Prelorán, y también la licenciada Ercilia Moreno Chá, quien me condujo al cineasta. Fui asistente de dirección y filmación de películas que Prelorán filmó en La Pampa, y él fue mi maestro en el arte de documentar. Me transfirió sus experiencias, y mi vínculo con él significó un quiebre y redireccionamiento de mis intereses y proyectos de vida y laborales.

50) ¿Se arrepiente de algo?
No. Yo soy mi cuerpo, mi pensamiento y mi experiencia de vida, que a veces me fue dada y que otras veces pude elegir. Y los yerros pequeños o importantes también me forjaron, de modo que no reniego de nada. Si no fuera así, no sería quien soy.

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