Los elegidos de José María Michelis (músico)

Un libro: «El alquimista», de Paulo Coelho.

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«Me gusta leer, pero no soy gran consumidor de libros, aunque algunos tengo. En particular tengo dos que son importantes en mi pequeño estante. El Alquimista, de Paulo Coelho, donde aprendí que hay que luchar por un sueño, donde nosotros somos los únicos responsables de forjar nuestro futuro, dejando que el universo conspire y te lo cumpla. El otro es Canto Quetral, de Juan Carlos Bustriazo Ortiz, porque a mi entender es la biblia de la literatura pampeana.

Fragmento: «Es fácil entender que siempre existe en el mundo una persona que espera a otra, ya sea en medio del desierto o en medio de una gran ciudad. Y cuando estas personas se cruzan y sus ojos se encuentran, todo el pasado y todo el futuro pierde su importancia por completo, y sólo existe aquel momento…”

Una canción: «Cuando me vuelva viejo», de Heraldo Hernández y Miguel Touceda.

Y cuando me vuelva viejo, que haré con todo el camino.
Dónde dejaré la sombras, quién se llevará mis hijos.
A quién le daré mis ojos, a quién mi pilchas, mi acento
quién quedará con mi ciencia hurgándome en los silencios.

Dónde dejaré el cansancio, si no fuera en el viento.
Por no degollar lo vivo, tal vez lo enyunte al recuerdo.
Cuál será el que quedará con mi conciencia y los sueños.
Y quién será la elegida de enlutarme los secretos.

La muerte tiene sus cosas, tiene la vida de vez.
Una es caja de misterios, la otra golpea en las sienes.
Hembras las dos bien guampudas, bien sabedoras de oficio.
Si hoy voy por la vida traigo, la muerte a orillas del siglo.
Y cuando me vuelva viejo, que haré del sol y del vino.

«Hay muchas canciones, pero no todas expresan cosas coherentes. A la hora de presentar un tema evalúo mucho ese aspecto. A la mente se me viene especialmente una, es pampeana, se trata de la milonga escrita por Heraldo Hernández, con música de Miguel Touceda, que se llama “Cuando me vuelva viejo”. En esta milonga Heraldo se pregunta qué pasaría cuando él ya no esté. “Quién se llevará mis hijos”, «Quién quedará con mi ciencia hurgándome los silencios”, «Quién se llevará mis pilchas, mi acento”, “Quién será la elegida de enlutarme los silencios”, frases sueltas que a mí en particular me es imposible cantarlas porque quiebro en el primer acorde. Rescato también “Zona de promesas”, de Gustavo Cerati. Componerle la única canción que le dedicó a la madre y con tremendo mensaje, como si lo hubiera soñado. Entiendo que ambas canciones en cierta forma dejaron plasmada una premonición de su destino».

Un disco: «Mensajes del alma», de León Gieco.

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«Como músico estoy rodeado de discos, aunque ya se ha perdido un poco el hábito de comprar, hoy se graba o se descarga todo a través de internet y se guarda en diversos formatos raros en una computadora. ¡Vaya uno a entender, no me considero tecnológico!! Pregunto ¿qué más lindo que comprar un cd? Tomarse ese tiempo de hacer una buena elección, llegar a casa ansioso de cortar el papel celofán, respirar el aroma de la impresión y luego poder disfrutarlo…Tengo una manía con los cds. Están seleccionados por autor, año de edición, género y todo lo que respecta al orden, y si es posible, autografiado. Pero hay uno en particular que es increíble. “Mensajes del alma” de León Gieco, un trabajo sin desperdicio de principio a fin. Materia pendiente es lograr la firma de León. Siempre se me escabulló.

Una película: «Caballos salvajes» (1995), de Marcelo Piñeyro.

«Elijo esta película sin dudarlo. En verdad nunca me pregunté el porqué de las miles de veces que la he visto y me sigue atrapando tanto, sabiendo los diálogos y las escenas de memoria como si fuera el director. ¿Será porque uno sueña que un día cualquiera te cambie la vida así de golpe? No deja de ser actual por más que pasen los años, sin dejar de tener similitud con las circunstancias de la vida misma. El vivir todos los días como si fuera el último, luchar por un sueño, gente que quiere verte en el camino como la que se une y solidariza».

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