Un libro: «Papillon», de Henri Charrière.
«Me gustan mucho los relatos de hechos que realmente sucedieron, me hacen sentir dentro del personaje principal, me conmueven esas historias de algo que fue verdadero. «Papillon» me llegó porque son las memorias de alguien que hizo todo lo posible para ser libre, que pasó por todas….Lo metieron preso injustamente, luchó para escaparse y sobrevivir, una y otra vez. Fue una aventura a la fuerza. Muy atrapante y emocionante. Leer ese libro en mi adolescencia me abrió la cabeza».
Fragmento: «Con un cuartillo de café en la mano, el especialista en asesinatos en serie me despierta y, como si nada hubiera pasado, me da los buenos días con una sonrisa magníficamente cordial. El día se ha levantado.
— Toma, bébete el café. Cómete una galleta: ya tiene margarina.
Después de haber comido y bebido, me lavo afuera, tomando agua de un tonel que está siempre lleno.
— ¿Quieres ayudarme, Papillon?
— Sí —le digo sin preguntarle a qué.
Tiramos de los pies de los cadáveres medio quemados. Advierto, sin decir nada, que los tres tienen el vientre abierto. El simpático Cuic-Cuic debió de buscar en sus intestinos si llevaban un estuche. ¿Seguro que eran cazadores de hombres? ¿Por qué no cazadores de mariposas o de bestias? ¿Los ha matado para defenderse o para robarles? En fin, ya he pensado bastante en eso. Volvemos a colocarlos en un agujero de la carbonera, bien cubiertos de madera y arcilla. Abrimos dos chimeneas de aireación y la carbonera reanuda sus dos funciones: hacer carbón vegetal y transformar en cenizas los tres fiambres. »
Una canción: «La vuelta al mundo», de Calle 13.
«Hay muchas que me gustan pero me quedo con esta canción que es una de las que más me identifica como persona. Refiere a dejar todo lo seguro (trabajo, amigos, familia, casa) para hacer un viaje en donde no hay nada seguro. Mi vida siempre giró alrededor de hacer esto. Empecé con malabares porque quería viajar por el mundo, pero el arte es muy fuerte y es otro viaje emocionante también y hace falta estar estacionado en algunos lugares como General Pico o Buenos Aires para hacer bien el viaje artístico, después se termina de complementar con el viaje mismo. Hacen falta las dos cosas, ese equilibrio. De todas formas terminé por amar más al arte que al viaje en sí. Viajo para trabajar en otros lugares, tener nuevos desafíos y nuevos públicos. Viajar por viajar para mí no termina de tener sentido, de ahí que el humor y el circo son ese motivador para moverme.
Un disco: «Lobo suelto, cordero atado», de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
«Lo elijo entre los primeros tres álbumes que escuché y de alguna manera marcaron la etapa de mi adolescencia. Hasta el día de hoy los sigo escuchando. «Lobo suelto, cordero atado» fue en realidad mi primer cassette de música, al poco tiempo se sumaron «Huracanes en luna plateada» de Los Piojos y «Narigón del siglo» de Divididos. Puedo decir que marcaron mi oído musical, era un fanático del rock y después ese oído se fue abriendo, pero por mucho tiempo escuché únicamente rock nacional. Tenía con qué poder identificarme, eso en la adolescencia es importante. Sentirte parte de algo y al mismo tiempo hizo algo de mi personalidad».
Una película: «Luces de la ciudad», de Charles Chaplin.
«Amo a Chaplin. Todas sus películas me hacen emocionar, son muy dulces y graciosas al mismo tiempo, con mensajes sociales. Y Chaplin, con esa capacidad actoral increíble, es un referente muy importante. Con «Luces de la ciudad» llegué a llorar…No quiero olvidarme de «El circo», «Tiempos modernos», «El chico», «Candilejas», etc. Todas tienen algo que es mágico, ninguna tiene desperdicio, y por el momento en que fueron creadas también se llevan otro mérito. Por ejemplo, el discurso en «El gran dictador» es algo que eriza la piel. Chaplin es de las personas que más me conmovieron y siguen conmoviendo, lo que hizo fue indescriptible, no encuentro las palabras para describir todo lo que significó su trabajo, tanto para mí como para el mundo y el arte. Esta clase de personas me demuestran que sí se puede, que no es fácil, por supuesto, pero me hace sentir fuerza y valor para lograr lo que quiera».

