Una poesía de Dardo Cuellar

Hay un ladrón de ilusiones

que roba los juguetes a un bebé,

algo que haga ruido para entretener.

Vi la luna tres noches,

asomándose como queriendo nacer,

y al mismo tiempo,

se rompieron muchos sueños.

Un muchacho estalla las puertas del auto,

escuchando reguetón;

otro hombre se quebranta,

hasta las lágrimas,

escuchando a Caruso cantar, ‘Mi par d’udir ancora’.

Y en un sueño los veo a todos.

Con los ojos queriendo salirse de los párpados,

golpean trozos de caños cortados,

prolijamente,

siguiendo un ritmo,

un sonido extraño, hipnótico.

Y la luna, indiferente a nosotros,

nace eternamente.

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