Hay un ladrón de ilusiones
que roba los juguetes a un bebé,
algo que haga ruido para entretener.
Vi la luna tres noches,
asomándose como queriendo nacer,
y al mismo tiempo,
se rompieron muchos sueños.
Un muchacho estalla las puertas del auto,
escuchando reguetón;
otro hombre se quebranta,
hasta las lágrimas,
escuchando a Caruso cantar, ‘Mi par d’udir ancora’.
Y en un sueño los veo a todos.
Con los ojos queriendo salirse de los párpados,
golpean trozos de caños cortados,
prolijamente,
siguiendo un ritmo,
un sonido extraño, hipnótico.
Y la luna, indiferente a nosotros,
nace eternamente.