Su pluma siempre fresca, propia, profunda

En el temprano otoño de 1921 (8 de abril) nacía en French, Osvaldo Guglielmino. A un siglo de esa fecha, lo expresado a continuación, no será una biografía, como así tampoco un recordatorio oportunamente googleado. Sin dudas se trata de una de las personalidades más lúcidas, íntegras y cabales del mundo de las letras nacionales de la última centuria. La vastedad de su obra, forjada en la investigación, el compromiso y la sensibilidad, le dan la talla de Poeta.

Del siglo 1921-2021; Guglielmino recorrió 96 años, muy cercano a los 97. Su vida y obra estuvieron dedicadas íntegramente al “Ser Nacional”. Con aciertos y contradicciones. Profundamente arraigado a la tierra, a la llanura. Su pluma siempre fresca, propia, profunda. Tanto en prosa como en poesía. Su verba americana y libertaria incomodó e incomoda a propios y extraños. Allí radica gran parte de la invisibilización a la que lo sometieron y someten. Fueron y son notoriamente, groseramente visibles las ausencias de muchos que se rasgan las vestiduras nombrándolo, pero que nunca abordaron su obra, ni escucharon sus palabras. Más aún, deslizaban críticas con alguna denostación barata. De todo el espectro.

Existe demasiado bronce inútil, colgado de los muros en escuelas, colegios, universidades. En la provincia y en Pehuajó. Sería loable, noble, necesario que el ex Colegio Nacional, la Escuela Normal, Escuela Sarmiento, testimoniaran a quien tanto les diera. Qué en sus bibliotecas, se encuentre la obra ausente, con maestros idóneos que promuevan y difundan la misma.

Un barrio popular lleva su nombre. Es justo y válido. Le dedicó un poema que difundimos oportunamente. Es lamentable que mayoritariamente sus moradores, desconozcan al escritor. Quedó trunca su idea (ignoro los motivos) de fundar una biblioteca pública en el barrio. Para ello donaba íntegramente su biblioteca privada. (…).

Unas 50 obras de poesía y música compuestas conjuntamente, atestiguan la estrecha vinculación (de quien escribe) con el maestro:

Canto a Guglielmino (2006)

Himno a la Patria Argentina en su Bicentenario (2010)

Cancionero de Manuel Dorrego (2013)

Canto Fundamental en la llanura Bonaerense (2014)

Cancionero de Manuel Dorrego fue presentado tres veces en Capital Federal: Instituto Juan Manuel de Rosas, Instituto Manuel Dorrego y Facultad de Filosofia y Letras (UBA). Era deseo del poeta presentar la cantata en el edificio donde se desempeñara como funcionario de Perón. Para ello, realizó gestiones, llamó repetidas veces a la ex ministro Teresa Parodi. Nunca recibió respuesta (…) Una paradojal rareza.

Este episodio y tantos otros motivaron largas conversaciones sobre el rol y desempeño de los actores que deben impartir, promover cultura. El primer y gran error: es el que lo sospechan un asunto menor, de poca incidencia electoral.

“No pinta quien tiene ganas, sino quien sabe pintar” postuló Hernández. Y para ello es necesario, vocación y formación. La mayor porción de presupuestos para cultura se desvanecen en entretenimientos pasatistas. En efímeros y lavados festivales. Prevalecen los favoritismos de pensamiento único en las convocatorias. Detrás de formatos en apariencia nobles, se escamotea, se reduce a la mínima expresión lo que merece profundizarse.

Se trabaja denodadamente en la negación de lo genuino. En construir monumentos a la insustancialidad. La exageración ilimitada de la discrecionalidad, esa discrecionalidad llevada al extremo de la nominación personal, de la autoreferencia. Conductas que develan ante todo la miopía política. El paradigma del narcisismo a la enésima potencia. Es bueno recordar, que Atila, el rey de los Hunos, murió ahogado con su propia sangre.

¿Para qué sirve al Arte? Preguntan los incautos. Básicamente: para que todo lo demás funcione. Entreveo que están convencidos que funciona. Lamentablemente. “Los límites de mi pensamiento, son los límites de mi lenguaje”. Este antiguo postulado tiene las más notorias pruebas a lo largo y ancho del país. Los alumnos no tienen comprensión de texto. ¿Los alumnos? ¿Comprensión solamente?

Algunos datos:

Lengua árabe: 12000000 de palabras

Lengua inglesa: 1000000 de palabras

Lengua italiana 500000 palabras

Lengua española 100000 palabras.

Estos datos no pretenden ser una introducción de filología. Pero es oportuno comparar. De las 100000 del español, Argentina maneja un número menor. Número que decrece cuantitativa y cualitativamente. La endeblez de los debates, su precariedad, la carencia de ideas nos consume vorazmente. Profesionales de todo tipo, egresados de universidades no disponen de recursos pedagógicos, didácticos, psicológicos mínimos. La pobreza de cultura general es mayúscula.

Sin embargo el tema “cultura“, no forma parte primordial de los proyectos, campañas, gestiones de la clase dirigente política. De la “A” hasta la “Z”. Así las cosas, la penetración foránea de chatarra y dominación es totalizadora. La filosofía Adentrista fundada y fundamentada por Guglielmino: la gran derrotada.

Ha dicho Atahualpa Yupanqui:

“Qué pena que no se haya dado cuenta el pueblo que está padeciendo una polución mucho más grave, sumamente grave, porque eso se emite más que en el hogar, en las generaciones: la polución del lenguaje. ¿Porqué la gente habla tan mal el castellano desde hace 40 años? Se ha cambiado, se han incorporado un montón de vocablos y de cosas, de expresiones y modos de afirmar y de negar o de admirarse que no tiene nada que ver con el espíritu latinoamericano. Absolutamente nada. Y nada, no significa más que una torpeza idiomática y se usa continuamente en la escuela, en la universidad, en la calle, en el cine en el teatro y en el arte, en eso que le llaman el arte. El espectáculo a veces es un atentado hacia el Arte, hacia la pureza del Arte.”

Un dato más: lo último en abrirse (parcialmente) en tiempos pandémicos han sido las bibliotecas públicas. Solo para retirar libros, con infinitos protocolos. Tal vez se haya descubierto que el Covid 19 es un gran lector, y puede habitar entre las páginas de los mudos libros.

El 20 de febrero de 2018 partió para el silencio Osvaldo Guglielmino. El dramaturgo. El novelista. El profesor. El maestro. El fundador del Adentrismo. El autor de más de 40 libros. El que no pagaba para hacerse nombrar, ni se golpeaba el pecho con alardes baratos. El que interactuaba con adversarios y no los combatía por pensar distinto (cosa que algunos hicieron con él). El que nunca saltó de canal en canal, ni de radio en radio buscando notoriedad de cotillón. El que soñara a Pehuajó como un gran Canto Fundamental de la llanura, con tierra generosa para todos. Con su gran Universidad del Centro, con agua potable y cloacas dignas. El que le sobraba humildad, y le faltaba arrogancia. El elogiado y admirado por Gabriela Mistral y Juana de Ibarborou, entre otros muchos.

Al que Arturo Jauretche escribiera:

Rumbiando por las estrellas

Me ha llegado Juan sin Ropa

Y pingo que así galopa

No ha de ser ningún sotreta.

¡Entre tanto buey corneta

Llegó un entero en la tropa!

Yo “Los profetas del odio”

Le mando pa’ que haga yunta

Al pago de los Hernández

Confiado en la buena yunta.

Lo espero desde esta punta

Donde estoy, pa’ lo que mande.

Así como Fierro y Cruz

Lucharon por lo argentino

Está clarito el camino

Que Hernández amojonó

Mesmo aquí en Pehuajó

Amigo Don Guglielmino.

Rodeado de hermetismo y misterio, sin un adiós, llegó a su tierra querida a descansar eternamente. Junto a su familia. Con una lápida sin nombre. Buscando definitivamente su llanura fugitiva (que es la nuestra): yace el Poeta.

Rubén Hidalgo

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Autor

Raúl Bertone