La resistencia del rock en la llanura: Mayra Mallet se pone la producción al hombro y trae a General Pico el potente sonido de «Roto y Descosido»

Este viernes 19 de junio, el Auditorio Médano se convertirá en el epicentro de un cruce musical federal inédito. Frente a un circuito local que hoy favorece a otros ritmos, la destacada cantante piquense rompe su histórica zona de confort como intérprete, asume el rol de productora independiente y lidera una superbanda local para recibir a uno de los tríos más inquietantes de la escena porteña.

Hay momentos en la vida de un artista donde la comodidad de la interpretación ya no es suficiente. El arte, cuando quema por dentro, exige movimiento, riesgo y, fundamentalmente, gestión. El próximo viernes 19 de junio a las 21:30 hs, el escenario del Auditorio Médano albergará una propuesta que excede los límites de un concierto convencional: será una demostración de resistencia cultural.

La noche marcará la llegada a General Pico de Roto y Descosido, una agrupación de Buenos Aires que ostenta un frondoso y respetado recorrido por las principales salas del país. Pero el verdadero motor de este desembarco no se encuentra en las oficinas de producción de la Capital Federal, sino en la persistencia de una de las voces más versátiles y queridas de la música pampeana: Mayra Mallet.

La cantante debuta en esta oportunidad en el complejo y muchas veces ingrato rol de productora independiente, cargándose al hombro la logística, los viáticos, el alojamiento y cada detalle de un engranaje que busca devolverle al rock local el pulso y la espectacularidad de los grandes escenarios.

El nacimiento de una alianza federal: de las redes a las tablas

La historia de esta fecha comenzó a tejerse hace varios años atrás, en el territorio invisible de las redes sociales. Allí, un integrante de Roto y Descosido —banda que acostumbra a trazar ambiciosas giras autogestionadas por el interior del país— se contactó con Mayra con el ferviente deseo de sumar una plaza pampeana a sus recorridos. Sin embargo, los hilos del destino obligaron a un paréntesis: durante los últimos dos años, Mallet debió abocarse por completo al cuidado y acompañamiento de su hijo debido a un delicado problema de salud familiar. Las prioridades estaban claras y los escenarios debieron esperar.

Pero el 2026 trajo consigo el deseo del regreso. «Este año me dije: ‘Bueno, lo voy a hacer y vamos con todo'», rememora Mayra con la convicción de quien sabe que la música también actúa como un territorio de sanación personal. La maquinaria se activó de inmediato. El primer paso fue dialogar con la Dirección de Cultura de la Municipalidad, bajo la coordinación de Matías Rach. La respuesta del funcionario fue un espaldarazo de confianza directo: «Mai, yo te doy Médano y hotel y comida, vos producilo».

A partir de allí, la cantante descubrió un universo completamente nuevo, alejado de las luces y los micrófonos. Una tarea titánica que Mallet lleva adelante gracias al aguante incondicional de un grupo de amigos y colegas que creen en su visión.

Una «superbanda» piquense armada para la ocasión

Para abrir la noche y plantarse con autoridad en el Auditorio, Mayra diseñó una estrategia musical ambiciosa. En lugar de presentarse con pistas o en un formato íntimo, convocó a una selección de los músicos más virtuosos y experimentados que habitan el suelo piquense. La formación soporte quedó integrada de la siguiente manera:

  • Picky Romero en la guitarra eléctrica, aportando el pulso y la distorsión precisa.
  • Esteban Guajardo en el bajo, garantizando el soporte rítmico y el groove.
  • Facundo Córdoba en los teclados, responsable de los climas y las texturas sonoras.
  • Cristian Cuneo en la batería, marcando el pulso cardíaco de la presentación.
  • Stella Villegas como artista invitada, quien intervendrá en temas específicos con la melancolía y el vuelo místico de su cello.

Aunque Mallet confiesa que históricamente le ha costado ocupar el centro del foco absoluto con su propio nombre —»Siempre me cuesta un poco ser yo», señala con honestidad—, fueron sus propios compañeros quienes clausuraron cualquier debate de marcas o pseudónimos: «Vos sos Mayra, nosotros te acompañamos».

El repertorio elegido para esta «superbanda» ocasional será un viaje directo al corazón del rock nacional. Los ensayos se han concentrado en rememorar y reinterpretar las obras de los grandes maestros de la música argentina: Fito Páez, Luis Alberto Spinetta, Gustavo Cerati y Charly García. La elección no es arbitraria; busca establecer un diálogo estético y una línea de continuidad con la propuesta que llegará desde Buenos Aires. Lo que comenzó como una juntada casual para resolver un show, hoy se vislumbra como una formación estable con proyección a futuro. La función del 19 de junio en El Médano funcionará como una verdadera bisagra integradora.

Roto y Descosido: mística de trío y el padrinazgo de Lito Vitale

El proyecto de los visitantes es, en sí mismo, una rareza y un imán para los melómanos. Nacido en el año 2016 en los circuitos de la Ciudad de Buenos Aires, Roto y Descosido irrumpió en la escena con un formato absolutamente atípico: un dúo de piano y batería. La falta de antecedentes de una propuesta similar en el rock local capturó de inmediato la atención de la crítica y del público.

A lo largo de una década de trayectoria, la banda ha mutado y madurado. Recientemente, inspirados por una nueva búsqueda sonora y el deseo de dotar de mayor músculo a sus canciones, decidieron incorporar de forma estable un bajo eléctrico, consolidando el potente trío que llegará a General Pico. Sus integrantes no son improvisados; forman parte de la primera línea sesionista y de proyectos consagrados del país. El tecladista Facundo Canosa, por citar un ejemplo, es miembro de la mítica big band de ska y jazz Dancing Mood, y ha girado con figuras de la talla de Hugo Lobos y Mimi Maura. Por su parte, Nacho Montes aporta su experiencia desde Agua de Florero y Kiky Fernández hace lo propio desde Jocamadú.

Las credenciales de la banda son contundentes:

  • 2018: Cuatro funciones con entradas totalmente agotadas en la provincia de Córdoba y una presentación consagratoria en la Sala Siranush del barrio porteño de Palermo.
  • 2019: Ciclo anual consecutivo todos los jueves en el icónico Carnal Bar, templo del rock de Palermo, siendo la única propuesta de la grilla en sostener un repertorio compuesto exclusivamente por música propia. Gira patagónica con localidades agotadas en Comodoro Rivadavia, Trelew, Rawson, Gaiman y Puerto Madryn, compartiendo escenario con el reconocido rapero Javier Ortega.
  • Trabajo de Estudio: Su primer corte fue grabado en Odisea Records y masterizado por el prestigioso Ezequiel Morfi, mano derecha de Andrés Mayo en toda la discografía solista de Gustavo Cerati.
  • El hito del 2022: El mismísimo Lito Vitale, deslumbrado por la propuesta, los invitó a registrar su primer álbum de larga duración en su estudio histórico, «La Casita de Mis Viejos». La grabación se realizó de manera gratuita, con el legendario ingeniero Gustavo Segal en las perillas de la consola. Ese mismo año formaron parte del line-up del Festival Ciudad Emergente.
  • Colaboraciones de peso: En sus presentaciones en vivo han contado con invitados de la talla de Sergio Colombo (Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado), Fabián «Zorrito» Von Quintiero, Fernando Samalea, Hilda Lizarazu, Joel Barbeito (Las Pastillas del Abuelo), Martino Gesualdi (Nonpalidece) y el Tano Martelli (Los Fabulosos Cadillacs).

Mayra Mallet: la versatilidad de una voz sin fronteras

Nacida en la Capital Federal el 25 de junio de 1981, Mayra Mallet se radicó en General Pico a los 13 años, construyendo desde la llanura pampeana una carrera artística marcada por la ductilidad y la excelencia técnica. Comenzó a cantar formalmente a los 19 años y, desde entonces, su nombre se convirtió en un sinónimo de calidad en cada escenario provincial.

Su currículum es un mapa de su versatilidad: fue finalista del Pre Baradero 2003 en la Asociación Española, representó a General Pico en la provincia de Catamarca recorriendo peñas y pubs, y ha sido número puesto en las galas oficiales, fechas patrias y encuentros de artesanos organizados por el municipio local. Sin embargo, uno de sus mayores orgullos radica en su participación con la Orquesta Sinfónica de La Pampa y su nombramiento como Miembro de Honor de la compañía cultural francesa Arte y Mar, una entidad que tiende puentes artísticos entre Francia, Italia y Argentina. Bajo este ala, Mallet ha interpretado lo mejor del cancionero popular compartiendo el escenario con cantantes líricos de renombre en infraestructuras imponentes como el Teatro Argentino de La Plata, la Alianza Francesa de Buenos Aires y la prestigiosa Facultad de Derecho de la UBA.

El diagnóstico de la escena local: la urgencia de mover el avispero

Más allá de la celebración musical, la fecha del 19 de junio en El Médano encierra un trasfondo crítico sobre la realidad de la música en la ciudad. Al ser consultada sobre las facilidades actuales para hacer rock en General Pico, Mayra abandona por un instante el tono promocional y ofrece una lectura honesta de la coyuntura, la cual comparte con otros colectivos y colegas locales:

«El rock está súper parado en General Pico. Si me hablás de una movida de cumbia, tenés bandas enormes llenando Ferro o Costa Brava, y hay espacios constantes para ir a escuchar. Pero lo que hacemos nosotros no. Cerró John Cooper, que era un lugar donde se podía ir, y Ciriaco mutó a una sala de eventos privados. A las bandas independientes les cuesta un huevo encontrar un lugar adecuado para tocar».

Esta carencia de espacios específicos es lo que transforma a la producción de El Médano en un hecho político-cultural de relevancia. La necesidad de mover las estructuras es compartida por la comunidad rockera piquense; de hecho, la propia Mayra ya fue convocada para sumarse como invitada el próximo 27 de junio a la fecha de los históricos Bandidos Urbanos, en una cruzada colectiva por devolverle el volumen a las guitarras eléctricas en la localidad.

La noche del viernes 19 promete cerrar con un momento de altísima emotividad: tras los sets correspondientes de cada formación, Mayra Mallet subirá al escenario para sumarse como cantante invitada de Roto y Descosido, fundiendo en un solo grito la experiencia de los músicos porteños y la calidez de la voz pampeana. «Compartir música es lo que más estamos buscando en este momento, donde quizás estamos todos un poco caídos emocionalmente. Esto nos pone contentos y nos vuelve a dar vida», concluye Mayra.

Las entradas para esta cita indispensable ya se encuentran disponibles de manera anticipada. Los interesados pueden adquirirlas tomando contacto directo con la artista o los músicos locales a través de sus redes sociales de Instagram, o bien de forma presencial en los comercios habilitados de la ciudad: Mostacho y La Huella.

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