Una poesía del piquense Dardo Cuellar, cargada de existencialismo y de preguntas que cada uno debe responder.
Estiro mis brazos y escudriño
Busco clavando los dedos en el aire
Quiero tocar la dimensión que no veo
Siento y quiero creer
Que no estoy solo
Aunque el reflejo me devuelve
Una sola sombra.
Arrojo la piedra
Esperando el fondo,
Son insondables los intersticios
De un mismo momento.
Soplo sobre una grieta
Y no hay algo
Que vuelva,
Ni mi propio aliento respiro.
Inhalo a través de las letras,
No tiene fondo lo oculto,
Soy ínfimo en la vastedad
De infinitos universos.
Me despierto
En plena noche
Y el pensamiento
Va sin rumbo,
Buscó entender mi camino
Y solo oigo soplar
El viento
Que mueve las hojas
Y muestran
Cuál es el porqué
De su destino.