Ese lugar del movimiento que convoca y espera el abrazo para, como un impulso vivaz, relanzar nuevamente a la siguiente pieza. La milonga, ese poder creativo de un par de opuestos, toda la vitalidad generada por una interacción que solo se puede encontrar en el tango, como en ningún otro baile. La danza es el trazo propio de una pareja que abre la posibilidad a la creatividad desde la singularidad de dos bailarines.
General Pico supo ser General Milonga. En las primeras décadas del transitar de este pueblo se sucedían las reuniones danzantes. Era un verdadero refugio donde el tango latía fuerte. El tiempo ha transcurrido, y esa definición quedó arraigada a un momento único. Si bien esos sonidos se siguieron corporizando, y surgieron exponentes de fuste, tanto ejecutantes como intérpretes, hoy día es la danza la que de alguna manera continúa resistiendo. Están quienes vienen enseñando, y no son pocas las personas entusiastas que buscan esa conexión, ese encuentro.
Este sábado 18, los amantes del tango tienen una cita en el Centro Cultural El Alero, ubicado en calle 24 al 449. Quienes asistan podrán bailar y disfrutar de una noche que buscará recrear las sensaciones que produce la música ciudadana. La velada denominada Milonga Abrazo de tango, comenzará a las 21:00 horas, concentrará segmentos bailables, musicalizados por Claudio Orso, y a su vez saldrán al ruedo exponentes como la santarroseña Vanesa Andrea, Carla Benavente, Patricia Oliveri y Alejandro Avalos. La entrada tiene un costo de 400 pesos (reservas 2302-509499), y habrá un esmerado servicio de cantina. La conducción estará a cargo de César Martínez.

«Abrazo de tango se llamó mi primer disco, y es una frase que utilizo habitualmente como saludo, de buen deseo. Por ese motivo elegí esa frase. Es en la milonga donde más fuerte late el espíritu del tango, donde se conservan esos ritos del inicio que sustentan una serie de hábitos o costumbres tangueras, como la indumentaria misma. Es ambiente muy lindo, que lo disfruto siempre. Lo que busco es reunir a las personas que en buen número vienen tomando clases de danza en esta ciudad, donde hay profesores y profesoras de muy buen nivel», contó Chano Avalos, organizador de la velada en El Alero.
En ese sentido, añadió que «se trata de un sueño que siempre tuve, vengo participando habitualmente como cantor, pero nunca había estado en la organización. La idea es desmitificar un poco todo eso de que el tango es machista, desacartonarlo, si bien en los comienzos lo fue, como sucedía en tantos otros ámbitos, todo eso ya no está. Las mujeres se han empoderado, se capacitaron, y tienen una presencia decisiva. Es muy importante que haya sucedido. El tango no es una cuestión de géneros ni de edades, es una cuestión de cultura. He convocado a Vanesa Andrea, una joven que es docente de música que canta exclusivamente tango, y ha ganado un Pre Baradero; a Carla Benavente La Coquita, que empezó a cantar y lo hace muy bien; y a Patricia Oliveri, que hará un stand up o monólogo, abarcando la temática».
Avalos incursiona como cantante tanto en la escena del folclore como la del tango, aunque es en este género donde mayores actuaciones ha realizado en los últimos tiempos, saliendo al ruedo como solista, acompañado por dos guitarristas, o integrando la compañía Pampa Tango. «Yo también estaré haciendo lo mío el sábado, pero fundamentalmente se busca que la gente pueda lucirse con los pasos aprendidos en las clases. En General Pico se organizan milongas y la respuesta es importante, por lo que espero que esta vez también acompañen. La cultura del tango se encuentra en nuestro ADN. El salón está calefaccionado, y posee un buen sonido. Insisto, es mi primera experiencia estando del otro lado, quise cumplir este sueño y no creo lo siga haciendo».
Consultado por el presente del tango en General Pico, Avalos señaló finalmente que «existe una movida interesante en lo que respecta a la danza, al baile, pero lamentablemente decreció mucho en lo musical, tanto en cantidad de ejecutantes de instrumentos como en intérpretes. En Santa Rosa, por ejemplo, no pasa lo mismo. Acá existieron excelentes cantores como Juan Carlos Corso, para mi el número 1, y Oscar Arp, los dos consagrados en la época de oro del Festival de Cosquín. Pero también estuvieron, perteneciendo a distintas épocas, Borthiry, Cornú, Tomaselli, Domingo Quinteros, Ferrari, Tito García, Miner, Jorgelina Mansilla, Antonela Alfonso. Y grandes músicos como Pelizzari, Santángelo, Mayor, Beto Somoza, Medina, Benuzzi. Un montón. Había seis, ocho orquestas dando vueltas. Hoy, si juntás seis o siete músicos haciendo tango, es mucho. Una pena».
Imagen de portada: «La milonga del barrio», de Franco Iturraspe.