A las puertas de la presentación de su antología La memoria del deseo, la escritora piquense reflexiona sobre el ISBN como frontera burocrática, la artesanía de sus primeros textos y el hilo invisible que une su obra con el trazo de su nieta. Una entrevista sobre el tiempo que se pliega y la palabra que insiste.
Sentada en la calidez de su biblioteca, Olga Reinoso sostiene un ejemplar de su nueva obra. No es solo un libro; es un acto de justicia poética. Publicado por Maremium, La memoria del deseo es un volumen que organiza décadas de escritura en tres núcleos vitales: la revisión de Estar con vos y Palabra de Mujer, junto al alumbramiento de los inéditos de Mesa redonda y blanca. Pero más allá del contenido, la charla con Olga deriva rápidamente hacia una epifanía técnica que marcó el pulso de esta edición.
Olga, mencionás que la génesis de este libro surgió de una toma de conciencia casi burocrática frente a un formulario de registro. ¿Cómo un simple número como el ISBN terminó disparando una reflexión tan profunda sobre tu obra?
Olga Reinoso: Fue un efecto inesperado. Al completar un formulario de rutina, me pidieron la nómina de mis libros que contaran con ISBN. Al repasar mi estantería, me di cuenta de que mis dos primeros libros no lo tenían. No fue un descuido, sino una marca de época y de estética. En un caso, por la fecha histórica de publicación; en el otro, por su factura artesanal, esa zona donde la literatura todavía no ha sido capturada por los sistemas de registro. El ISBN es un estándar internacional que identifica al libro como objeto comercial dentro de un mercado global, pero me hizo preguntarme: ¿qué pasa con lo que escribimos por fuera de esa lógica? Allí, en ese borde, es donde se inscriben muchas de nuestras primeras escrituras.
Esa «ausencia de número» parece darle una pátina de libertad a esos textos. ¿Sentís que La memoria del deseo viene a rescatar esa «pureza artesanal» para darle una nueva legitimidad en el presente?
O.R.: Exactamente. Esta antología no solo reúne textos, sino que repara y organiza una obra para que pueda dialogar con el presente. Trabajar con Maremium pequeña editorial ha sido fundamental, porque ellos entienden ese modo de hacer. Decidí seleccionar y revisar poemas de mis primeros núcleos, Estar con vos y Palabra de Mujer, pero también sumé Mesa redonda y blanca, que son textos que estaban esperando su momento, inéditos hasta ahora. Es un ejercicio de memoria, pero no una memoria estática, sino una que se proyecta.
El linaje y el trazo
Hay un elemento en el libro que lo vuelve profundamente íntimo: las ilustraciones de tu nieta, Ema Paniagua Marsikani. ¿Cómo es ese diálogo generacional donde la palabra de la abuela se encuentra con el dibujo de la nieta?
O.R.: Es un gesto que atraviesa todo el libro y lo vuelve muy personal. La memoria no es solo del deseo individual; es también del linaje, de la transmisión. Ver mis textos custodiados por los trazos de Ema es sentir cómo el tiempo se pliega sobre sí mismo. Es una forma de decir que la literatura es un hilo que nos une, una herencia que se entrega de mano en mano, más allá de los registros oficiales.
La escena que vuelve: El retorno a la Biblioteca Estrada
La presentación del sábado 11 de abril en la Biblioteca Estrada tiene un aire de remake. ¿Por qué decidiste evocar aquella primera presentación de 1981 en la Casa de La Pampa?
O.R.: Porque la literatura, aun atravesada por números y sistemas comerciales, siempre insiste en lo esencial: el encuentro. En 1981 presenté mis primeros poemas en un contexto muy distinto, y hoy siento la necesidad de recuperar esa mística. No será una presentación protocolar; habrá palabras iniciales de Carlos Garrido, lecturas y, sobre todo, una escena que vuelve. Me van a acompañar Fernando Ramos, Belén Paula Marsikani Reinoso, Rocío Mailén Villalba y la música de Nany Mazzoky.
¿Es, entonces, una forma de cerrar un círculo?
O.R.: Es volver a decir, volver a leer y volver a encontrarse. A pesar de los formularios y los códigos de barras, escribimos para existir, pero sobre todo, escribimos para ser leídas. La Biblioteca Estrada será, ese sábado, el refugio donde el deseo y la memoria vuelvan a coincidir.
Agenda de Presentación:
- Fecha: Sábado 11 de abril.
- Hora: 19:00 hs.
- Lugar: Biblioteca Estrada (Calle 17 #580, General Pico).
- Participantes: Carlos Garrido (apertura), Fernando Ramos, Belén Marsikani Reinoso, Ema Paniagua Marsikani, Rocío Villalba y Nany Mazzoky (música).


