Alfredo Bryce dedica a la extorsión solapada

La inscripción en el frontispicio se trata de una colección de dedicatorias memorables. Frontispicio porque, como el horizonte, la primera página es una raya entre dos mundos. En esta ocasión nos ocupamos de Alfredo Bryce, quien toca en apenas una línea un tema que puede resistir incluso una tesis. Se sostiene que la literatura pueda ser, al modo platónico, las alas que crecen para sacarnos de aquí, pero muy bien puede ser en tantos casos, terrenalmente, solapadamente, una simple extorsión para ser amado.

Alfredo Bryce dedica en «La vida exagerada de Martín Romaña»: “A Sylvie Lafaye de Micheaux, porque es cierto que uno escribe para que lo quieran más”.

Compartir

Autor

Avatar