“No me importan si me crucifican o idolatran, yo quiero conmover”

“Cuando arrancás sentís curiosidad por todo, todo te llama la atención, y yo siempre saqué fotos, desde mi primer cámara analógica hasta el día de hoy. Sin embargo ya pasé por la etapa de experimentar en todo, incluso hice astro fotografía, algo que me llamó la atención, lo hice, lo disfruté, pero vi que no era lo mío. Hice naturaleza a pesar que no tengo el equipo adecuado y quizás tampoco la paciencia. Me dije, es interesante también, me gusta, pero no es lo mío, y así me sucedió con tantas cosas, hasta que comprendí finalmente que lo mío es producir imágenes, componer, por más que uno siempre esté en una continua búsqueda. En estos momentos por ejemplo no estoy haciendo fotografía con algún mensaje en particular, sino algo que tiene que ver enteramente con la estética. Yo cuando salgo con la cámara ya sé que foto quiero hacer, la tengo en la cabeza.”

Esa es toda una declaración de principios, y sirve para entender mejor lo que nos vamos a encontrar mañana en Médano, una exposición fotográfica de desnudos, una nota saliente, una fotografía poco frecuentada y mucho menos expuesta. Pero comprendamos mejor esta historia.
Pablo Suarez Peluko nació en Intendente Alvear (La Pampa) el 13 de Septiembre de 1975, hijo de madre docente y padre gastronómico.
Cree que la fotografía viene desde el útero, en ese tiempo no había fotos de ecografías pero si tiene guardadas fotos en su cuna, primeros pasos, infancia, adolescencia hasta el día de hoy; miles de fotos. A los 10 años su madre le regalo su primera cámara, una kodak deportiva que aún conserva. De ahí en adelante las imágenes comenzaron a ser captadas por él.
Pero no fue hasta su adolescencia cuando empezó a tomarse la fotografía de otra manera; en el año 99 hace un primer intento y vende sus primeras fotos cubriendo carreras de motocross pampeano, pero no es hasta el 2012 cuando decide hacer su primer curso de fotografía con el profesor Sebastián Luduena que se mete en este mundo de capturar momentos. Y de a poco se va dando cuenta de lo que pretende: “En mis fotos me gusta que haya personas, y me gustan los cielos en el medio del campo, sobre todo porque es un rasgo distintivo de La Pampa”, cuenta Pablo, y así, progresivamente va entendiendo lo que hace detrás de una cámara, y su pretensión no es más ni menos que la fotografía creativa, “no sé si podría llamarla artística, pero creativa sí -repone-. Los cuerpos que he retratado no buscan un cuerpo femenino perfecto, buscan componer una imagen en la naturaleza, es mostrar el cuerpo de otra manera, por eso es extraño que aún siga siendo algo tabú, incluso en los mismos grupos de fotografía. En Alvear ya hice esta exposición, dos veces en realidad, y a la primera no fue nadie, la segunda en cambio despertó mayor curiosidad. Me acuerdo que la primera fue un domingo de misa, y las señoras paquetas que iban a misa pasaban horrorizadas por la vereda, y yo creo que hay que cortar un poco con eso, que pasen y vean. Al año hicimos la segunda colgada de fotos en un bar, ahí hubo más de cien personas.” Ahora llega a la sala de exposiciones de Médano, y sabe muy bien que no pasará desapercibido. “Un fotógrafo amigo de Pico me dijo –narra Suarez-, cuando se enteró que exponía en Médano, que me iban a idolatrar o a crucificar, y la verdad que a mí no me importa ninguna de las dos cosas, yo sólo quiero mostrar lo mío y que lo mío genere algo, que motive algo, con eso me doy por satisfecho, sea bueno o malo. No quiero que mi foto pase desapercibida.”
Para no pasar desapercibido por buenas razones hay que estudiar, prepararse. El caso de Pablo Suarez no escapa a esa máxima imprescindible. Después de su primer curso hace su primera muestra de fotos junto a sus compañeros de entonces y fundan Alvear en Pixeles.
Al año siguiente cursa un segundo ciclo con el mismo profesor, de ahí a la actualidad, un taller de iluminación orientado al desnudo artístico con Santiago Fernandez Pello de Bs As, un taller de retoque digital con Lupe Jelena, un taller de iluminación Strobist en el estudio La Rambla en Bs As, un curso de edición, desnudo y fotografía creativa con el maestro Raúl Villalba y constantes juntadas con amigos fotógrafo con los cuales comparte y aprende de cada uno de ellos y se siente agradecido. De hecho, desde los talleres surge como ejercicio el desnudo artístico: “Me gustó muchísimo, era algo que no había experimentado aún, y como no tengo estudio se me ocurrió complementar los desnudos en el medio de la naturaleza, así es que surge esta exposición, me llamó mucho la atención el cuerpo humano. En parte sé que es un poco ir contra la corriente, contra el sistema, como el salmón, algo que siempre me gustó de todas formas. Cada cual elige qué clase de fotografía quiere hacer, bueno, yo hago desnudos. Que yo sepa han colgado algún desnudo por ahí, pero nunca una serie completa, por eso tengo una enorme expectativa, una expectativa genial”.
Pablo Suarez además ha expuesto sus obras en varias localidades de la pampa, Alta Italia en la semana de los museos, en General Pico por el aniversario en la estación del ferrocarril, en el aniversario de Quemú Quemú, en Tres Algarrobos, en Médano durante la muestra de la memoria, en el Salón Fundación Banco de la Pampa Santa Rosa y 2 muestras de desnudo artístico en Centro Cultural La Vieja Usina de Intendente Alvear, que mencionábamos más arriba.
El resto de las fotos están expuestas en su perfil de Facebook y paginas virtuales de fotografía en las cuales ha tenido gratos reconocimientos.
Ahora en el 2015 llega a Médano con su primera muestra personal de desnudo artístico LOS CUEROS DEL PELUKO obra que abarca más de 30 sesiones de desinhibición y de pintar los cuerpos con luz, y que también cuenta silenciosamente la historia de un hombre con una cámara que sale todos los días a buscar la belleza, exista o no.

Compartir

Autor

Avatar