Reavivar el fuego

El valor social de la lectura, digan lo que digan estos tiempos globalizados y virtuales, sigue siendo precioso. Ése asunto de escribir, o bien de encontrar un texto que la sangre pide compartir con alguien o con muchos, indudablemente sigue encendido, y si bien las famosas tertulias que organizó el GEP durante una década corrida ya no existen, hay otra reunión que comienza a nacer en el espacio de la Asociación Árabe y con la asistencia de un buen grupo de escritores que le dan forma a este Café Literario «Camino de Letras», el cual «no está en representación de ninguna institución, somos un grupo de personas amantes de la literatura que nos gusta escribir y reunirnos a escucharnos (pronto vendrán otros proyectos), y a la única institución que le estamos enormemente agradecidas es a la Asociación Árabe, que nos brinda la totalidad de sus instalaciones sin fines de lucro, simplemente para colaborar con la cultura», explicó Dora Alba desde su cuenta en Facebook.

El del fin de semana pasado fue la segunda reunión. En el primer encuentro hubo treinta personas y debido a semejante número se decidió hacerlo en un salón más acorde como el citado de la Asociación Árabe. Además, hubo exposición de cuadros de Dora Alba, Norma Ferrer, Mónica Farías, Lili Glagliardone, Betty Sosa y Doly López. En el aire del domingo volaron cuentos, poesías, relatos (todo propios), y estuvo como invitado Luis Toy, guitarrista y compositor.

Resulta que el valor y significado de un texto se crea a partir de las interacciones de diferentes personas, reunidas allí alrededor del fuego sagrado de la poesía. Y la comprensión del texto no está un texto, depositada, estática, inmovilizada en sus páginas, si no que se encuentra a la espera de que los lectores la desoculten.

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