«La cuerda embrujada de Mareque»

Mañana viernes 30, a partir de las 21:00 horas, se realizará en el Auditorio de MEDANO un homenaje musical a Guillermo Mareque denominado “La cuerda embrujada de Mareque”. Se trata de un espectáculo pensado y diseñado por el músico Roberto Palomeque, contando con la participación de “Negra” Alvarado, Pamela Díaz y José María Michelis, con el cierre a cargo del Coro Polifónico Municipal “Ciudad de General Pico». La entrada es libre y gratuita.
Guillermo Jesús Mareque nació un 17 de enero de 1926 en nuestra ciudad y siendo niño marchó junto a su familia a Trenel luego de que su padre, empleado del correo, fue trasladado a esa localidad. Sus primeras experiencias con la música las vivió integrando la Banda Municipal -ejecutaba el trombón-, y al poco tiempo se acercó a la guitarra, instrumento que lo acompañaría durante toda su vida.
Luego de vivir unos años en Telén, cuando la década del ’40 nacía se radicó en Santa Rosa, donde comienza a tomar clases de música con el maestro Juan Mecca y pasando a formar parte de la Banda de Policía del Territorio que dirigía el mencionado Mecca. Aprendió piano con Alberto Finocchi, formó parte de la «Delfy Jazz Band» y en ocasión de la apertura de la emisora LRA3 Radio del Estado, en el año 1950, comienza a interpretar música con la guitarra, que nunca había abandonado a pesar de incursionar con instrumentos de viento y el piano.
En esa década conformó con Juan Caballero, Vivente Carnovale y Enrique Fernández Mendía el conjunto folklórico “Médanos y Luna”. En 1954 le puso música a uno de los poemas de su amigo y compañero de trabajo Carlos Bustriazo Ortiz, dando origen a la versión musicalizada de “La niebla Puelche” y pariendo, a su vez, según investigadores e historiadores, el Cancionero Folklórico Contemporáneo de La Pampa.
Autor de numerosas obras, tanto instrumentales como en común con varios exponentes pampeanos como Delfor Sombra (De la Calandria) o Fernández Mendía (Zamba del río robado), su estilo personal y la circunstancia de ser uno de los pocos guitarreros que utilizó la afinación conocida como temple del diablo para hacer sus temas, con esa forma distinta de ajustar las cuerdas, de buscar sonidos nuevos y de alterar el funcionamiento musical de la guitarra, hizo que tuviera mucho peso su influencia en las generaciones siguientes. Mareque falleció en 2001 y es loable la tarea de Palomeque, quien se ha dedicado a decodificar y transcribir su obra, de la que quedaban algunas grabaciones, recopilando todo lo que se pudo para poder disfrutarlo.

Compartir

Autor

Avatar